LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

¿En qué creemos los indianos?

En los momentos difíciles de verdad, esos en los que inevitablemente dudamos de nuestras propias fuerzas, todos buscamos algo a lo que agarrarnos, algo que nos recuerde que, por débiles que nos sintamos, por frágil y descompuesto que parezca todo alrededor, siempre es posible cambiar las cosas.

Prácticas en las Indias

bruderhofEsta semana pasada un amigo se encontró con una comunidad cristiana. A sus preguntas empezaron a contarle que vivían en comunidad de bienes y que no tenían algo así como un tiempo de trabajo, que todo era trabajo y, en cierta forma, nada lo era a la vez. Nuestro amigo respondió que efectivamente conocía ese modo de vida porque tenía unos amigos que vivían así aunque no en el campo sino en la ciudad. Le preguntaron acto seguido si éramos cristianos y él respondió que no. «Y entonces» preguntó sinceramente el otro, «¿en qué creen?». «En sí mismos», replicó nuestro amigo. Nos llamó luego para contárnoslo, nos reímos imaginando la escena… y nos quedamos dándole vueltas.

Está claro que lo que caracteriza la descomposición es que el sistema económico-político se ha vuelto, literalmente, increíble. Y como casi nadie parece ya creer en él y el «sálvese quien pueda» se ha convertido en la bandera más común de la vida social, a la mayoría de la gente le cuesta cada vez más creer en los que le rodean y en consecuencia en sí misma. Así que vuelven los seres imaginados -dioses, clases sociales, etc.- y la fe ciega en el poder salvífico de ciertos eventos mágicos -un proceso constituyente, una revolución, un «cambio de consciencia», una crisis energética que haría obligatorio un cambio general de los modos de vida, etc.

indianos feria ubedaPero nosotros, ¿creemos tanto en nosotros mismos? En la vida cotidiana, evidentemente sí. No hay serenidad ni se puede construir nada si uno se niega a creer en sí mismo y en las personas concretas a las que quiere. Pero también es cierto que en los momentos difíciles de verdad, esos en los que inevitablemente dudamos de nuestras propias fuerzas, todos buscamos algo a lo que agarrarnos, algo que nos recuerde que, por débiles que nos sintamos, por frágil y descompuesto que parezca todo alrededor, siempre es posible cambiar las cosas. La diferencia es que nosotros ponemos eso en otro lugar.

Lo que hace posible las cosas

puente-humberCuando era joven y me preguntaban en qué creía, tenía una muletilla sacada de los libros que frecuentaba por entonces: «creo en la capacidad transformadora del Hombre». Suena pedante hoy. Pero la verdad es que si tuviera que resumir en una fórmula mi creencia más profunda hoy, sería exactamente ésa.

O como dijo Nat cuando lo comentábamos, creo, creemos, en «el trabajo humano».

trabajando-invernadero-bruderhofComo todas estas declaraciones ultracondensadas suena inevitablemente incompleta. Pero en realidad, a poco que la desarrollemos se demuestra lo más comprehensiva del mundo. Si hay algo de lo que nuestra especie se ha mostrado capaz desde que existe como tal, es de transformar su entorno y -lo que nos hace realmente distintos al resto de las especies- desarrollar conocimiento a partir de esa experiencia. Lo maravilloso es que ese conocimiento ganado en el hacer no solo transforma después la Naturaleza de una forma nueva sino la experiencia humana y con ella a los propios humanos y la forma en la que se organizan. Al final Naturaleza y especie humana, experiencia y conocimiento, son pares que se definen constantemente el uno a otro en un metabolismo común siempre en evolución y cambio. El relato de ese cambio, por cierto, es eso a lo que llamamos Historia e incluye la evolución de las formas sociales, de la cultura, de la vida cotidiana, de los valores…

En el centro de todo, en todo lugar, en toda época, siempre está lo mismo: el trabajo humano, el acto deliberado de transformar lo que nos rodea. Si hay algo en lo que se puede creer es que nuestra especie cambia el mundo y aprende de ello. Ese conocimiento y ese trabajo no nos devuelve normalmente respuestas absolutas, certidumbres extremas, sino probabilidades que nos permiten evaluar riesgos y tomarlos con cierta sensatez. Por eso cuando sufrimos una enfermedad grave no nos confiamos a la suerte, sino al conocimiento científico y al trabajo de las personas concretas que nos atienden; ambas cosas manifestaciones de lo mismo, trabajo humano concentrado en papers, libros, tecnología, medicinas… y trabajo humano directo en la forma de un diagnóstico, un tratamiento y unos cuidados. Cuando subimos a un avión no nos encomendamos a los dioses, sino a la ciencia y la ingeniería, y por supuesto a los pilotos y los trabajadores de mantenimiento, sus conocimientos y vigilancia. Incluso, cuando queremos disfrutar del asombro, la mayoría de los humanos no busca libros de santos ni relatos de milagros de gurús, sino que visita grandes obras de ingeniería, grandes edificios o museos de Historia y Arte.

Y del mismo modo, cuando las instituciones se descomponen y los costes se esparcen por la sociedad hasta llamar a la puerta de nuestras casas, solo podemos confiarnos de nuevo al trabajo, el condensado históricamente en tecnología y conocimiento y al trabajo vivo que nosotros mismos y otros pongamos en marcha.

