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Calimala - Palacio del Arte de MercaderesLos Artes (del latín ars, artis, y este calco del gr. τέχνη tekné, conocimiento práctico) eran la unión de gremios artesanos y coaliciones de mercaderes en el marco de la revolución comercial de los siglos XI al XIII. En el mundo flamenco se llamaron hansas y normalmente estuvieron acompañadas de fraternidades, cofradías o -en el mundo francófono- carités que gestionaban servicios sociales y ceremoniales religiosos compartidos.

Los Artes florentinos

El Arte de la Calimala

La primera noticia documentable de la Calimala aparece en 1181 y son señalados como tinteros. Su provisión principal de lana bruta se desplazó entonces a las grandes ferias de Champaña y Flandes. Los mercaderes de la Calimala compraban allí grandes fardos de lana de todos tipos. Estos fardos, torselli, de unos 170Kg de peso cada uno, eran llevados luego a Florencia donde la lana era limpiada y tintada. De ahí que el provocativo águila de su escudo -símbolo reservado hasta entonces a la realeza y el poder- cargara un torsello, una bala de lana.

Muchos de los pagos se hacían en principio mediante joyas, fáciles de transportar y esconder. A las joyas siguieron pronto otros productos valiosos de poco volumen como las especias o los tintes más caros.

De este modo la Calimala fue progresivamente convirtiendose en el distribuidor continental de los productos ultramarinos traídos por las repúblicas marítimas y creando una red que le serviría para ampliar cada vez más su ámbito de comercio: de las más caras ropas y sedas venidas de Oriente a través de Génova y Venecia al trigo que aseguraba el abastecimiento norditaliano. Conforme la red comercial creció, mejoraron también sus técnicas de trabajo y sus productos originales de lana fueron aumentando calidades y sofisticación. A comienzos del siglo XIII, la confección y el tejido de seda se incorporan al catálogo florentino.

Un comercio creciente necesita nuevos medios de pago y fianciación y la red de relaciones de la Calimala servió para montar la primera gran red financiera europea. En poco tiempo la banca se convertiría en uno de sus principales negocios.

La Calimala se centraría progresivamente en el cambio y la banca, convirtiéndose en poco tiempo en uno de los principales prestamistas de Europa. En un mercado tan joven como arriesgado, las casas reales, el papado y los armadores pagarán felices unos tipos del 30%. Las garras que habían llevado fardos, apretaban ahora el cuello de las clases del viejo mundo. Pero las finanzas son delicadas si el poder político no es estable. El águila exigiría pronto reinar.

El poder de los Artes florentinos

De 1250 a 1260 primero y a partir de 1267 después, las siete grandes Artes de Florencia se harán con el poder. Son la Calimala (textil y banca), el Arte del Cambio, el Arte de Santa Maria (sederos), el Arte de la Lana, el Arte de los Merceros, Especieros y Médicos y el Arte de los Peleteros, que en 1289 reconocerán otras catorce Artes menores (gremios artesanos no globalizados).

Si la plata había sido el patrón de cambio internacional más extendido hasta entonces, el florín de oro, acuñado desde 1252 en la Zecca, un taller junto al Palazzo Vecchio que daría nombre a todas las casas de moneda del mundo, se convertirá en la primera divisa global euromediterránea desde la caída de Roma.

En 1283 se crea el Priorato delle Arti o Signoria (Señoría), un consejo de tres miembros que representa a las Artes mayores y que junto con el Capitán del Pueblo ejerce el poder ejecutivo. En 1293 el sistema se reforma cuando se aprueban los «Ordenamientos de Justicia». Ya no basta con estar adscrito a un Arte, hay que ejercerlo realmente para ser elegible. El demos de la ciudad, la definición de ciudadanía, pasa a convertirse abiertamente en una comunidad del poco más de un millar de miembros de las Artes. El Gran Consejo es una asamblea abierta para ellos. Por debajo, siguiendo el modelo veneciano, el Consejo de los 80 se encarga del día a día del gobierno de la ciudad.

La cabeza del estado, la Señoría, estará formado por nueve representantes de las «Artes mayores» elegidos por el Consejo y el Gonfalonero de Justicia. Este tendrá las funciones de jefe de Estado, rotándose el cargo cada dos meses entre los nueve miembros de la Señoría. De forma especialmente interesante se materializa el objetivo de que el mayor número de ciudadanos ocupe al menos una vez algúno de los cargos mayores de la república, sea en el Consejo o en la Señoría. En esa lógica, seguramente inspirados en la tradición clásica, se establece un sistema de sorteo para determinar los candidatos que pueden ser elegidos en asamblea.

La república de las Artes mantendría sus instituciones durante más de un siglo, cuando una de las familias nacida de la Calimala, los Medici, liderará su vaciamiento e implosión.

Los raspanti y el poder de los Artes en Perugia

En la segunda mitad del siglo XIII los Artes peruginos van ganando poder en la ciudad. De esa época nos queda hoy el Palazzo dei Priori (1295-1443), con sus dos audiencias principales: la Udienza della Mercanzia y la Udienza del Cambio, reservadas a los respectivos artes.

En 1303 se eliguieron diez Priori delle Arti cerrándose definitivamente las magistraturas tradicionales de inspiración romana (cónsules, podestà y capitán del pueblo), formando al modo florentino, un gobierno de los Artes de fuente contenido popular.

Más tardío en su génesis que el sistema veneciano y genovés, los perugianos no se encontraron con un proletariado y una clase comerciante externa dentro de la ciudad, sino que pudieron mantener un crecimiento dentro del sistema del Arte que aseguró una mayor cohesión social e institucional.

