LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Fargo

Hoy me he encontrado recordando la película Fargo, de los hermanos Cohen.

Y creo que apareció en mi cabeza porque además de ser una buena película, tiene una moraleja importante.

La historia que nos cuenta la película ocurrió realmente, y lo que nos enseña es que ante cualquier empresa, sea esta honesta o no, hay que buscar ante todo la profesionalidad y la prolijidad.

En esta historia trágica, tan trágica que resulta absurda, el verdadero responsable de nada menos que siete muertes no dispara un solo tiro. Es el señor Lundegaard, que agobiado por sus chapuceros chanchullos en el concesionario en el que trabaja y ante la negativa de su suegro de prestarle dinero para un negocio que le daría más independencia económica, tiene la genial idea de contratar a dos malas bestias, recomendadas por un mecánico expresidario que no parece muy listo, para que secuestren a su mujer y repartirse el rescate.

Las dos malas bestias son cualquier cosa menos buenos en su trabajo. No diseñan un buen plan, no tienen en cuenta los posibles imprevistos, no cuidan la logística, y son increíblemente indiscretos. Los muertos que dejan por el camino, son resultado de todo eso. Su falta de profesionalidad les lleva una y otra vez a callejones sin salida de los que solo saben salir a tiros. Además, se llevan mal entre ellos, ni siquiera son amigos, no les une nada más que un plan mal hecho.

Ante este panorama, el cliente, el señor Lundegaard, es en su infinita mediocridad incapaz de poner orden o exigir una mínima profesionalidad a los tipos a los que contrata, por lo que se ve arrastrado por su desastre sin posibilidad de escape. Un desastre que él mismo ha causado, contratando para un plan complejo a dos pirados sin referencias a los que no controla en ningún momento.

Es decir, para cualquier tipo de trabajo, sea este pequeño o grande, con mayor o menor valor añadido, más o menos costos, físico o intelectual, sea para hacer el mal o para hacer el bien… hay que darle un significado y sobre todo asumir ese significado dentro de la vida de uno.

Conclusión: la falta de profesionalidad, la desprolijidad, el dejarse arrastrar por el todo vale provocado por la insatisfacción y la frustración que produce la delegación del propio destino ya sea en el Estado, ya sea en un patrón al que siempre se va a considerar enemigo y verdugo, tiene consecuencias. Produce monstruos y hasta muertos.

Un trabajo mal hecho puede provocar una guerra. No importa que conduzcas un país o un taxi.

«Fargo» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 20 de Agosto de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.