LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

El tortuoso camino hacia la abundancia

El camino hacia la abundancia no es ya una propuesta ni un sueño utópico. Es un curso real, un movimiento económico y social que se da en paralelo a la descomposición de las viejas formas y que nos ofrece una nueva promesa superadora de la escasez, la guerra y el colapso.

Natalia Goncharova el ciclista 1913
Desde hace ya dos décadas raro es el mes en que los periódicos no nos sorprenden con la valoración supermillonaria de alguna empresa, web o aplicación móvil. Las famosas «rondas de financiación» de las «start-ups», los «hypes» de la prensa cuando alguna se encamina hacia la salida en bolsa y las discusiones eternas sobre sus «perdificios» se han convertido en parte del folkrore empresarial y del runrún mediático. Son en realidad una muestra obscena de las dificultades crecientes del capital para encontrar un lugar en la producción real. Un síntoma más de la sobre-escala del capital financiero que en realidad es la cruz de un proceso cuya cara es que nunca estuvimos tan cerca de la abundancia. Pero eso merece una explicación.

El atajo fallido

industrializacion sovieticaA finales del siglo XIX dos estados, Prusia y Japón, descubrieron un atajo al desarrollo: la planificación estatal autoritaria. En principio funcionó y funcionó tan bien que las fuerzas políticas progresistas de la época -la socialdemocracia, una gran parte del liberalismo, el nacionalismo- y hasta sectores del conservadurismo construyeron sus modelos económicos sobre ella. En el límite, el estado soviético nacido de las ruinas de Rusia y su imperio tras la guerra civil, intentó por primera vez la «nacionalización total» de la producción: un sistema planificado y orientado a maximizar la formación y puesta en actividad de las grandes masas de capital necesarias para crear las infraestructuras modernas de un continente, alfabetizar a la población y satisfacer sus necesidades básicas.

Y al principio funcionó. Tanto que se convirtió en la ruta a seguir para gran parte de las colonias europeas que accedían a la estatalidad y en la fórmula mágica para desarrollar regiones de los países centrales que habían quedado atrás. Ejemplos cercanos fuera del ámbito de los estados socialistas serían el tejido industrial desarrollado por el franquismo en Asturias o los planes quinquenales peronistas. Todo se basaba en alcanzar rápidamente grandes escalas en el uso de capital y nadie mejor que el estado, a través de empresas públicas o nacionalizadas, para conseguirlo.

En realidad, como apuntarían pronto los teóricos de la burocracia en Europa o Galbraith en EEUU, las empresas estatales no se diferenciaban tanto de aquello en lo que se habían convertido las grandes empresas en las economías donde la batuta la llevaba el mercado. El éxito consistía en conseguir empresas de gran escala, con mucho capital, capaces de importar o generar tecnologías nuevas, de contratar a decenas de miles de personas y de producir a su vez los bienes industriales que harían posible aumentar la productividad general del sistema económico.

Sobre-escala empresarial y crisis

Crisis de las escalasEl problema, como a partir de los cincuenta resultaría claro para economistas como Boulding, es que pretender el desarrollo, en el límite la abundancia, sobre unidades productivas hiperescaladas es como intentar llegar al cielo subiendo a un árbol. Al principio parece que irás muy rápido, pero conforme estás más arriba las ramas son más frágiles y finalmente todo tu esfuerzo -aun estando muy lejos del objetivo- acaba centrándose en no caer.

Porque cada época tiene un tamaño óptimo de escala que depende de la tecnología y de la dimensión del mercado. A mejor tecnología menor es el tamaño óptimo para una dimensión dada. A partir de ese tamaño, las ineficiencias generadas por la propia forma de organización hacen que todo incremento en el capital o en las personas contratadas, sea contraproducente y el valor producido se reduzca.

En las primeras etapas del capitalismo en cada lugar, con todas las grandes infraestructuras básicas por hacer -carreteras, líneas telefónicas, ferrocarriles, saneamientos, etc.- el tamaño óptimo era realmente gigantesco para los niveles de acumulación de recursos que permitía la economía agraria precapitalista. Parecía que «a más escala, mayor crecimiento»… pero precisamente porque funcionó, pronto vendrían los primeros síntomas de crisis.

