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El Sextante y la medición del meridiano

Conseguir un posicionamiento preciso, perfeccionar los mapas y medir el espacio sobre una base común será una de las grandes conquistas del conocimiento y la navegación en el siglo XVIII. El escenario de la batalla: el virreinato del Perú.

El futuro aquí y ahora: Keynes, Marx, Dewey, Foucault, Dreikurs, Zamenhof, etc.

Sala del Museo Naval, MadridEl siglo XVII supuso un impulso al desarrollo de la óptica. El estudio de la estructura del ojo y del comportamiento de la luz permitió a un importante número de científicos en Europa, entre ellos Descartes, trabajar en el diseño de las primeras lentes. La ciencia en ese momento era un bullir. Descartes publicará «La Dioptrique» y poco tiempo después, hacia las últimas décadas del 1.600, el fisiólogo italiano Marcelo Malpighi diseña una serie de lentes que combinadas aumentan el tamaño de los objetos pequeños: el microscopio. En la misma época, James Gregory, matemático en la universidad escocesa de San Andrés, publica una obra con los principios teóricos de un instrumento que se conocería como el «telescopio refractor de Gregory». Gregory no conocía a Descartes, pero tenía relación por correspondencia con Newton que trabajó en el desarrollo de sus propias teorías. Mientras, en Holanda, el físico Christian Huygens elaboraría la teoría ondulatoria de la luz, y construiría varios telescopios con los que descubrió un satélite de Saturno y los anillos que los circundan.

Casi todos estos hombres aunaban el conocimiento teórico, la experimentación práctica y la capacidad para construir los instrumentos con los que demostrar o aplicar sus ideas. Eran auténticos hackers. Sin embargo, a diferencia de lo que había ocurrido durante los siglos previos con el perfeccionamiento del astrolabio, los descubrimientos en el campo de la óptica tendieron a ser más cerrados. El conocimiento científico, unido ya a las universidades, se fue haciendo poco a poco propietario.

En el siglo XVIII la óptica se incorpora a los instrumentos de navegación permitiendo mediciones mucho más precisas. El matemático inglés y vicepresidente de la Royal Society, John Hadley presentó un modelo de octante con un sistema de lentes para medir la distancia angular entre dos objetos determinando su posición en base a dos coordenadas, latitud y longitud. Por primera vez gracias a su utilización una nave podría conocer el punto exacto en que se encontraba. En EE.UU, Thomas Godfrey llegaba al mismo diseño, ambos recibieron el reconocimiento Royal Society por su invención y una compensación de 200 libras. Posteriormente, se pasó a utilizar con más frecuencia el sextante, una variación que atendía a la estructura de los cuadrantes. La óptica utilizada, seguiría siendo la misma.

Resulta curioso detenerse en el desplazamiento de los centros de conocimiento desde el sur y el oriente al norte y a occidente. En la época del descubrimiento, España, Portugal e Italia fueron la referencia en la adaptación de los instrumentos de navegación utilizados desde la Antigüedad y la elaboración de las primeras cartografías. Con ellos, comenzó la llamada «navegación en altura», ya que utilizaban la altura de los astros para calcular su posición en la mar. Con la transferencia de conocimiento de Sevilla a Flandes, la España peninsular perdió la iniciativa en el desarrollo de las ciencias. La independencia de Flandes de la corona hispana da pie a un nuevo espacio de influencia en el norte de Europa con un predominio del mundo germánico que no tardará, como hemos visto, en tomar la iniciativa y ganar el liderazgo en este terreno.

La perfección del sextante continuaría a lo largo del tiempo y estará ligada al nacimiento de la navegación aérea y posteriormente a una nueva conquista, la del espacio. El desarrollo del GPS y los sistemas electrónicos de posicionamiento, no han conseguido relegar el uso del sextante. Continúa siendo un instrumento indispensable a bordo de cualquier nave, y de especial utilidad en determinadas ocasiones en el que los dispositivos electrónicos pueden sufrir desviaciones en sus mediciones.

La aventura de la medición del meridiano terrestre

Instrumentos de medicionHuyghens y Newton sostenían la teoría de la forma achatada de la Tierra en los Polos, Descartes y la escuela francesa, afirmaban que el achatamiento se daba en el centro, a la altura del Ecuador. A iniciativa de la Real Academia de las Ciencias de París, se organizó una expedición científica para medir un arco de meridiano y obtener el valor de un grado terrestre. Para ello se trabajaría en dos zonas, a la altura del Polo Norte (Laponia) y del Ecuador. El rey Luis XV solicitó permiso a Felipe V para llevar a cabo las mediciones en Quito, perteneciente al Virreinato del Perú. La corona española, aceptó y designó a dos jóvenes guardamarinas que descataban en la nueva Escuela de la Armada para integrarse en la expedición, Jorge Juan y Antonio de Ulloa.

Para Felipe V suponía una oportunidad de participar con medios propios en las tareas científicas pero también recabar sobre el terreno información de primera mano sobre la situación política, social y militar del virreinato además de elaborar planos, estudiar puertos y fortificaciones sin olvidar un detalle no menor: vigilar a los científicos franceses.

