LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Épica y lírica en el relato de los blogs

Primeras reflexiones sobre la distinción entre épica y lírica a raiz de mis recientes conversaciones en Chile

En las conversaciones abiertas en estos últimos días en Chile, seguramente el eje que más llamó la atención a mis contertulios fue el generado por la distinción entre épica y lírica y las opciones éticas que surgían de ella.

El contexto de esta distinción venía dado -en Chile- por mi aproximación a Atina y mi rechazo de que la caracterización de su acción como de buena onda implicara menoscabo alguno frente a las opciones partidarias o políticas basadas en la confrontación. Al contrario, argüía, la opción por la lírica proyectaba una alternativa y nuevos consensos sociales de una forma que a mi juicio es mucho más potente que la épica en la que se han conformado los mitos de la izquierda desde los setenta.

La lírica, entendida como la forma de proyectar opciones de futuro desde lo que se vive, se siente, se disfruta y se hace en el presente no es sino la representación en relato de un ethos particular, de una manera de vivir que se plantea como opción entre otras, que no busca anular el campo a las otras ni negarlas. La lírica invita a sumarse sin diluirse, busca la conversación, no la adhesión. Se trata de una opción ética frente a la dimensión excluyente, sacrifical y de confrontación que irremediablemente plantea la épica.

Pero en realidad, antes de la primera conversación con Jorge Domínguez, amigo y guía de mis primeros pasos por aquel país, la aplicación de la distinción en mis escritos tiene una genealogía que me gustaría contar. Hace tiempo que Roger Colom me afeaba el que identificara en general la emoción de los mitos con la épica del relato. Según Roger, la lección a extraer tras la trayectoria del ciberpunk español en general y la del grupo que impulsó la Bitácora de las Indias en particular, estaba en su apuesta por la lírica frente a la épica como forma de relato configuradora de mitos y realidades de nuevo tipo.

Así que comencé a trabajar en esa distinción… Distinción que sin duda no es novedosa en absoluto, salvo tal vez en su traducción al blogging, a ése quiero hacer un hermoso blog como parte de una hermosa vida tan querido de los sionistas digitales.

En Sobre el amor y la muerte, Patrick Süskind confronta al lírico Orfeo -humano y creador mítico de las primeras canciones- con el épico Jesús de Nazaret.

[Orfeo] había perdido a su joven mujer mordida por una serpiente venenosa. Y está tan desconsolado por la pérdida que hace algo que puede parecernos demente, pero también completamente comprensible. Quiere devolver a la vida a su amada muerta. No es que de por sí pusiera en duda el poder de la muerte ni el hecho de que le correspondiera la última palabra; y mucho menos trata de vencer a la muerte de una forma representativa, en beneficio de toda la Humanidad o de una vida eterna. No, sólo quiere que le devuelvan a ella, a su amada Eurídice, y no para siempre y eternamente, sino por la duración normal de una vida humana, a fin de ser feliz con ella en la Tierra. Por eso, el descenso de Orfeo al Submundo no debe interpretarse en modo alguno como una empresa suicida, sino como una empresa sin duda arriesgada, pero totalmente orientada a la vida y que incluso lucha desesperadamente por la vida (…)

Hay que reconocer que el discurso de Orfeo se diferencia de forma agradable del rudo tono de mando de Jesús de Nazaret. Jesús era un predicador fanático, que no quería convencer sino que reclamaba un vasallaje sin condiciones. Sus manifestaciones están salpicadas de órdenes, amenazas y el reiterante y apodíctico “pero yo os digo”. Así hablan en todos los tiempos los que no aman ni quieren salvar a un solo hombre sino a toda la Humanidad. Orfeo sin embargo, sólo ama a una y sólo a ella quiere salvar: Eurídice. Y por eso su tono es más conciliador, más amable (…)

El nazareno nunca comete errores. E incluso cuando parece cometerlos -por ejemplo al admitir a un traidor en su propio grupo-, el error está calculado y forma parte del plan de salvación. Orfeo, sin embargo, es un hombre sin planes ni habilidades sobrehumanas y, como tal, capaz en cualquier momento de cometer un gran error, una horrible estupidez… lo que hace que nos resulte otra vez simpático. Se alegra traviesamente -¿quién podría tomárselo a mal?- de su éxito. Ha conseguido algo que, antes de él, nadie había logrado

Tal vez muchos amigos, hartos de ver sus aportaciones descalificadas como autobombo, hayan sonreido con la última pregunta retórica. Y seguramente muchos cristianos se sentirán excluidos de la visión de Jesús que utiliza Süskind. No importa, no es lo relevante en esta larga cita. Cambien a Jesús por el Ché o por cualquier líder salvífico, por cualquiera que haga de la épica, del sacrificio último, del deseo de morir por otros, la base de su relato de futuro.

La clave que acertadamente señala el autor alemán es que lo épico va indisolublemente ligado al amor a los demás como abstracto. Por eso la solución que aporta el héroe es necesariamente totalizadora, y pasa por encima de cada uno como forma de resolver el todo. La épica es definitivamente monoteista en el sentido en que las grandes máquinas teóricas de la Modernidad lo son.

Orfeo, la lírica al fin, parte de la humildad del uno entre muchos, del amor y lo concreto, de la persona -que no del individuo- asumiéndose y proyectando hacia todos desde el reconocimiento de la diferencia propia y la de cada uno de los demás. Orfeo ofrece e innova sin intentar elevar ni hacer aceptar por los demás una verdad global única. Por eso su relato se hace aceptable desde la postmodernidad, porque su acción y su relato no pretenden ser el cierre de nada sino una parte de la gran fiesta de su propia vida. Una fiesta con puertas abiertas. Por eso la lírica abre una conversación. A partir de ella caben tanto la inclusión como un irónico distanciamiento pero no la excomunión.

En la épica, en cambio, sólo cabe la adhesión o la exclusión, pues sólo habla el héroe, hijo del Dios de un logos (razón y palabra) que no reconoce otra verdad que la suya propia.

(Continúa en el siguiente post)

«Épica y lírica en el relato de los blogs» recibió 0 desde que se publicó el Miércoles 15 de Noviembre de 2006 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.