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John Robb de la insurgencia open source a la «Direct Economy»

La evolución del trabajo de John Robb en los últimos meses apunta directamente hacia un nuevo relato, un mito refundacional para el movimiento comunitarista y el p2p.

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John Robb con los indianos en MontevideoJohn Robb ha lanzado un nuevo blog: Homefree America. Se presenta como su cuaderno de notas sobre el sueño americano. En «Global Guerrillas» definía su objetivo como:

sumergirse en nuevas ideas y marcos de referencia que ofrezcan promesa

La necesidad de una promesa

Antes de entrar en los contenidos del blog creo que merecería la pena darle una vuelta al concepto. John, estuvo a caballo durante años entre el emprendimiento en el mercado y el análisis de las nuevas formas de conflicto e insurgencia en «Global Guerrillas». Pero esta investigación está ya básicamente cerrada: solo cabe constatar la reiteración del patrón:

open source warfare — a form of warfare where many participants, motivated for very different reasons, join together to take on a larger foe — now dominates modern conflict

Por otro lado, el rápido desarrollo de la descomposición con la crisis en EEUU abrió el terreno hacia una nueva definición de resiliencia en la que lo local y el entorno inmediato de la propia vivienda incorporan tecnologías de la revolución P2P porque

esas mejoras a menudo llevan a una menor dependencia de una infraestructura que esta decayendo inevitablemente hacia la quiebra.

Parecía que John iba a encontrar, en las lindes entre el p2p y el localismo un nuevo espacio desde el que pensar. Pero «Resilient Communities» no es un blog de pensamiento como Global Guerrillas, sino un ezine con novedades, ejemplos de usos ingeniosos y noticias relacionadas con lo que John entiende como «modo de vida resiliente». Basicamente: ha ganado una gran cantidad de seguidores pero «no va a ningún sitio», no es un camino por el que vayan a venir nuevos conceptos, nuevo conocimiento más allá de hacks sobre cultivos o consecución de energía doméstica.

Y por supuesto, a John eso no le vale. ¿Por qué? Porque para aprender, para construir conocimiento, es importante estar yendo hacia algún lado. Es esa perspectiva, esa promesa, la que nos permite entender la realidad de una forma dinámica y entender las cosas que nos rodean no solo por lo que son y cómo afectan al hoy, sino por cómo podrían dar forma u obstaculizar el escenario al que aspiramos. Como decía un viejo eslogan ciberpunk, «el futuro condiciona el presente más que el pasado».

Es un problema similar al que estudiamos en «Los futuros que vienen»: fallidas las tres grandes promesas de redistribución del poder abiertas tras la caída del muro, sustituidas por una descomposición galopante que no es sino destrucción simultánea de estado y mercado, la incredulidad generalizada, el consenso alrededor de la idea de que «el sistema no lleva a ningún sitio» filtra toda conversación social. La cultura de la descomposición es una cultura de la desilusión y la incapacidad para el establecimiento de compromisos, a fin de cuentas la principal referencia institucional cotidiana, el estado, hace aguas, colapsa, es capturado. Y en ese marco la legitimación del «sálvese quien pueda», el localismo, el decrecionismo… se presentan como alternativa, como esperanza de que un mundo más pequeño, más manejable -e inevitablemente más pobre económica e intelectualmente- ofrezca al menos algunas referencias seguras, un marco vital.

¿Qué promesa?

El nuevo área de desarrollo de John es tanto más interesante cuanto que representa un intento organizado y serio de articular un discurso que reconociendo el mordisco de la crisis y la descomposición, recupere los elementos centrales de la promesa de las redes distribuidas, la globalización de los pequeños y la disipación de rentas. El concepto clave es la «Direct Economy», una economía que

minimiza las estructuras formales usadas por la burocracia y mercados basadas en la toma de decisiones. (…)

  • Minimiza el papel de los intermediarios. Finanzas, comercio minorista, abogados, estado. Los aduaneros del viejo mundo.
  • Desmadeja cosas que solíamos dejar a la burocracia industrial del pasado. Desde la educación a la ciencia, pasando por la manufactura y…
  • Punto ciego. Es algo que el edificio entero de la vieja economía no puede ver, así que ni te molestes intentando explicárselo. Hay también cruce entre las dos economías pero más temprano que tarde, la «direct economy» eclipsará a la vieja (en término de valor para los que participen de ella y en tasa de innovación a la que dará lugar)

Y así el blog nos habla del hogar como unidad productiva del mercado global, del salto del empleo a la autonomía y en general de ese gran «desmadejamiento», de esa transición hacia un sistema económico que refleje la reducción de las escalas óptimas de producción.

Este programa, de investigación pero también de «activismo de mercado», es mucho más que una actualización del discurso del poder de las redes de hace casi una década. Es un programa para la construcción de un entorno «en paralelo» a la descomposición. Y como todo programa, un futuro posible, un lugar a donde llegar. Seguramente lo más valioso que se pueda ofrecer en un momento en el que la descomposición socava la cultura como nunca antes. Y aun más importante: ofrece un hacer y una autonomía posibles ya hoy. Invita no a la adhesión, sino a la interacción desde ya y en un mercado con otras reglas.

«John Robb de la insurgencia open source a la «Direct Economy»» recibió 2 desde que se publicó el Jueves 24 de Octubre de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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