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Escuchar, compartir, convivir (I)

Primera parte de una serie de tres sobre el significado de los distintos votos que los indianos realizan a lo largo de su proceso de integración y sobre los que pivota el modo de vida de nuestra filé.

Los indianos establecemos a lo largo de nuestra integración una serie de compromisos. Puede parecer raro y hasta chocante, pero el hecho resalta que trabajar en las Indias no significa lo mismo que hacerlo en una empresa al uso. No se trata de cambiar mercancía-tiempo de vida por dinero. Trabajar es parte de un proyecto cuyo objetivo último es maximizar la libertad personal y asentarla en un bienestar colectivo que no podría ser autónomo sin una relación sólida con el mercado y una apuesta seria por la transnacionalidad.

En esta pequeña serie el objetivo es explicar esos votos indianos, ver que significan en la cotidianidad de nuestra vida y qué efectos tienen sobre la interacción y la economía comunitarias, pero también sobre nuestra cotidianidad en la relación con el trabajo, a fin de cuentas, profesional deriva de profeso, aquel que hace o declara sus votos, por ejemplo, en un gremio o Arte. Los indianos pensamos que son esos votos los que nos hacen como somos y la clave, a las finales, de nuestra capacidad en el mercado.

1. Escuchar

El voto de escucha es el primer compromiso que adquiere alguien al convertirse en aprendiz. La Indianopedia es escueta:

consiste en tener una actitud de escucha frente al mundo y ante todo ante los demás miembros de la comunidad indiana. Como toda la comunidad real, la indiana vive exclusivamente para la interacción y la generación de conocimiento, la base es pues la escucha activa de los otros y en un sentido más amplio escuchar las necesidades de los otros, ponerse en su lugar para construir juntos.

Es bonito, lírico, pero parece poco más que una declaración de intenciones. En la práctica no es menos sencillo, si el objetivo es ese aprender a ponerse en el lugar de los otros para construir juntos, su gimnasia cotidiana no es tampoco nada sofisticada. A las finales consiste básicamente en 5 guías para la conversación en la mesa común de trabajo:

  1. El silencio es un bien común, no un vacío a llenar ni un campo valdío. Es el espacio que tenemos cada cual para pensar por nosotros mismos. Irrumpir en él sólo tiene sentido si se va a aportar algo. Ese algo no necesariamente tiene que ser una noticia o una reflexion “importante”, también puede ser un cuento, una anécdota o una simple broma… pero tiene que merecer la pena para los demás. Si tenemos dudas, mejor somos breves.
  2. Por lo mismo los argumentos en mesa de trabajo, cuanto más breves mejor, siempre se está a tiempo de abrir un debate, pero lo normal es que ante una crítica o una puntualización baste con enunciarla, los contextos son comunes y los demás cazan los argumentos implícitos a la primera. Mejor dejarles pensar sobre ellos que explayarse sin piedad.
  3. Conversar es pensar juntos, sea en una discusión de info en la mesa o en una conversa cotidiana en la comida, los otros están intentando aprender algo de lo que se está hablando a través del flujo de ideas de unos y otros y el contraste de info y reflexiones. Desencarrilarlas con cambios bruscos de tema cuando la conversa enfila hacia algún lado es agotador para los demás.
  4. La voz del otro siempre tiene prioridad. Si conversamos para aprender, lo que el otro diga nos importa más que lo que nosotros decimos. Nada más horrible que cuando las voces se superponen y elevan para imponerse unas sobre otras sin cederse paso. Y si es así entre nosotros ni hablemos con un cliente o un invitado. Saber escuchar es la base para construir juntos, que es lo que se pretende también en nuestra relación con los clientes.
  5. Si esta gimnasia es válida para todos, es sobre todo necesaria para los aprendices. Los maestros, por definición, llevan años practicándola y son maestros precisamente porque se espera de ellos no sólo que la hayan convertido en su forma de relacionarse con el mundo, sino sobre todo porque esperamos que sus intervenciones orienten a la interacción a articularse según ella.

¿Notan algo? Sí, es una traducción a mesa de trabajo del espíritu de la netiqueta, un conjunto consensuado de formas de relación que como recuerda Himanen es la primera expresión social de la ética hacker, la base de lo que el llama su nética.

«Escuchar, compartir, convivir (I)» recibió 0 desde que se publicó el Martes 28 de Septiembre de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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