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Introducción al nuevo libro

Este trabajo es la última entrega de un conjunto de libros1, escritos por media docena de autores además de mi, que intentan describir y entender desde una lógica común aunque desde distintos ángulos, los grandes cambios sociales que han seguido a la caída del muro de Berlín.

En los últimos 20 años hemos visto como la división del mundo en dos grandes bloques dejaba paso a la globalización mientras la emergencia de Internet impulsaba un cambio profundo en las estructuras profundas del poder, siempre dependiente de la gestión y control social de la información.

Ese cambio sustancial confluía y se confundía con un nuevo paradigma de conflicto, aparentemente distribuido e inaprehensible. Esta nueva expresión de un mundo emergente cohesionado por redes distribuidas (la web, la blogsfera, las redes de SMSs) se hizo clara en su dimesión civil cuando, por todo el mundo democrático, oleadas de ciberturbas incidieron sobre procesos políticos en principio bien controlados desde el poder: de la caída de Estrada en el Manila de 2002 a las revueltas de Atenas en 2008, pasando por el 13M de Madrid en 2004 o el swarming francés en 2005.

Un paradigma distribuido que ya desde los noventa empezaba a vislumbrarse por otro lado en los conflictos bélicos y al que el mundo dió cara con AlQaeda: las llamadas guerras postmodernas.

No sólo se transformaban las bases políticas de nuestras sociedades e incluso las formas en que se desgarraban durante sus crisis, los discursos y los ámbitos de la libertad se expandían como no lo habían hecho desde la revolución industrial conforme las nuevas formas de trabajo, creación, disfrute del ocio y comunicación extendían su uso.

Un nuevo libertarismo de raiz electrónica basado en el bricolage y las nuevas posibilidades de compartir comenzó a enfrentar una violenta reacción que desde el poder político y las viejas corporaciones ligadas al monopolio de la mal llamada propiedad intelectual (las industrias del ocio, farmaceútica y del software), parece empeñada en abocarnos a una Sociedad de Control.

En menos de dos décadas el mundo entero empezaba a inculturar un cambio fundamental en la forma de la gran red social. Las idea de pertenencia se transformaba. La potencia cohesionadora, explicativa, de la nacionalidad, se estrechaba. La nación empezaba a quedársenos demasiado pequeña y a la vez demasiado grande a la hora de explicar quienes somos. La experiencia masiva de la socialización virtual, desterritorializada pero personal, y los cambios en el sistema económico que tienden, ante el empuje de las redes y la globalización, hacia lo que Juan Urrutia ha llamado el capitalismo que viene, abrían un periodo de búsqueda, de experimentación identitaria.

Estamos en el tránsito de un mundo de redes descentralizadas a uno de redes distribuidas. Lo que en la comunicación se manifiesta como crisis del sistema informativo de agencias y periódicos, en la cultura como crisis del modelo industrial actual del cine, el libro y la música, en democracia como ciberturbas ciudadanas y que en la guerra nos conduce a un nuevo paradigma, se muestra en el complejo mundo de las identidades colectivas a través del creciente protagonismo de un nuevo tipo de comunidades. Comunidades más cercanas a las antiguas comunidades reales basadas en la proximidad que a los grandes imaginarios nacionalistas de la Modernidad. Estamos viviendo, en ese campo, otro tránsito, el que nos lleva de las naciones a las redes.

Estudiando esta última dimensión, los cambios en los patrones identitarios de nuestra época, descubrimos un nuevo tipo de organización socioeconómica: la filé. La filé es mucho más que un tipo de empresa, reune en sus características principales todos los elementos articuladores de nuestra época: nace de la experiencia de la socialización en comunidades virtuales, es transnacional y reivindica nuevas formas de democracia económica que a su vez le emparentan con el tradicional movimiento cooperativo.

Más interesante aún: descubrimos cómo organizaciones tan lejanas del mundo hacker como algunas de las mayores cofradías sufíes de Senegal, azotadas por la emigración y el impacto de la comunicación distribuida, entraban en crisis y desarrollaban nuevas formas de red comercial basadas en la identidad que les acercaban cada vez más a filé.

Estudiar la filé no es, al menos hoy, estudiar un fenómeno masivo ni unirse a una incerta profecía de reforma social. Es descubrir, a través de la experiencia de un mundo incipiente, los límites de la democracia económica y sus formas.

No se trata, ni mucho menos, de desdeñar las tradiciones y valores del movimiento cooperativo. Durante siglo y medio ha sido la demostración de que aún bajo el industrialismo otra manera de organizar la producción poniendo a las personas en el centro era posible. Pero la sociedad de las redes distribuidas puede ir más allá. Entre otras cosas porque los incentivos en los que se basa para innovar y generar cohesión son distintos de los de la sociedad industrial.

En este libro descubriremos como, paradójicamente, la filé replica formas cuyos orígenes están en la primera revolución comercial, en el Mediterráneo de los siglos X al XII, en el auge de las repúblicas marítimas y las grandes redes comerciales que unían los mundos musulmán y cristiano. Descubriremos cuanto deben las nuevas formas de organización democráticas avanzadas, que distinguen comunidad de demos, de la experiencia gremial medieval.

Y sobre todo veremos como los conceptos de igualdad y fraternidad se redefinen y permean el espacio productivo y comercial creando un nuevo tipo de identidades colectivas que hacen de la libertad personal criterio básico de su estructura.

El nuevo mundo, ese que estamos explorando todos cada día, nos da muchas señales de descomposición social y económica. No es precisamente un mundo idílico. Sin embargo sigue siendo un mundo abierto en el que la única posibilidad cerrada es la vuelta atrás. Estudiar la filé es apostar por cuanto hay de cohesivo y democrático en el nuevo mundo de las redes, apostar porque los modelos sobre los que levantaremos nuestro futuro no contradecirán demasiado a los que aún mantienen un libertario optimismo en el progreso.


1. El poder de las redes (2007), de David de Ugarte, La sociedad de control (2008) de José F. Alcántara, El Capitalismo que viene (2008) de Juan Urrutia, Guerras Posmodernas de Jesús Pérez (2009) y De las naciones a las redes (2009), de David de Ugarte, Pere Quintana, Enrique Gómez y Arnau Fuentes, todos ellos publicados bajo dominio público en la Colección Planta 29 de Ediciones el Cobre.

«Introducción al nuevo libro» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 25 de Abril de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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