Croquis de los experimentos para medir la proyección ortográfica sobre la esfera en el EcuadorEn 1735 partían de Cádiz Jorge Juan y Antonio de Ulloa en sendos buques, rumbo a Cartagena donde habrían de encontrarse con los navíos franceses. La expedición se prolongó a lo largo de diez años, España e Inglaterra entraron en guerra y, como miembros de la Armada, Jorge Juan y Antonio de Ulloa además de realizar cálculos matemáticos y mediciones en el paso del Ecuador, de cumplir con el mandato real de redactar informes sobre la situación en América se encargaron de la defensa de Cartagena y estuvieron al mando de las embarcaciones reales en las costas de Chile. Estas, entre otras causas, propiciaron ausencias de la expedición científica y la duplicación de los trabajos. Si bien el marco de la misión era de colaboración, cada equipo quería asegurar resultados ante su corona y evitar caer en engaños, lapsus o errores que les colocaran en situación de inferioridad.

Concluida por la banda Sur toda la serie de triángulos y medida una segunda base por las dos compañías, se empezó la observación astronómica, lo que hizo necesario un viaje á Quito para construir y reparar algunos instrumentos, de suerte que no pudo alistarse esta operación hasta Septiembre de 1740. Disponíase entonces pasar al Norte del Ecuador á hacer la observación astronómica correspondiente al otro extremo de la meridiana y finalizar con ello tan larga obra cuando los españoles fueron súbitamente llamados á Lima por el Virrey: la guerra había estallado entre España é Inglaterra:

Observaciones Astronomicas y Físicas en los Reinos del PerúTerminada la misión, en 1741, cada uno de los integrantes de la expedición tomaría un rumbo diferente. Jorge Juan y Ulloa, con todas sus anotaciones emprendieron viaje por separado en 1746. El barco de Ulloa fue apresado por los ingleses, el de Jorge Juan alcanzaría sin mayores problemas la costa francesa. Presentó en París, los resultados de la expedición; efectivamente la Tierra presentaba un achatamiento en los polos. Su medición del grado del meridiano terrestre fue la más exacta de todas las realizadas: 56.767.788 toesas (1 toesa = 1,98 metros). A partir de esta medida, se llegaría a establecer el metro -diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre- y el sistema métrico decimal como estándar universal. Un patrón «fundado en la naturaleza» que permitiría superar las diferentes medidas que operaban en el mercado y en la ciencia. Napoléon implantó el uso oficial del sistema métrico en 1791, con el lema:«Para todos los pueblos y para todos los tiempos». España lo haría en 1848. Gran Bretaña, que nunca aceptó el meridiano escogido para hacer las mediciones, mantendría en paralelo su sistema propio. No llegaría a imponer su medida del espacio, pero si su meridiano y con él, su tiempo.

«El Sextante y la medición del meridiano» recibió 5 desde que se publicó el Lunes 27 de Febrero de 2017 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Natalia Fernández.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Imagen de perfil de Ester Ester dice:

    Hola Natalia! Qué ilusión que estemos compartiendo lecturas!

    Empecé el comentario enlazando lo que escribes y me quedó tan largo que he publicado un post: http://colabores.net/2017/03/03/abriendo-lineas-de-argumento-en-las-bases-de-la-tecnica-moderna/

    Si seguís leyendo de estas cosas, vamos a hacer lecturas comentadas, no? para mí sería un lujo estar tan bien acompañada en este camino. Como ves, tengo un poco abandonado el blog porque me parece que estoy trabajando con cosas demasiado teóricas (y en inglés) y ha sido tu post el que me ha animado a publicar algunas notas. Es irónico como este trabajo lo hago para tener interlocutores y, por el trajín del día a día, acabo dejando de lado mi principal y mejor fuente de interlocutores que es nuestra fascinante blogosfera indiana.

    Bueno, como digo en el post, el siguiente es el de “La geometrización de la tierra” y profundizar en los navegantes melanesios de Turnbull ¿alguna otra sugerencia?. También estoy buscando a alguien que me enseñe a usar un sextante 😀

    Gracias por desencadenar tantos pensamientos en cualquier caso

  2. Hola Ester! grandiosa coincidencia, disfruté mucho con las lecturas sobre la medición del meridiano. También con las anteriores sobre el desarrollo de instrumentos de navegación, de observación astronómica, de medición del tiempo, y todos los posteriores sobre la evolución de la óptica. Un viaje increíble! El relato político sobre la expedición al Ecuador, las suspicacias surgidas entre los miembros de la expedición asociados a la corona francesa y a la española son para escribir una serie de aventuras. Jorge Juan y de Ulloa lo mismo se ponían a la cabeza de la defensa de una posición en la costa, que hacían cartas de navegación, catálogos de fauna y flora, o encuestas a la población sobre la administración del gobierno. Casi pareciera que en sus ratos libres además se echaban los bártulos para medir sobre el terreno o realizaban interminables cálculos matemáticos. Ahora estoy leyendo un relato de Eslava Galán sobre la I Guerra Mundial, muy ligero al tiempo que instructivo. Lo siguiente que tenía era dar un paseo por el inicio de la revolución industrial. Como verás voy a saltos…

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  1. […] la longitud de la Tierra (y mucho más). Así que ha sido una alegría leer sobre la expedición en un post que recientemente ha escrito Natalia. ¡Qué alegría compartir lecturas! Y lo que comenzaba como un comentario ha […]

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