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Financiación del emprendimiento artesano

Montar un negocio de cierto alcance requiere financiación, algo difícil para los emprendedores artesanos, en especial para los que apuestan por la democracia económica. ¿Cuáles son las alternativas?

En casi ocho años de historia las Indias jamás ha recibido un crédito ni las más mínimas facilidades financieras. Incluso después de haber consolidado año tras año excelentes resultados y gozar siempre de una liquidez poco común, algo tan sencillo como un aval de alquiler para nuestro local de Madrid sigue implicando la imposición de un plazo fijo. No es de extrañar por tanto que junto a la integración de nuevos miembros la financiación sea el tema recurrente en cualquier encuentro entre cooperativas o emprendedores artesanos.

En los últimos años están surgiendo, ligados a las instituciones del estado y al propio movimiento cooperativo, distintas organizaciones y estructuras que ensayan distintas formas alternativas de financiación. Los dos modelos que más repercusión pública han tenido hasta ahora han sido:

  1. Agrupaciones y asociaciones como Oinarri -una sociedad de garantía recíproca- impulsada por las cooperativas de trabajo vascas que facilita avales financieros y técnicos, Sicoop el fondo de inversión en cooperativas de la Generalitat catalana o Descoop una cooperativa de segundo grado impulsada por la federación valenciana de cooperativas y varias cajas de ahorro
  2. Banca ética como Fiare o Coop57, que utilizan fórmulas como garantizar títulos participativos (cuasiequivalentes a acciones pero sin derechos políticos) o los avales mancomunados (en los que el entorno de los socios se hace responsable solidario del pago de la deuda).

Un modelo demócrata económico

Aunque todos estos esfuerzos son sin duda encomiables producen muchas veces la sensación de ser algo así como la versión financiera de una hamburguesa de tofu: replican herramientas y formas del mundo financiero tradicional sin acabar de tener el alcance y volumen que daría potencia al modelo, cuando no haciendo un discurso de economía social que recuerda demasiado a enfoques asistenciales y localistas dependientes tantas veces del apoyo institucional que adolecen de la carencia de una clara vocación de mercado.

Por eso es tal vez importante comenzar por preguntarse qué es lo que requiere un emprendedor artesano que haya apostado por la democracia económica como forma de organización y vida.

  1. Autonomía y democracia plena en la organización del trabajo… es decir organización cooperativa
  2. Capital, tanto en su forma financiera como en forma de capital social (referencias, relaciones, conocimiento de mercados)
  3. Poder articular los dos anteriores desde la lógica del emprendedor artesano, es decir, que la empresa se construya para trabajar en ella, no para especular con ella, pasando de la perspectiva de mercado al negocio de las sucesivas rondas de capital, juego favorito de tantos fondos de capital riesgo y business-angels. Las reglas del juego han de ser claras: los cooperativistas quieren construir un proyecto para trabajar en él y los inversores para obtener una renta recurrente de su rentabilidad, no para vender su participación con plusvalías (aunque por supuesto, puedan salir en un momento dado por sus propios motivos).

El modelo Szena

Debemos a nuestro consejero Luis Pérez la primera implementación de un modelo que responde a estas demandas en Szena.

  1. Dos sociedades: Se crea una SA en la que un máximo de hasta un 40% se reserva para la cooperativa de los trabajadores (que puede preexistir o, en un momento dado, formarse a partir de los emprendedores). Estas acciones pueden irse liberando en función del cumplimiento de una serie de objetivos de implantación prepactados en el plazo de dos o tres años.
  2. Reparto de funciones: La SA será la empresa que aparezca en el mercado, la Soc. Coop. la encargada de la organización de la producción. La estrategia de comercialización será consensuada en el Consejo de la SA.
  3. Pacto de permanencia: Los accionistas asumen y declaran su vocación de permanencia en el proyecto y su apuesta por un crecimiento basado en los resultados y no en la autoespeculación. La cooperativa se compromete a trabajar un mínimo de horas/persona al mes para la SA que ella misma participa, pactándose las eventuales formas y proceso de recompra en caso de ser este inevitable (cuando por ejemplo un socio necesita salir por lo que sea).
  4. Pacto de liderazgo: El consejero delegado de la SA se elegirá de entre los presentados por la la cooperativa, de modo que el liderazgo comercial de la SA esté ligado de forma natural a la estrategia de cohesión interna de la cooperativa.

Ventajas del modelo

El modelo permite un funcionamiento como democracia económica con incentivos para el inversor. Pero sobre todo, focaliza la relación entre socios inversores y socios cooperativistas en el objetivo común del desarrollo de la empresa en el mercado.

Obviamente sale de la ortodoxia cooperativa (supeditación del capital al trabajo), planteando una relación más equilibrada en la que los cooperativistas necesitan convencer y liderar a los inversores puesto que siempre estarán en minoría en los consejos a pesar de aportar la dirección ejecutiva.

Los indianos estamos bastante convencidos de la viabilidad del modelo, por otra parte en desarrollo material ya en Szena, pero entendemos que puede resultar polémico ¿Qué os parece?

«Financiación del emprendimiento artesano» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 8 de Mayo de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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