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Escenas de guerra desde el ciberespacio: Mataró

La información post-11m de la prensa es cada día más terrorífica: los asesinos se convirtieron a la ideología del terrorismo en España. Para la sociedad civil y especialmente para los netócratas se descubre el verdadero objetivo en esta guerra: ganar para la sociedad red y las nuevas libertades a los que son potenciales víctimas del discurso integrista, jóvenes y mujeres de tradición y cultura musulmanas. En algunos sitios esta batalla se libra desde hace tiempo. Son las primeras trincheras del swarming civil contra el terrorismo. 6 de abril de 2004

Un simple paseo por la web de Tecnocampus-Mataró, la herramienta que los layetanos se han dado para entrar en la Sociedad Red es toda una panorámica de lo que los ciberpunks querríamos como ejes políticos en nuestros pueblos y ciudades.

Mataró es una ciudad pequeña que entra en la moderna historia de España en 1848 como origen del primer ferrocarril, producto del emprendedurismo de un indiano local. Es verdad que poco después se abrió la línea Madrid-Aranjuez, pero mientras esta servía para el esparcimiento de la familia real y su corte, la de los layetanos servía para dar una salida al mundo a los talleres de los innovadores locales, en aquella época sobre todo dedicados al textil. De hecho esos mismos pequeños empresarios convertirán la ciudad hasta la guerra civil y aún después, en el corazón del movimiento cooperativista. Y es que las tradiciones son importantes a la hora de entender hoy a los mataronís… pero seguramente lo sea más aún el que salieran de la dictadura al borde de la fractura social: Incluso urbanísticamente, la ciudad que hereda el primer ayuntamiento democrático es una ciudad rota entre los barrios de inmigración y los barrios de “gent del poble de tota la vida”, nos comenta un discípulo de Manuel Castells en la UOC. Es entonces cuando la ciudad, con Joan Majó como primer alcalde democrático, apostará por convertir las nuevas libertades civiles y el nuevo ayuntamiento en una herramienta al servicio de la cohesión social. En los años ochenta y noventa Mataró se reordenará urbanísticamente y enfrentará una reconversión industrial jugando con las mejores cartas de su identidad histórica: emprendedurismo, innovación, voluntad de cohesión social y trabajo en red. Pocos lo sabían fuera de Cataluña, pero cuando en 1999 el Ayuntamiento impulsa el Pla Director per a la Societat de l’Informació, la ciudad está dando el primer paso para convertirse en la avanzadilla de las políticas y las prioridades del nuevo siglo.

Hablando claro: Mataró es hoy la referencia española porque, partiendo de una tradición de pequeña empresa, reticularidad y cooperativismo, fue de las pocas ciudades que supo enfrentar los problemas de la emigración interna de los 60 y aprovechar las libertades democráticas para hacer red. No se me olvidará cuando los ciberpunks visitamos por primera vez Mataró, nos comenta Natalia Fernández, Jordi Marín y Pedro Gómez, entonces director y subdirector general de TecnoCampus en sus primeros pasos, ya citaban como una prioridad utilizar la tecnología y las redes como forma de integración y vía de desarrollo social de la nueva emigración, en aquel momento eran de los primeros en ser conscientes del nuevo reto.

Dos años después

Proyectos como el semillero de empresas han demostrado desde entonces como un Ayuntamiento pequeño puede, en poco tiempo y sin muchos recursos, avanzar y crear, donde había licenciados en paro e inmigrantes buscando aprender el idioma, una netocracia naciente. Pero eso no se consigue sólo con acciones puntuales. Es una lluvia fina y un orballo constante: Hoy en día Mataró tiene una ratio de 1 punto de acceso gratuito a Internet y público por cada 800/900 habitantes. Una filosofía de creación de cultura de red desde el servicio público en el que encaja la TecnoEscola. Una iniciativa que partiendo del modelo de las escuelas taller formará a 32 jovenes en nuevas tecnologías para que estos a su vez den servicios a entidades y ciudadanos.

Y constancia no quiere decir lentitud ni pusilanimidad, uno de los grandes éxitos de Mataró y de Tecnocampus ha sido demostrar como no hay excusas: en 500 días puede transformarse una ciudad si hay voluntad política. En Mataró siempre tienen una respuesta y no una excusa cuando se les pregunta qué van a hacer en los próximos meses. Hoy mismo nos respondían: vamos a realizar un plan de choque con talleres (2hs/3hs) de Internet (desde romper el miedo al ordenador, pasando por hacer weblogs, aprender java, saber que es wi-fi, Linux, o bajarte juegos, …), móvil (¿que más se puede hacer aparte de hablar?) o tecnologías de casa (camaras, dvd, mp3, …)

Generar libertad

Seguimos luchando día a día por evitar la fractura digital, por llegar, por romper las barreras, por abrir la ventana de internet y las TIC a todos como una forma de dar oportunidades, y de generar libertad. El que esto dice, es Jordi Marín, Director del TecnoCampus. Si algún día ganamos la guerra al terrorismo, será porque habremos conseguido extender la sociedad abierta, libre y cohesionada. En nuestros barrios y en nuestros pueblos sí, pero también más allá del mar y las montañas. Entonces tal vez nadie les recuerde ya por haber tenido el primer ferrocarril de esa cosa antigua llamada España, sino por haber sido nuestra primera trinchera y con certeza, nuestra primera victoria en las guerras del nuevo mundo.

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