Tras un exilio forzado por la toma del poder por el enviado del Papa, el Obispo de Burgos (1371-1393) los raspanti se mantendrán en el poder hasta 1416, cuando tras la derrota en la batalla del llano de Sant’Egidio, entreguen el poder al famoso condottiero Braccio da Montone, convertido entonces en signore di Perugia.

Los artes noroccidentales europeos y la subversión de la feudalidad

El poder político no intervino en la organización de las colonias mercantiles. Durante todo el siglo X y la mayor parte del XI, directamente las ignoró. No advirtió las características que las distinguían muy claramente del resto de la población de la comarca. Los príncipes no modificaron, en lo que a ellas concierne, ninguno de sus principios administrativos. Sin tener en cuenta su situación económica ni las necesidades que ésta les planteaba, exigieron a las colonias las mismas prestaciones, los mismos servicios e impuestos que a los demás habitantes de la castellanía o de sus alrededores. (…)

Para estos recien llegados la asociación fue el sucedáneo o, si se prefiere, el sustitutivo de la organización familiar. Gracias a ella, surgió en la población urbana, junto a las instituciones patriarcales que habían prevalecido hasta entonces, una nueva forma, más artificial y al mismo tiempo más sencilla, de agrupación social (…)

La clave de su cohesión interna estaba en la subversión pasiva y activa del derecho de vientres feudal. Los gremios no reconocían que los hijos de un matrimonio de siervo y libre estuvieran sometidos a la servidumbre. Es más, si un siervo llegaba a la ciudad y era aceptado como aprendiz quedaba en la práctica liberado y protegido por la comunidad. Los señores podían, en ley, reclamar a los hijos de los matrimonios mixtos o a los siervos urbanizados, pero
Para el comerciante, la sólo idea de una injerencia tal debía parecerle algo monstruoso e intolerable.(…)

La Democracia urbana, una vieja historia, Henri Pirenne

Los sentimientos de un artesano-mercader ante los argumentos de la servidumbre debían de ser en todo similares a los nuestros frente al derecho de nacionalidad imperante hoy. ¿Cómo que este aprendiz no puede quedarse porque pertenece a un señor feudal? El conflicto estaba servido, pero fue vencido pasivamente precisamente porque el desarrollo económico de los gremios, su papel creciente en las cuentas de diezmos y aduanas simplemente desaconsejaban a los señores el enfrentamiento con una comunidad que llevaba el nomadismo en su ADN identitario. Si se iban, dejaban de cobrar.

El no reconocimiento del derecho de servidumbre en su entorno hizo de los gremios el origen de la democracia urbana pero también les configuró definitivamente a ellos y a las ciudades en las que se asentaban, como un cuerpo ajeno, subversivo. La clave del camino que entonces sólo se apuntaba estaba en la proyección hacia el entorno. Para generar un entorno seguro frente a un mundo que se regía por otras normas, los gremios comenzaron a hacer por cuenta propia aquello que el estado feudal no alcanzaba a generar o simplemente dejaba en sombra por incomprensión, incompetencia o saturación.
Ya no se conformaban con sus competencias corporativas. Se atrevieron a asumir funciones públicas y, ante la pasividad de las autoridades, ursurparon su lugar. Cada año, en Saint-Omer, el gremio destinaba el excedente de sus rentas a la utilidad común, es decir, al mantenimiento de los caminos y a la construcción en la ciudad de puertas y murallas. Otros textos permiten suponer que algo similar ocurrió, desde época muy antigua, en Arras, en Lille y en Tournai. De hecho, la economía urgbana, en estas dos ciudades durante el siglo XIII, estuvo bajo el control, en la primera, de la charité Saint-Christophe, y en lasegunda, del conde de la Hansa.

La Democracia urbana, una vieja historia, Henri Pirenne

Y es que para entonces el comites mercatorum de la época carolingia se convertido ya en Conde de la Hansa, un título que no provenía de la gracia real o señorial, sino de una tradición que se fundaba en la organización misma de las charités/hansas/gremios/artes.

Movidos por sus propios intereses y conformando su entorno de acuerdo a su incipiente visión del mundo, los gremios fueron capaces de crear por cuenta propia nuevas formas y bases de cohesión social.

Oficialmente, no tenía ningún derecho para actuar de la forma en que lo hizo; su intervención se explica únicamente por la cohesión a la que se llegó entre sus miembros y por el poder que tuvieron como grupo.

La apuesta llegaba ya en el siglo XII a la asunción del pago universal de aduanas de determinadas puertas urbanas (otro derecho señorial). El gremio pagaba la aduana de quien quisiera pasar, fuera o no miembro y quisiera o no hacer negocio con ellos. Aparentemente el orden social no se veía comprometido, pero realmente la burla, aunque cara, no podía resultar más subversiva: la ciudad quedaba abierta y el control feudal dañado para siempre.

Los artes hackearon el orden establecido, no lo reformaron. No se hicieron cargo universalmente de los problemas y las miserias del mundo de los señores como si fueran propias, simplemente expandieron una lógica de cohesión alrededor del núcleo firme de sus propias estructuras. Y así, por interconexión, crearon un mundo alternativo y superpuesto al socialmente imperante, de ciudades libres conectadas por redes comerciales.

El legado ético de los artes

Los distintos artes no eran sólo comunidades técnicas o de negocio. Eran comunidades que conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio. El modelo ético de la producción del Arte se basaba en un empoderamiento progresivo del artesano en la actividad práctica y productiva. El aprendiz no sólo recibía conocimientos, sino que los recreaba, reviviendo a través de su propia carrera como artesano la historia y los logros del Arte en su conjunto.

Hoy pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. El Arte, al unir producción y mercadeo representa pues la integridad de un modo de ser y trabajar consciente del significado de su trabajo y orientado al mismo tiempo al mercado y al mundo.