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Generation Next:~> Fernando Vicente

Ya está aquí la segunda generación de la netocracia: Tienen menos de 25 años pero ya han montado sus primeras empresas, no quieren subvenciones, son activistas, defensores del software libre y la cohesión social… En esta primera entrega de una serie que esperamos no acabe, entrevistamos a Fernando Vicente, uno de los líderes de la enredadera en Zaragoza.

24 años, netócrata, activista, defensor del software libre y pionero de las redes ciudadanas. Este podría ser el retrato en cinco enlaces de Fernando Vicente, uno de los líderes del cambio que empieza a germinar en Zaragoza.

DdU: ¿El cambio en Zaragoza comenzó con la campaña al ayuntamiento de Belloch?

El prestigio de Belloch hizo que mucha gente acercara al software libre y lo mirara con otros ojos. Por otro lado, paralelamente a la campaña, el lanzamiento de Augustux, una distribución que puedes correr desde el CD sin instalarlo permitió a miles de personas probarlo. Augustux comenzó siendo un producto de un hacker, David Charro, del que Belloch saca 3000 copias y distribuye en sus actos de campaña, paralelamente a la distribución que llevaba a cabo la propia comunidad del software libre aragonesa. La clave es que permite a la gente probar GNU/Linux, descubrir que el software libre es fácil y fiable y que es bueno copiarlo. Si en el comienzo de nuestra revolución netocrática Augustux fue el ariete, Belloch fue su comandante.

DdU: Pero esto fue muy criticado por algunos amigos como Eduardo Pedreño, que temían que el software libre se convirtiera en cuestión de partidos. Un año después parece que afortunadamente esto no es así y que todos los partidos, en mayor o menor medida, apuestan por el cambio y miran la implantación de Linux con simpatía. ¿Cúal es la clave que ha permitido que esto sea así?

La clave es la actividad de la comunidad del software libre: la asociación Enredadera, Zaralinux, Zaragoza Wireless, Halt… La sociedad aragonesa entiende que la comunidad no tiene partido sino una idea muy clara: la filosofía de la cooperación egoista y las redes puede incorporarse al modelo de ciudad reviertiendo en el desarrollo social y económico.

DdU: Después de la campaña Zaragoza empieza a transformarse sobre una serie de proyectos liderados por la comunidad, financiados por empresas y con fuerte contenido social. Una fórmula que siempre nos han dicho que era imposible pero que parece que avanza. ¿Cuales serían los proyectos estrella de este cambio?

El primer proyecto estrella sería Zaragoza Wireless, una red ciudadana y libre, gestionada por los propios usuarios que utiliza tecnología inalámbrica. Permitirá que empresas pequeñas puedan competir en igualdad de oportunidades con empresas grandes. Las PYMEs podrán disponer de tecnología puntera por un coste muy bajo y conectarse en red con el resto de agentes que conforman su red. Igual que hasta ahora se necesitaban carreteras, ahora el desarrollo local y las empresas necesitan redes telemáticas.

Y el otro proyecto estrella sería el Milímetro Digital que surge de la asociación de vecinos de la Almozara. Incorpora nodos wifi permitiendo la conexión gratuita de los ciudadanos a Internet y Zaragoza Wireless, desarrolla cursos de alfabetización digital sobre software libre desde abajo, con gente que no ha tocado en su vida un ordenador y tiene además un servidor que permite alojar las páginas web y el correo de los vecinos que lo deseen. A su alrededor hay toda una serie de empresas y microempresas que colaboran y financian.

DdU: ¿Cual es vuestra relación con Hispalinux?

De total apoyo mutuo. Hay una relación genial con la actual Junta Directiva: Juan Tomás García, Roberto Santos… Todos son muy muy queridos en Zaragoza.

DdU: Pero sabes que en la comunidad se ha debatido la idea de crear una alternativa a Hispalinux desde los grupos locales…

Yo voy a seguir siendo socio de Hispalinux.

DdU: En mayo cumpliste 24 años y ya eres todo un líder de la enredadera. ¿Cómo ha sido tu trayectoria personal y profesional hacia el software libre?

Yo empecé de niño, programando con un Commodore. A nuestra manera teníamos la lógica del software libre. Haciamos nuestros programas en BASIC y los pasábamos a nuestros amiguitos. Cuanta más gente utilizara un programa escrito por mi más feliz me sentía… No distinguíamos el software libre del privativo porque nuestra lógica era que todo era libre. Cuando salió Windows 95 sentí que no me gustaba, que perdía control respecto a MSDOS, se lo comenté a un amigo y me habló por primera vez de Linux, que entonces acababa de aparecer. No lo probé, sin embargo hasta 1997 cuando gracias a Javier Sau me instalé una distribución de Red Hat. Sin embargo mis primeros trabajos en empresas fueron todos con software privativo. Fue PiensaenRed, donde Jorge Otero y tú estábais montando PiensaSolutions, la que me ofreció por primera vez trabajar profesionalmente con software libre. Eso era ya en 2001.