El primer gran colapso

nasa-computer-1970Cuando a partir de 1955 la URSS empieza a hablar de «coexistencia pacífica» con el bloque americano, realmente está hablando de «competencia pacífica». En ese momento, el desarrollo acelerado de la URSS, la extensión de su modelo primero al Este europeo y pronto a buena parte de los países descolonizados de Asia y Africa e incluso a Cuba, generan la impresión de que las formas más centralizadas de capitalismo de estado son las dueñas del futuro. Pero pronto, ya a principios de los sesenta, los números empiezan a no salir. Se le echan las culpas a factores políticos y culturales, pero el hecho es que el gigantismo empieza a fallar… a ambos lados del telón de acero.

En el Oeste el mercado premiará un cambio de orientación tecnológica: las tecnologías de la información crecen hasta convertirse en una industria. Están claramente orientadas a mejorar la gestión, es decir, a reducir las ineficiencias de escala. Pero no basta. Hay que ampliar mercados para justificar los tamaños ya alcanzados: la «Comunidad Europea» se convierte progresivamente en un «Mercado Común» y en 1973 se integra una Gran Bretaña a la que ya no basta el mercado preferencial de sus excolonias.

A partir de la crisis del 73 los números de los países occidentales y los resultados de sus grandes empresas tampoco dan para ser optimistas. Para los ochenta, la inviabilidad de las empresas industriales de mayor escala, las públicas, es evidente. La sobre-escala industrial se ha convertido en un peligro para la supervivencia del mismo estado. Es la época de la «reconversión» en regiones como Asturias o Flandes y el momento en el que los números del Este europeo -pero también los cubanos- empiezan a no encajar de ninguna manera.

thatcher y gorbachovEn EEUU y Gran Bretaña surge la primera respuesta política a la crisis de las escalas: el neoliberalismo. Básicamente consistirá en una huida hacia delante: se desregulan las finanzas y aparece la financiarización como forma de homogeneizar y por tanto de ampliar al mercado para un capital cuyo uso especulativo está creciendo cada vez más conforme es más difícil emplearlo en las grandes empresas intensivas en capital. El estado re-estructura su relación con las grandes empresas: aumentan de hecho las rentas que reciben, pero lo harán sobre nuevos ejes: se endurece la legislación de propiedad intelectual. La gestión y la informatización se convierten en un verdadero «culto» en el intento de reducir ineficiencias.

Cuando el bloque soviético colapse finalmente, «globalizarse», se convertirá en el nuevo mantra. La estrategia neoliberal mira al Este y valora el volumen de ampliación de mercados que se hace posible como un triunfo: habrá reformado el mundo para hacer racionales las dimensiones sobre-escaladas de sus empresas.

Globalización y globalización de los pequeños

fabrica textil pequeña en chinaEn el camino, ya estamos en los noventa, el desarrollo tecnológico se había acelerado y con él el tamaño óptimo de empresa se había reducido aun más. Aparecen Internet y las grandes redes de telefonía móvil, la liberalización reduce drásticamente los costes de transporte tanto de carga como de personas y empezamos a ver los primeros destellos de abundancia.

Pero en una primera fase, el desmantelamiento de las barreras aduaneras parece que va a favorecer fundamentalmente a las multinacionales al permitirles reducir tamaño ganando al menos parte de la eficiencia perdida con la sobre-escala. Es el momento de la «ruptura de las cadenas de valor»: la producción se divide en fases que se subcontratan a PYMEs de países periféricos. Desde la mirada de los países desarrollados se trata de una «deslocalización» de la producción y de una verdadera amenaza a los salarios industriales. Los sindicatos abundarán en la idea de que las empresas cambian los lugares de producción para poder bajar los salarios. El hecho es que lo que hace que los salarios sean bajos en las empresas subcontratistas de estos países es que su productividad es, al principio, menor que la europea y por tanto tienen que compensar la falta de conocimiento y tecnologías reduciendo otros costes.

manuel p2pPero eso va a cambiar por dos vías: la primera es que las PYMEs periféricas aprenderán a coordinar sus propias cadenas sin depender de las marcas de los países centrales aprovechando la reducción de costes de los transportes y la nueva accesibilidad de los mercados centrales. La segunda es que, especialmente en el mercado de bienes de consumo, van a beneficiarse de uno de los primeros productos de la abundancia de despunta: el software libre. El volumen de este último movimiento sobrepasará en menos de un lustro el montante de toda la ayuda al desarrollo de los países desarrollados desde la Segunda Guerra Mundial.

