El Jardín Indiano

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

john-robbJohn Robb acaba de publicar en Amazon «The American Way: The Lost Secret to American Prosperity and How to Get it Back». Se trata de un folleto breve con una idea sencilla pero potente: el fin de la cultura económica tradicional de la clase media fue la que abrió las puertas a la crisis, y para recuperar una sociedad sana, no solo económicamente, hay que recuperar esa cultura.

Al leerlo no puede evitar sentir que aun a pesar del foco constante en EEUU, las nuevas ideas de John eran parte de algunas de nuestras últimas conversaciones.

Como muchos otros, fui a la escuela pública para hacerme con una educación básica. Mientras estaba allí, hice unos cuantos deportes para aprender trabajo en equipo, fui a la iglesia para aprender fe, canté en el coro escolar para celebrar esa fe y me convertí en Scout para aprender a servir a los demás. En el camino, aprendí el valor del trabajo, primero haciendo trabajos sencillos como recoger nieve, segando jardines y recogiendo las hojas de mi casa y de muchos vecinos mayores que necesitaban ayuda. Más adelante añadí una larga ruta de reparto de periódicos y trabajé en la granja familiar en Vermont, ayudando cuanto podía a hacer balas de heno y palear estiércol.

Como muchos estadounidenses, di por garantizado lo que aprendí durante mi crianza. Más en concreto: no aprecié el valor de los aprendizajes culturales que gané de mis padres y de otras personas de mi comunidad mientras crecía. Lecciones sobre el valor de la independencia económica, los fundamentos morales de la confianza y el optimismo pragmático frente a la adversidad.

Como a otros muchos americanos, se me dijo que esos factores culturales no eran ya tan importantes, y que las credenciales académicas, los contratos, las hojas de cálculo, las dinámicas de mercado, el riesgo, las tasas de interés y retorno y los títulos en el trabajo, y las regulaciones y otras medidas nos permitían tomar mejores decisiones económicas que liosos factores culturales. Por supuesto, descubrí más tarde, en el mundo real, que esos métodos «científicos» y cuantificables no funcionaban tan bien como se nos prometía.

Vi de primera mano el fallo que brotaba de desentendernos y pensar que los contratos detallados hasta la exageración, los incentivos y las multas podían ser un sustituto válido del comportamiento moral que construye la confianza. Experimenté, como vosotros, el peligro para el bienestar de mi familia que suponía depender de grandes empresas, del gobierno y de los banqueros, en vez de conseguir una verdadera independencia económica.

Empezamos a tomar decisiones mal cuando abandonamos la cultura económica tradicional. Una cultura hecha de moralejas, valores, virtudes, historias, experiencias y tradiciones que nos habían provisto de un sentido común económico que funcionó durante siglos. Y lo que es peor, lo remplazamos por leyes inteligentemente construidas, regulaciones, contratos y mecanismos de mercado que no funcionaban tan bien como nuestro sentido común tradicional. Por ejemplo, dimos por bueno que:

  • Endeudarse a largo plazo está bien [hipotecándose por décadas]
  • Los buenos contratos son mejores que la confianza
  • La seguridad consiste en depender para siempre de grandes empresas o del gobierno [trabajando para ellos como empleado o funcionario]
  • La protección legal y las salvaguardas regulatorias son más fiables que un comportamiento moral responsable
  • Una titulación universitaria es más valiosa que aprender algo

Todos tenemos nuestra particular memoria de la descomposición. Lo interesante es descubrir, a través de John Robb, que no estaba siendo tan diferente en EE.UU.

«John Robb y las culturas económicas de la prosperidad y la descomposición» recibió 5 desde que se publicó el Viernes 25 de julio de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Imagen de perfil de juanjo dice:

    Hay problemas más difíciles de erradicar aquí que en USA, por muchos motivos, pero por uno antes de todo: el tamaño. El tamaño que hace que ciertos valores pervivan en lugares suficientemente alejados de todo lo demás como para que ayudes a tu vecino a arreglar el tejado y el alcalde convoque asambleas como lo más normal del mundo, o sea una figura meramente ceremonial. Quizá aquí sólo podemos recuperar pequeñas islas, o crearlas.

    Pero también los símbolos y las frases son potentes y útiles. “Uno podría recordar tiempos en los que los que un empresario medio se enorgullecía de que un apretón de manos suyo valía más que cualquier contrato y temía por encima de cualquier cosa ver una letra de cambio suya devuelta”.

    Y hay muchos frentes por los que atacar, de pequeña escala pero largo alcance. Como un banco que guarde todo lo que le den. Pero eso ya es otra historia. Al final, el plan no cambia. Son pequeños puntos sanos y radiantes-radioactivos lo que podemos hacer para pelear contra esa inercia tan rabiosa, tan presente y tan al alza.

    • A mi me parece que los tres ejes que propone Robb como banderas del cambio cultural enlazan con valores culturales y comunitarios que siguen presentes a pesar de los pesares en nuestro entorno:

      * fundamentos morales de la confianza, valor de palabra, del apretón de manos… eso que se echa de menos y que contaba en la frase que citas.

      * optimismo pragmático frente a la adversidad, que enlaza con la ética hacker del hacer que tanto nos gusta

      * independencia económica frente a la falsa seguridad de depender salarialmente del estado o de una gran empresa… el más difícil de transmitir durante años, pero casi evidente hoy, y que además se liga con las tradiciones de la clase media comercial de antes de la guerra, esa que valoraba la cultura y no iba a la universidad (porque no quería o necesitaba, salvo en las profesiones liberales como la medicina, señalización en el mercado de trabajo)

      En fin, que creo que hay espacio y oportunidad para un mensaje que genere un consenso muy amplio y que sirva de base a un cambio cultural necesario. Ahora ¿Cómo impulsarlo frente a la tentación de moverse nada más que para pedir al estado que arregle las cosas?

  2. Dani dice:

    Aprovechando los despojos más valiosos que van dejando tanto las grandes empresas como las administraciones públicas (víctimas de ERES, interinos desempleados, fracasados escolares, precarios y explotados laborales). Ahí se podría sentar la base de una muy potente y eficaz propaganda por el hecho.

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