¿En serio? ¿El trabajo?

fritz lang metropolis fabricaEs obvio que la misma palabra «trabajo» está degradándose en nuestros días. El trabajo toma una forma distinta en cada sistema de relaciones sociales y económicas. Y si en el capitalismo la forma característica del trabajo era el trabajo asalariado, cuando el sistema entró en descomposición el trabajo asalariado se fue degradando generando más y más confusión y desesperanza.

Es más, entre otras cosas descomposición significa que buena parte del trabajo asalariado ni siquiera es ya trabajo productivo… porque el sistema se ha convertido en una máquina vieja y tramposa que despilfarra capacidades y recursos con una mano (el desempleo, sin ir más lejos) y destruye riqueza con la otra (la guerra, el abandono de fábricas y campos, la degradación de los sistemas educativos, etc.).

viaje a icaria indias mary may natAl capitalismo de hoy le cuesta incluso reconocer qué es el trabajo productivo porque las grandes bolsas de capital ya no dependen de la producción. Para él es «productivo» solo aquello que le permite «reproducirse», crecer a un cierto porcentaje… y eso, cada vez más, significa crear artificialmente escasez: desde la propiedad intelectual a la especulación con alimentos básicos pasando por el impuesto al Sol.

Es más, para buena parte de los trabajadores asalariados que siguen haciendo trabajos productivos el placer y el aprendizaje liberador del trabajo está vedado, ya se encargan de eso la precarización, la inseguridad y una división del trabajo alienante que convierte a la persona en apéndice de la máquina en vez de a esta en el multiplicador de sus capacidades creativas colectivas.

EbanisteriaPero el retorcido corsé en el que el sistema económico en descomposición encierra al trabajo humano para limitarlo a dar satisfacción a las necesidades de un capital cada vez más sobre-escalado e improductivo, no cambia el carácter y el significado del trabajo humano. Tomemos el hilo por donde lo tomemos, el trabajo es el motor que mueve la Historia y la vida de cada uno. Y si lo liberamos de las trabas que suponen esas relaciones descompuestas, nos llevará hacia el fin de la esclavización de nuestra especie por la escasez y la ignorancia.

El trabajo puede ser otra cosa y de hecho podemos hacer que sea otra cosa, aquí y ahora. Algo en lo que merezca la pena creer.

«¿En qué creemos los indianos?» recibió 11 desde que se publicó el Sábado 26 de Noviembre de 2016 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Joder, David, casi se me pianta un lagrimón. Emocionante, y certero.

  2. «Je la homa transforma kapablo» 🙂 precioso post! me encanta!

    • Gracias @daniel y @manuel!! Creo que teníamos un poco olvidadas estas cosas en el blog, las cosas básicas, las que están en el fondo de nuestra mirada sobre el mundo y que, especialmente si queremos crecer, tenemos que sacarlas. Estoy pensando en hacer una nueva serie con ellas, comenzando con el post de los beneficios y siguiendo con este.

      Ya vimos el otro día en qué se están convirtiendo el nuevo cooperativismo y en general los discursos de izquierda. Me quedé un tanto azorado el otro día viendo lo que trajo Gorka de Barcelona. Ese mismo día leía en un libro de historia la respuesta de un comunero a un sarampión similar que por lo visto se dio en los cuarenta: «que no nos hablen del socialismo los que no vivan como nosotros en el socialismo».

      Y eso liga con algo que hablábamos ayer: tendríamos que pensar en hacer algo así como una «constitución», un sistema básico de cómo funcionamos que nos sirva a nosotros para crecer y a los demás para entender y si replican con cambios, tener que argumentar su porqué.

  3. Hace unos años, al cumplir los cuarenta, me preguntó una amiga qué le pedía al resto de mi vida llegado a ese punto. Y en lugar de darle una respuesta al uso, me dió por pararme a pensar qué era lo realmente importante para que siguiera considerando la mía como “una buena vida”, a qué me agarraría llegado un momento dificil de verdad.

    Mi respuesta fue que solo esperaba seguir manteniendo siempre la curiosidad. Creo que es esa chispa que dispara las ganas de entender lo que nos rodea e intentar transformarlo… Para mi, puro espíritu hacker que enlaza con esa otra forma de definir el trabajo que señalas.

  4. Desacralizar el mundo, transformar la naturaleza. Encontrar en el dominio de la naturaleza la propia transformación.

  5. Imagen de perfil de Juan Ruiz Juan Ruiz dice:

    No es una creencia, es nuestra realidad, vivimos fabricando el mundo en el que vivimos. La experiencia está en la base de lo que percibimos y del mundo que construimos. Me sorprende gratamente la cantidad de conexiones que encuentro entre este post y las cosas que estoy escribiendo sobre la experiencia artística. Cuando algunas piezas del puzle comienzan a encajar se siente una gran alegría. En la antítesis del lema nazi impreso en la puerta de sus campos de concentración “arbeit macht frei” (el trabajo te hace libre)nosotros tenemos que darle totalmente la vuelta a ese lema.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.

El Correo de las Indias es el agregador y plataforma de blogs de los socios del Grupo Cooperativo de las Indias y es mantenido y coordinado por los miembros de la comunidad igualitaria de las Indias