LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Julio Verne

Julio Verne entendió el potencial del conocimiento y la tecnología en el camino de la abundancia y lo convirtió en un género de masas: la ciencia ficción.

Ya de niño apuntaba maneras. Con 11 años, Julio Verne se enamoró de una prima suya y para impresionarla, se enroló en un barco rumbo a la India de grumete, con el pretexto de conseguirle un collar de coral. La aventura fue rápidamente abortada por su padre, el pequeño Verne duramente castigado y la prima salió rana y se casó con otro por su dinero.

Los elementos de esta pequeña historia serían una constante durante toda su vida. Nunca se llevó bien con su padre, que no aprobaba sus inquietudes profesionales; aunque mantuvo una relación de cariño y respeto por su mujer, se dice que nunca la quiso realmente, y casi todas las biografías hablan de que no fue más que un «matrimonio conveniente»; pero por muy conveniente que fuera su matrimonio, no le libró de trabajar, algo que le hacía feliz siempre que el trabajo le permitiera dos cosas: escribir y viajar.

Lo único que su progenitor no le impidió nunca, quizá porque desconocía su verdadero propósito fue leer. Se licenció en derecho por imposición pero durante toda su vida devoró todo tipo de publicaciones sobre biología, antropología, geología, geografía, física, matemáticas y también novelas.

Lo genial de Julio Verne fue que supo darse cuenta de que le había tocado vivir en el momento de estallido tecnológico de la humanidad y que eso podía llevar a cosas maravillosas. Aunque nunca tuvo un trabajo relacionado con la ciencia ni se educó formalmente en ninguna disciplina científica tenía una intuición fascinante para saber lo que era técnicamente posible en un estado más avanzado de la ciencia.

Se ganó el respeto y la admiración de muchos científicos de la época porque nunca escribió nada que no fuera factible dadas unas circunstancias determinadas que ningún científico podía negar que no fueran a ser posibles en un futuro relativamente cercano.

Gracias a eso, a su tenacidad y a su increíble imaginación recibió lo que se merecía: pudo vivir de escribir sus historias. A cambio, el mundo recibió de él una serie de novelas que enseñaban que un mundo mejor era posible, gracias a la tecnología.

Verne imaginó y plasmó en sus novelas, antes de que existieran: el submarino, las naves espaciales, los motores eléctricos, el helicóptero, los coches a gas, la videoconferencia y los noticieros televisados (en un artículo de 1889), el transatlántico, el ascensor e incluso algo muy parecido a Internet.

Puede decirse que parte del mérito fue del editor P. J. Hetzel, que se comprometió a pagarle 20.000 francos al año durante 20 años a cambio de dos obras anuales. Las novelas se publicaban por entregas en la Magazine d’éducation et de récréation, dentro de la serie Viajes extraordinarios y fueron desde el primer momento un éxito total. Cuando se publicaba La vuelta al mundo en 80 días los lectores llegaron a hacer apuestas (como en la misma novela) a favor y en contra de que Phileas Fogg lograra su hazaña.

Ya con 60 años, se implicó activamente en la política local de su ciudad (Amiens), fue elegido como concejal y fomentó numerosos cambios. Hablante de esperanto, en sus últimos años fue elegido presidente de la asociación esperantista de Amiens y comenzó un libro en el que el esperanto tendría un lugar importante, La impresionante aventura de la misión Barsac. Murió antes de terminarlo. Su hijo siguió publicando las obras que habían quedado en casa, aunque parece que modificando y completando las inconclusas porque en La impresionante aventura de la misión Barsac toda referencia al esperanto fue eliminada.

Desde 1979 es el autor más traducido del mundo.

«Julio Verne» recibió 4 desde que se publicó el Lunes 6 de Marzo de 2017 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Qué bueno, María. Te voy a traer la copia que tengo de la tesis de mi madre, se llama “El Discurso Pedagógico de Julio Verne en los Viajes Extraordinarios”. Dice en ella que probablemente lo que se hable en el Nautilus es Esperanto 🙂 Creo que os puede interesar mucho; desmenuza los valores que transmite su obra; estimo que un 80% indianos, y repasa también aspectos problemáticos (¡incluidos ramalazos antisemitas!). Su entusiasmo progresista tiene su advertencia dilemática. Pensad en cómo terminan las máquina e invenciones. Explica que su obra tiene un curriculum educativo explícito, y otro oculto. Trata bastante el carácter iniciático de sus viajes. Y lo que os insisto siempre: los humanos no somos lineales sino que tenemos psiques complejas: fue un hombre de derechas, y a la vez, un libertario frustrado.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.