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¿Se jugaba al Go en la Europa antigua?

¿Por qué los museos arqueológicos europeos están llenos de tableros similares a los de Go? ¿Llegó el juego más antiguo a Occidente por primera vez en la Antigüedad?

jugandotibetUn tablero de juego grabado sobre roca (derecha) se descubre en Tíbet, se data en el siglo VII a.C. Inmediatamente se asume que el juego en cuestión es Go y se incorpora a la historia tibetana, y en general a la de los siempre discutidos orígenes del juego.

calculiPero tableros similares aparecen por toda la geografía castreña entre los siglos II y I a.E.C. Extendidos por los contactos con Roma, parece que ganaron una gran popularidad porque los museos del Occidente europeo están llenos de ellos. Solo en Asturias, se han encontrado tableros y piezas en el castro de Allande y el de Chao Samartín (foto de la izquierda).

piedra de cristalPero, ¿a qué se jugaba en Europa sobre ese tablero? Si hacemos caso a la vox populi en Internet, al cinco en raya. Algo no funciona. En Roma se practicaban no solo dados, tabas, y teseras, sino juegos de tablero sofisticados y relativamente bien conocidos como el juego de los ladrones (latrunculi), un juego a medio camino entre Go y ajedrez que requería tableros pequeños, generalmente de 10×10. Sabemos que para jugar al cinco en raya bastaban y se usaban tableros de latrunculi, del mismo modo que en China se usaban los de Go.

Así que presumir que estos tableros de 17 y 19 líneas se fabricaban específicamente para jugar al cinco en raya, un juego «menor», es muy arriesgado. Pero, entonces ¿para qué estos tableros mayores con esas cuidadas piedras (calculi) de marfil o cristal en dos colores?

DorchesterDesde Oriente Medio a las Islas Británicas, y especialmente en Roma, el «ludus calculorum», «juego de las piedras» o «de las cuentas», dejó un amplio registro arqueológico en tabernas, casas, fortificaciones militares y castros… pero no sus reglas. De hecho, parece que el nombre por el que lo conocemos en realidad hacía referencia a un conjunto de juegos que iban desde el «pente grammai» griego -cuyas reglas desconocemos más allá de que el tablero era de 5×5- al «tavili» -antecedente del backgammon- y en ocasiones al ya citado «latrunculi». Por el resto arqueológico sabemos que algunos de ellos llegaron desde Oriente a Egipto y Grecia, seguramente alrededor del siglo VIII a.C., y vía Roma al Occidente Europeo.

Pero algo sigue sin encajar: todos estos juegos tenían tableros de casillas coloreadas, como el ajedrez, mientras que los tableros de grandes dimensiones que aparecen por todo el Occidente de la república romana entre los siglos II y I a.E.C. son tableros «de intersecciones», como el Go. ¿Y si esta súbita aparición de un nuevo tipo de tablero en la Europa Antigua apuntara hacia un fenómeno puntual, a una «importación»?

La teoría de la importación del Go en el siglo II a.E.C.

Alea EvangeliiDurante la era Han (206 a.E.C.-220 E.C.), los emperadores chinos establecieron vínculos con muchos estados del territorio actualmente ocupado por la India, Irán y con el Imperio Romano (Ta Ching). El historiador Sima Qiang (145-86 a.C.) relata una misión diplomática acompañada de caravanas de mercancías. Hay varios registros de misiones y comercio desde el siglo II aEC y para mediados del siglo I el «periplus erithreum» parece haber sido una ruta ya establecida.

Como resultado, algunos historiadores piensan que este es el origen de los tableros que encontramos en los castros, pura y simplemente Go.

Es este origen directo, producto de los intercambios comerciales y diplomáticos directos el que explicaría la súbita aparición de un nuevo tipo de «calculi» por todo el Occidente del Imperio. El nuevo juego, o al menos los nuevos tableros, tuvieron tanto éxito que son muchos los que los identifican como posible origen de otros juegos posteriores como hnefatafl vikingo, o su derivado anglosajón, el Alea Evangelii.

Según esta hipótesis, el Go habría aparecido en Europa como consecuencia de los intercambios comerciales y diplomáticos con la China de los Han, se habría puesto de moda rapidamente por toda la zona occidental de influencia romana de la mano de comerciantes y legiones y, dado que sus fichas son «piedras» indistinguibles entre si, habría sido conocido como los latinos llamaban a todo este tipo de juegos: calculi, cuentas.

Un magro registro literario

jugadores_griegosPor desgracia, no quedan casi registros literarios sobre los juegos de cuentas como para salir de dudas sobre sus reglas. Apuleyo, en el «Asno de Oro», nos habla de un lance de juego que tanto valdría para el lantrunculi como para el Go. Plinio cuenta en sus cartas de la octogenaria madre de un amigo que mantenía la agilidad mental a base de «lusu calculorom», y leyendo a Marcial, sabemos que los tableros de calculi -aunque también los dados- hacían parte del ideal del «buen vivir» romano:

Un tabernero y un carnicero y un baño; un peluquero y un tablero de calculi y unos dados; y algunos libros, pero a elegir; un solo compañero no demasiado rudo, y un chico ya mayorcito y lampiño por mucho tiempo, y una joven, amada de mi chico. Procúrame todo esto, Rufo, aunque sea en Butuntos, y guárdate para ti las termas de Nerón.

Conclusiones

aquiles y ajaxEl Occidente romano conoció, bajo el nombre de «juegos de cuentas» o «juegos de piedras», toda una serie de juegos de tablero en los que a diferencia del ajedrez o el latrunculi, las casillas no eran coloreadas, sino que solo se marcaban las intersecciones. Algunos de estos juegos, como el mismo latrunculi, se basaban en rodear las piezas del contrario, y se asociaban a la agilidad mental y el desarrollo de facultades intelectuales. Y sabemos que, como entretenimiento menor, del mismo modo que en Asia con los tableros de Go, sus tableros se usaban también, a veces, para jugar al cinco en raya (gomoku).

Como tantas otras cosas, los «juegos de cuentas» se perdieron en Europa con la descomposición del imperio romano, y no fueron redescubiertos hasta el siglo XVII cuando las memorias de Mateo Ricci descubrieron el Go a contemporáneos tan ilustres como Selenius y Leibnitz.

¿Estaban en realidad «redescubriendo» un juego que ya había triunfado en tiempos republicanos? ¿Habían jugado los antiguos romanos y celtas castreños al Go como sugiere la proliferación de tableros de 17×17 y 19×19 intersecciones por todo el Occidente europeo coincidiendo con los primeros intercambios con la China Han? La verdad es que es posible, incluso probable. Datos, restos y referencias parecen encajar mejor que, por ejemplo, la asunción común entre los historiadores asiáticos de que los tableros más antiguos encontrados en Tibet se dedicaran al Go.

Pero lo cierto es que ni en Tibet ni en Europa, con los datos arqueológicos y literarios actuales, podemos tener certeza sobre las reglas. Simplemente no queda registro de ellas, solo tenemos piedras y tableros. Así que, al menos de momento, el misterio continúa, aunque por lo que sabemos, representar a romanos y celtas jugando al Go no debería resultar chocante.

«¿Se jugaba al Go en la Europa antigua?» recibió 3 desde que se publicó el Martes 25 de Marzo de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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