DdU: Pero tu implicación no es sólo profesional, también filosófica, el año pasado escribiste un capítulo muy especial de “Como una enredadera y no como un árbol

Es el capítulo sobre Grateful Dead. Es que creo que las licencias libres representan un modelo rentable tanto económico como político para el Estado, para las empresas y para el arte también. Igual que los Stormy Mondays permiten la copia y distribución libre de sus canciones a través de Internet y gracias a eso consiguen actuar en Woodstock’99, creo que el resto del arte también puede ganar siendo libre. Por eso me metí de lleno en el proyecto de “Como una enredadera y no como un árbol“. Los Grateful Dead fueron los primeros en animar a la copia libre de sus canciones, fueron una banda puntera durante veinte años y probablemente si Jerry García no hubiera muerto seguirían, gracias a fomentar la copia libre de sus creaciones, dando más de 100 conciertos al año.

DdU: Eres el adelantado del relevo de la Generación Spectrum, has tenido la oportunidad de conocer a prácticamente todos pioneros, los grandes de la primera netocracia española: a Jorge Otero que es para mi el primer netócrata español y nuestro gran pionero de la música libre, Juan Tomás García una auténtica leyenda del software libre a quien este país debe en buena medida cosas como Linex o Guadalinex… ¿Qué es lo que une a la primera generación con vosotros que tenéis diez años menos?

Yo también considero a Jorge Otero el grande entre los grandes, siempre le sigo y le intento imitar… Lo que nos une es saber que compartiendo podemos beneficiarnos mucho más que trabajando cada uno por su lado. Se pueden intentar obras faraónicas y morir en el intento, pero como decía la bola de cristal, sólo no puedo, con amigos sí. La clave está en el concepto de colaboración egoista o si lo prefieres en el de competencia colaborativa.

DdU: Esa es una idea muy interesante porque la generación anterior a la mía, montaba partidos políticos, ONGs de desarrollo, pero los netócratas como Jorge, Juan Tomás, Alfredo Romeo, tú mismo, habéis montado empresas… ¿Se ha caído el tabú de la empresa egoista que sólo quiere ganar dinero?

Si nuestra gran pasión (el software libre, la música libre, las redes…) nos permite cubrir la necesidad de comer, cada día seremos más fuertes. Esa es la clave del mundo netocrático, por un lado estamos ahí para compartir, en la lógica altruista de la red y la comunidad, pero por otro lado estamos en el mundo de las empresas y ganamos interlocución. Las empresas te ven como un igual y juzgan que si puedes ganar dinero y sobrevivir es porque las cosas que defendemos, como el software libre o la colaboración en red, son más serias de lo que ellos en un primer momento pensaban. En Zaragoza vemos como se está produciendo un auge de la creatividad empresarial, buscamos financiación privada, capital riesgo… no subvenciones. Cuando presentamos los proyectos a las empresas tradicionales los hacemos sobre modelos coste/beneficio y parte del ahorro se reinvierte en la mejora de aplicaciones libres de las que cualquiera se podrá aprovechar… Lo importante es que las empresas lo entienden, entienden que tiene sentido apostar y colaborar por la independencia tecnológica de nuestra sociedad.

DdU: Y eso no produce desconfianza por parte de los partidos y las instituciones…

No lo se, pero como empresa me da igual, no quiero subvenciones y sólo el 5% de mis ingresos viene de pedidos de las administraciones públicas. Lo importante es que, por ejemplo en Zaragoza, los dos partidos que forman la Junta de Gobierno, escuchan lo que dice la comunidad del software libre. Ven que es bueno para los intereses de Zaragoza y de los ciudadanos. Promocionando el uso de software libre y extendiendo su mensaje es como más pueden beneficiarnos a los netócratas.

DdU: ¿Qué opinas de iniciativas de redes públicas de telecomunicaciones, como la de Atarfe y del debate que se ha suscitado a partir de ella?

Igual que el estado construye carreteras para que puedan surgir empresas en y alrededor de las ciudades, lo mismo pasa con las redes. Hay gente que no lo ve claro, entiende que haya carreteras pero no telecomunicaciones. Pero un pueblo, una ciudad, una comunidad que no tenga buenas redes telemáticas está condenada a ver como su economía quiebra.

DdU: Como autor de una bitácora, qué opinas de la evolución de la blogsfera española, cómo ves su futuro… Hace poco analizábamos que una de las claves económicas que permite la existencia de una blogsfera libre y gratuita es crecer horizontalmente y no tanto verticalmente, esto es más en número de blogs que en número de visitantes de cada blog… y esto a algunos les parece un menoscabo…

Yo veo muy positivo el que caya vez haya un mayor número de bitácoras. Antes el debate se articulaba en el bar, en la cuadrilla que ya sabía cómo opinabas. Pasar de esos cuatro amigos a cien lectores diarios es más que significativo. Es pasar de las cuadrillas a las redes. Un logro de la netocracia. Además, también en las ideas, cuanta más competencia haya mejor para todos. En un golpe de click podemos leer quince opiniones distintas de gente que a lo mejor son votantes del mismo partido, cuando hasta ahora la única opinión que nos llegaba de ese mundo era la opinión oficial del partido. Para mi lo esencial son las fantásticas redes que se crean desde los blogs, redes que muchas veces pasan al mundo físico, como los encuentros del ciberpunk aragonés que ahora hacemos en el Milímetro Digital. Se está llegando a una unión entre en mundo virtual y el real en el que los debates pasan de uno a otro. Y es que la netocracia ha calado en la empresa, en la política y en la sociedad civil.

«Generation Next:~> Fernando Vicente» recibió 0 desde que se publicó el lunes 14 de junio de 2004 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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