El resultado, al que en conjunto se conoce como «globalización de los pequeños» es un aumento desconocido del comercio mundial y la salida de la pobreza extrema de cientos de millones de personas, la mayoría de ellos en Asia. En términos cuantitativos el mayor salto hacia la abundancia de la Historia de la Humanidad. Con ella la productividad de los nuevos países industriales crecerá de forma sostenida aumentando también los salarios y mejorando las condiciones de vida.

La crisis del centro y el modo de producción P2P

banqueros wall streetPero para el capital es un momento difícil. La escala de los protagonistas del cambio es ya demasiado pequeña y la de los grandes centros financieros demasiado grande, para que los capitales se puedan invertir de manera eficiente en la nueva economía productiva. El resultado será una huida especulativa hacia todo lo «commoditizable» que encontrará un techo a partir del 2007. No es casualidad que la caída de Enron, la empresa que hizo negocio al convertir en «commodities» cosas como el ancho de banda o la electricidad, precediera por poco a descalabro del sistema financiero de los países desarrollados, entrampado en unos productos financieros cuya complejidad no era otra cosa que el resultado de intentar de homogeneizar riesgos más allá de lo razonable.

bq cervantesLa crisis más larga de la historia del capitalismo mostró sin embargo el camino de la abundancia. Mientras el sistema financiero colapsaba el modelo de empresa que había protagonizado la globalización de los pequeños se estilizaba y universalizaba en lo que John Robb bautizó como economía directa. La economía directa es el punto de encuentro de los vectores de cambio del momento: básicamente supone la sustitución, al mayor grado posible del capital financiero necesario para inmobilizado por el uso comunal libre de conocimiento y del capital necesario para pagar gastos corrientes por ventas adelantadas que muchas veces toman la forma de «crowd funding» en plataformas virtuales.

El uso intensivo del software libre convirtió además el ciclo de la producción P2P en un modelo a seguir para toda una suerte de industrias en las que la reducción de escalas óptimas se hacía evidente por el impacto de la economía directa. La aparición de impresoras 3D, de los rudimentos de un hardware libre multipropósito (como Arduino) y la evolución de buena parte del movimiento hacker hacia lo «maker», marcan a día de hoy un horizonte en el que, más que nunca, podemos hablar del camino hacia la abundancia no solo en el mundo de los inmateriales, sino en el de producciones industriales tradicionales.

Conclusiones

fabcafeMás allá de la crisis, vivimos un momento histórico fascinante. Ante nuestros ojos el desarrollo tecnológico ha reducido el tamaño óptimo de las empresas hasta un nivel que en cada vez más ocupaciones pueden realizarse eficientemente en un ámbito local o comunitario, incluso distribuirse globalmente. Muchas de ellas se apoyan en mayor o menor medida en el resultado de un ciclo productivo de nuevo tipo en el que capital y mercado se resignifican, disipando las rentas y generando abundancia.

El camino hacia la abundancia no es ya una propuesta ni un sueño utópico. Es un curso real, un movimiento económico y social que se da en paralelo a la descomposición de las viejas formas y que nos ofrece una nueva promesa superadora de la escasez, la guerra y el colapso.

Pero como toda promesa de toda época histórica, no está destinada a hacerse realidad, no tiene una existencia al margen de la voluntad y el hacer de las personas y comunidades reales que han de convertirla en tiempo presente. Solo es un resultado posible, un horizonte hacia el que avanzar y por el que luchar. La pregunta que trataremos de responder en las siguientes entregas es cómo.

«El tortuoso camino hacia la abundancia» recibió 6 desde que se publicó el jueves 11 de junio de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.

Grupo de Cooperativas de las Indias.
Visita el blog de las Indias. Sabemos que últimamente no publicamos demasiado pero seguimos alojando a la red de blogs y a otros blogs e iniciativas de amigos de nuestras cooperativas.