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Entrevista para la revista «Fonte» (Brasil)

Históricamente, cuál es la importancia de las redes sociales en la trayectoria de la internet?

Han representado la puerta de entrada a la red de millones de personas, pero también una verdadera recentralización. Lideraron el paso de modelos distribuidos (como la blogsfera) y descentralizados (como las wikis) a modelos centralizados donde el control social es más fuerte y la participación y la interacción son sustituidos abrumadoramente por una cultura de la adhesión empobrecedora.

¿Qué representan en términos de cambios culturales y de comportamiento?

Al sustituir interacción y participación por la cultura de la adhesión (el retuit y el «me gusta»), la dinámica social que impulsan facebook, twitter y google+ no construye ciudadanía ni producirá las maravillas que nos legó la etapa anterior: gigantescos procesos de deliberación social como los que han derribado las dictaduras árabes y redes de conocimiento y bricolage digital como el software libre o Opensource Ecologý.

¿Qué ha cambiado en las redes sociales con las tecnologías de la información y comunicación

De momento, como te decía , la clave es la recentralización. Esta, exigía tecnologías que convirtieran la infraestructura de gran tamaño en una ventaja competitiva. Dicho de otra manera, que permitieran que el tener un gran capital para comprar máquinas se convirtiera en un factor decisivo a la hora de poder entrar a competir con ellos. Esta vuelta a las barreras de entrada basadas en capital es una regresión terrible. La tecnología que ha nacido de ahí ha sido el «clouding», «la nube», y es el legado tecnológico de estos servicios.

¿Cómo analiza usted el uso que hacen hoy los gobiernos de las redes sociales? Cómo pueden beneficiarse del poder de las redes?

Creo que Sarkozy en su campaña presidencial y Obama después entendieron muy bien las ventajas que para el poder puede significar la relación con los ciudadanos a la mera adhesión y seguir pareciendo «modernos». Los gobiernos luego han seguido la misma lógica: pasar de la participación de todos al mensaje unidireccional, hacer de Internet una nueva radio.

En su libro «El poder de las redes», usted hace una analogía de la topología de las redes con la evolución de la sociedad y su estructura de poder. Cuáles son las principales características del poder en el mundo de las redes descentralizadas y de las redes distribuidas? Qué es la «era de las redes distribuídas»?

Tras toda arquitectura de información se esconde una estructura de poder. La sociedad colonial, con el correo de postas, en la que para mandar una carta de Bahia a Rio de Janeiro había que enviarla primero a Lisboa, es un ejemplo radical: monarquía absoluta, una única identidad posible. Este determinismo es tan fuerte que la revolución francesa tampoco cambiará eso: tanto su modelo de partido como de estado serán centralistas. Tendrá que aparece una nueva tecnología, el telégrafo, para que -impuesto por motivos puramente tecnológicos- la estructura se haga descentralizada. A partir de ahí habrá no un único nodo centralizador sino muchos a distintos niveles. Aparecen entonces el pluralismo, el estado federal, los partidos participativos…

La era de las redes distribuidas es la posibilidad que abre Internet de un mundo no con un mayor número de filtros a la información sino sin filtros, sin nadie con poder de filtro.

Su manifestación más clara es la blogsfera y su capacidad para establecer procesos deliberativos que cambian consensos sociales… que luego tienen consencuencias: desde el control de las grandes marcas a la caída de las dictaduras que parecían más arraigadas del mundo.

En su opinión, cuál es la principal razón para la enorme aceptación y adhesión de las personas a los sitios de relacionamiento?

Tres factores: su facilidad de uso (que iba acompañada de la posibilidad de encontrar a viejos conocidos y ver un reflejo del mundo conocido en el digital), el poco compromiso que exigían (menor em todo caso que la participación y la interacción en redes distribuidas) y la presión mediática sobre la gente que recién se incorporaba a Internet.

Hable respecto a los reflejos de las redes en los fenómenos sociales, políticos y económicos.

Un ejemplo reciente lo tenemos en la comparativa entre el 15M español o el «Occupy Wall Street» en EEUU y las revoluciones democráticas en Túnez y Egipto. En el norte africano desde 2003 habíamos detectado un papel creciente de la blogsfera que estaba alterando los consensos básicos en los que se sostenían los regímenes autoritarios y corruptos de aquellos países. El proceso fue largo, pero profundo y muy amplio, no sólo dentro de cada país, sino también introduciendo en el debate a la llamada «segunda generación», los hijos y nietos de emigrantes en Europa. Finalmente una serie de fenómenos externos (la crisis alimentaria) empujaron, sobre los nuevos consensos sociales a la revuelta. Y esta partió con un modelo propositivo claro: elecciones democráticas, cambio en las formas institucionales, etc.

En España y EEUU, los movimientos de «indignados» llevan meses en pie (en España desde mayo) haciendo asambleas pero han sido incapaces de dotarse de un programa de cambios. Sólo expresan malestar. Y ahí se ve muy bien el efecto de facebook, twitter y la cultura de la adhesión de la que surgen estos movimientos y que les está costando tanto superar. ¡Son expresivos! Son un gigantesco «no me gusta»… pero son incapaces de generar un consenso social sobre cómo transformar las instituciones y en qué.

Qué nos convierte a “todos en potencialmente ciberactivistas”?

La blogsfera y las redes distribuidas son en si mismos un medio de comunicación. El medio de comunicación preexiste y está a nuestra disposición. Pero conseguir que los mensajes pasen el umbral de nuestro entorno personal y lleguen más allá depende de una serie de técnicas de comunicación que son las que llamamos ciberactivismo. Por eso cualquiera que tenga una idea que difundir, un producto que vender, un hecho cultural que promocionar… está abocado al ciberactivismo, a contarlo y difundirlo de manera que otros lo hagan suyo y lo transmitan a su vez.

Cuáles son las tendencias para las redes sociales en la Internet?

En los últimos dos años están apareciendo nuevas ofertas, nuevas herramientas que plantean un curso alternativo al marcado por facebook, google y twitter. Es lo que Jesús Pérez ha llamado la «contraofensiva»: herramientas libres como Bazar, Diaspora, Identi.ca o ahora Lupus, que se desarrollan a la vista de todos y que proponen romper con la recentralización de la red.

Bazar es un mercado online sin intermediarios y descentralizado, Lupus es un nuevo concepto de red social basada en blogs, lugares y contenidos, Diaspora es un facebook descentralizado e Identi.ca un twitter federativo. Estos dos últimos reproducen igualmente la cultura de la adhesión, pero lo importante, por el momento, es que todas ellas representan una contratendencia: devolver la soberanía de la red a las personas y las comunidades.

Si la evolución a servicios centralizados masivos fue paralela al desarrollo de grandes infraestructuras de servidores y sus tecnologías (la «nube»), la redescentralización e incluso redistribución que apuntan para el futuro estas nuevas alternativas apuntan hacia la revalorización de pequeños servidores comunitarios e incluso de los netbooks y teléfonos celulares de los usuarios. Redistribuir supone desarrollar autonomía, y en primer lugar autonomía de las infraestructuras ajenas.

Lo que está en juego es la forma del verdadero «sistema operativo» de las formas de socialización de nuestra época y quién tendrá poder en él. Las palabras claves del futuro son autonomía y soberanía.

«Entrevista para la revista «Fonte» (Brasil)» recibió 0 desde que se publicó el Miércoles 16 de Noviembre de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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