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El software libre pierde su inocencia

Imagínense dar el soporte para una base de datos de mil millones de personas. Un gran reto, un gran negocio. El sueño de toda empresa de bases de datos. Y se va a hacer realidad para Oracle. El problema es que esa base de datos es la de la mayor carcel del mundo y no se acaba allí por cometer delitos sino por nacer en el lugar incorrecto. Una gran carcel que acaba de anunciar el paso de todos sus sistemas a software libre

La euforia de Linux es irreversible declaraba Jorge Eldermann, director en España de Oracle jaleando la gira pro-linuxera de su presidente mundial, Larry Elison. No es de extrañar la euforia, tan sólo dos meses antes Oracle firmaba una alianza estratégica con Red Flag Linux, la distribución favorita de la autocracia china.

Pero el plato fuerte estaba por venir: la semana pasada el gobierno chino anunciaba el paso de todos sus sistemas a Red Flag. Como casi todos los grandes proyectos chinos, Red Flag, es producto de una estrategia estatal a largo plazo. Presentada en el verano de 1999 y fundada formalmente en marzo de 2000, fue desarrollada por el Instituto de Software de la Universidad de Pekín con la participación de todas las instituciones estratégicas del estado chino.

El gigantesco estado chino puede parecer lento a ojos occidentales. Sin embargo es constante como él sólo. Durante estos años ha ido tejiendo una red de alianzas que incluye no sólo a Oracle, sino a HP-Compaq, Intel, Acer… Por eso no ha bastado que Microsoft ofreciera acceso al código de Windows, ni que sus relaciones públicas echaran el resto. Cuando han ido a moverse ya era tarde: los burócratas chinos entienden el control total sobre el código como una cuestión de seguridad nacional y llevan razón. El estado Chino hace tiempo que descubrió su poder de monopsodista sobre el mercado interno y lo está usando para comprometer en su estrategia a los gigantes norteamericanos, orientándoles a desarrollar su propia independencia tecnológica.

El último paso se ha hecho público hoy mismo: Motorola desarrollará sus terminales de tercera generación sobre Linux. Lo que no pudo Palm en plena explosión de los PDAs, lo ha conseguido la promesa del mercado chino de terminales. Aunque tampoco parece ajeno el hecho de que la mayoría de los teléfonos del mundo, incluidos los de Motorola, se fabriquen en China. Ser el garante de la viabilidad de tamañas inversiones da un poder extra de interlocución al poder burocrático chino.

Inocencia robada

Hasta ahora GNU/Linux y el software libre en general siempre habían estado en el lado de los buenos. Un halo de idealismo, moral y libertad, cubría cada declaración política a favor de su implantación. El sofware libre, para nuestra generación, tenía mucho de ese enfoque ético en el que siempre nos insitió Richard Stallman.

En Estados Unidos, dónde el apoyo al software libre viene mayoritariamente de grupos liberal-libertarios, como nos contaba Stallman para Ciberpunk, la defensa de GNU/Linux por parte de la mayor dictadura totalitaria del mundo está representando una suerte de pérdida de la inocencia. Mientras Hacktivismo se preguntaba si todo ésto podía ser considerado una victoria y el conocido blogger David Kearns proponía tratarlo como una intromisión estatal antes que como una cuestión tecnológica. Un tono que también recogían los comentarios de Slashdot.

Y es que a fin de cuentas el software que es útil de manera general se puede usar para hacer cosas malas, como nos decía Richard Stallman cuando le preguntamos por su opinión. De hecho remarcaba, ante las primeras voces que piden embargo tecnológico cuando menos de la comunidad de software libre, que la idea de restringir el uso de software libre para prohibir los usos malos no funcionará porque es imposible imponer una prohibición al gobierno de China, puede hacer lo que quiera y no podemos impedirlo.

La paradoja es que el software libre, por su calidad y seguridad está empezando a ser considerado una opción estratégica por un nuevo tipo de agentes no sólo en China: el Pentágono sigue ya los pasos de los ministerios de defensa e interior alemán Unos nuevos aliados con los que no habíamos contado y a los que los monopolistas del software propietario no parecen capaces de enfrentar. El nuevo mundo es definitivamente una enredadera más que un árbol, pero hay que reconocer que sus tallos se rizan a veces de formas insospechadas.

«El software libre pierde su inocencia» recibió 0 desde que se publicó el Lunes 1 de Septiembre de 2003 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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