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Hispania et Hispanicia

Diseñar una lengua te hace pensar el mundo, ya saben, por aquello del poder de los nombres sobre las cosas

provinciosEl indianus empieza a ser un juego compartido. Nuestro pequeño pad-curso, en el que andamos Manuel, Mayra, Pablo Mata, Juan Rico y Pablo Arriazu y yo mismo, está sirviendo para plantearle nuevas preguntas y descubrir nuevas cosas. Una de las primeras cosas que surgió el otro día fue la construcción de topónimos.

  • Decidimos que los nombres de ciudades, pueblos y unidades geográficas acabarían siempre en -A (como sustantivos que son)
  • El sufijo –IA lo utilizaríamos para nombrar al entorno que rodea a ese lugar concreto o el territorio o entorno generado por un accidente geográfico claramente reconocible (un mar, una península), lo que normalmente se llaman «regiones naturales».
  • Y aún tendríamos otro sufijo (o aglutinación de sufijos) –IC, literalmente «hacer», que hace o delimita un entorno. Esta idea del hacer/delimitar, afecta a algunos accidentes geográficos.

    Por ejemplo, la península Itálica sería «Italicus peninsula» en la medida en que delimita un territorio, una región geográfica que es en si un entorno: Italia, de la que obviamente estarían excluidas Cerdeña y Sicilia. Pero ojo! Por lo mismo, cuando decimos Hispania no estamos diciendo España (estado, nación o identidad), estamos nombrando el territorio geográfico delimitado por la península ibérica (hispanicus peninsula) que incluye los territorios donde el estado portugués cobra sus, cada vez más abusivos impuestos.

    Otro tipo de accidentes geográficos que utiliza -IC-IA serían las regiones costeras. Así el mar mediterráneo sería «mediterranicus mara» y Mediterrania el entorno de sus costas, igualmente «atlanticus oceana» y Atlantia el conjunto de costas atlánticas (las costas delimitadas por el Océano Atlántico).

Pero ¿cómo nombrar a los estados sin confundirlos con los territorios ni las identidades? Ahí retornamos a una vieja idea de Zamenhof… pero nos pareció muy forzada la solución…

Para nombrar al estado italiano, diríamos «italicus respublica», literalmente «el estado que delimita -o pretende delimitar- la región geográfica llamada Italia». Igualmente podemos hablar de «britannicus respublica» por el estado británico, pues basicamente aspira a seguir gobernando la principal de las islas británicas en su totalidad (y algunos sitios más aunque sin menoscabo de su «core business» que es cobrar impuestos en la isla). Esta intencionalidad podría aplicarse a algunos estados que no administran pero aspiran abiertamente a administrar una región geográfica determinada, por ejemplo la isla de Irlanda, Hibernia, y el estado irlandés, «hibernicus respublica». Incluso sobre la administración autonómica escocesa, que gobierna Caledonia, los territorios de la Caledonicus peninsula, podría ser nombrada «caledonicus respublica» ya que lo que nos importa en una administración es su definición, no su pertenencia o integración en otras de ámbito superior.

Pero ¿y el estado español? Obviamente no gobierna la totalidad de la península ibérica y tampoco parece que tenga un ideal anexionista. Podríamos hablar en plural de «hispanicus respublicos» o estados ibéricos, pero no de «hispanicus respublica». Igualmente, la delimitación de Alemania que hace la antigua República Federal es puramente cultural e identitaria, no geográfica. Germania no existe en ningún mapa geográfico, solo en los políticos. Lo mismo podríamos decir de la Federación Rusa o la república francesa… Por no hablar de las repúblicas latinoamericanas…

Todos estos estados se identifican abiertamente más que con un territorio natural con una comunidad imaginada en un territorio delimitado histórica o arbitrariamente.

Si lo pensamos bien, básense en la lengua, en la historia o en cualquier otro rasgo o conjunto de ellos, al final es un producto del propio estado -o del proyecto de estado bajo un nacionalismo determinado. Algo «creado», «hecho hacer». Así que usaremos el sufijo -IC, recordando que no existe una espacio físico naturalmente delimitado identificable como «Germania», sino uno creado desde la identidad alemana, Germanicia (literalmente, el entorno hecho alemán), y un estado que se define como guardián y generador de la identidad alemana: germanicicus respublica.

Igualmente tendríamos Lusitanicia y la lusitanicicus respublica, Hispanicia y la hispanicicus respublica (que es además un «regnum»), Argentinicia y la Argentinicicus respublica, etc.

Y siempre podremos diferenciar Hispania, los territorios dentro la península ibérica, de Hispanicia, el territorio delimitado por la identidad del estado español.

«Hispania et Hispanicia» recibió 0 desde que se publicó el martes 26 de marzo de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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