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El trágico legado minimalista de Kazimir Malévich

La trágica historia de la vida de Malévich encarna como ninguna el peligro inherente en el afán supersticioso de encontrar en el minimalismo una suerte de canal conector con un plano espiritual superior, y que hoy en día sigue vivo en algunos aspectos del movimiento, como el abuso de metáforas tomadas del budismo zen hasta llevarlas mucho más allá del cliché.

russiag20El diseño del logo oficial de la presidencia Rusa de la cumbre del G20, celebrada en San Petersburgo el año pasado, se inspiró en el arte geométrico y abstracto de Kazimir Malévich, uno de los padres del arte abstracto del siglo XX, y pionero de la vanguardia rusa, «un orgulloso período de la rica herencia histórica y cultural del país».

Sin embargo, poco menos de un mes antes de la cumbre, la memoria de Malévich no estaba recibiendo un trato tan respetuoso en las afueras de Moscú. Sus cenizas habían sido enterradas cerca de su árbol de roble favorito en el pueblo de Nemchinovka.

Pero a pesar de los esfuerzos de sus seguidores, que un año antes pidieron infructuosamente al Departamento de Cultura del Óblast de Moscú que lo impidera, hoy hay un flamante edificio de viviendas de lujo justo encima de su tumba.

Esta ironía sobre la suerte de Malévich después de muerto, es apenas un débil eco de la tragedia que fue su vida.

BlaueReiterKazimir Malévich nació en Ukrania, de padres Polacos que habían escapado a Kiev después del fallido Levantamiento de Enero de 1863 contra el ejército zarista. Su padre era el gerente de una fábrica de azúcar, por lo su familia viajaba a menudo, y pasó la mayor parte de su infancia entre plantaciones de remolacha en los pueblos ukranianos, lejos de los centros culturales importantes. Así, completa los cinco años de Escuela de Agricultura. Sin embargo, aprendió a pintar por sí mismo los paisajes y los campesinos que le rodean.

Cuando la familia se asienta en Konotop, se dedica exclusivamente a pintar y produce su primera obra. A mediados de los años 90 es admitido en la Academia de Kiev.

Después de la muerte de su padre en 1904, se muda a Moscú para estudiar en la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura de Moscú. Durante esta época su trabajo se centra en la pintura del natural, aunque se hace cada vez más poster_victoria_sobre_el_solimpresionista, mostrando una forma estática y extraña que ya denotaba ciertos rasgos de lo que más adelante sería el estilo distintivo de su obra madura.

Para 1912, sus trabajos reflejaban la influencia de pintores de la vanguardia rusa como Natalia Goncharova y Mikhail Larionov, que estaban particularmente interesados en el arte popular ruso del lubok. Ese año expone también trabajos cubofuturistas junto a otros miembros de dos grupos míticos: La Cola del Asno, conformado, entre otros, por Natalia Goncharova y Marc Chagall, y El Jinete Azul, fundado en Munich por Franz Marc y Wassily Kandinsky.

Pero el evento que marcó a Malévich, como a tantos otros vanguardistas rusos de la época, fue una gran exposición de Arsitarkh Lentulov celebrada en en Moscú en marzo de 1913, la cual refuerza considerablemente la influencia de los principios cubistas en su trabajo.

cuadrado_negro_malevichEse mismo año, Malévich diseña el vestuario y la puesta en escena de la exitosísima ópera futurista rusa Victoria sobre el Sol, y en 1914 ya exhibía en el Salon des Indépendants en París junto a Alexander Archipenko, Sonia Delaunay, Aleksandra Ekster, y Vadim Meller, entre otros.

En diciembre de 1915 Malévich participa en «La Última Exhibición Futurista de Pintura 0.10 en San Petersburgo», en la que expone lo que se convertirá en su obra más icónica e influyente: «cuadrado negro». El trabajo de Malévich desde entonces, basado en la contundente simplicidad de las figuras geométricas–sobre todo círculos y cuadrados–tendrá un impacto enorme en las artes visuales abstractas del siglo XX, especialmente en el arte minimalista newyorkino que emerge en la década de los 60.

La exhibición del cuadrado negro estuvo acompañado de la publicación del manifiesto que lanza formalmente el movimiento artístico de Malévich, el «suprematismo», que se fundamentaba en,

…la primacía del sentimiento puro en el arte creativo. Para el suprematista, los fenómenos visuales del mundo objetivo son, en sí mismos, insignificantes; lo significante es el sentimiento como tal, aparte del ambiente en el que se genera

Pero tal como su nombre lo sugiere, las ambiciones del suprematismo iban mucho más allá de la declaración de principios estéticos que guiarían la obra de sus seguidores. Malévich postulaba que el minimalismo estético que negaba la representacionalidad en su obra, buscaba establecer un vínculo entre el espectador y un plano ontológico superior; una conexión mística con el absoluto, que se lograba por la limpieza perceptiva que emergía al eliminar el exceso de elementos que representaban lo que la gente percibía como realidad exterior.

La grandilocuencia de la misión espiritual del suprematismo tenía su contraparte en todo un programa social que proponía la supremacía del arte en todas las esferas de la vida. Malévich, por supuesto, no era el único artista de la época cuyas creencias ocultistas lo inclinaron a buscar la salvación terrenal en concepciones políticas utópicas. Pero lo que hacía tan especial la situación de Malévich, era la oportunidad que la revolución de 1917 le brindó a la vanguardia rusa para intentar hacer realidad sus sueños de un mundo nuevo.

Exhibicion_Futurista_010Y tal como lo expresó Hilton Kramer,

El resultado fue una de las alianzas intelectuales más bizarras de los anales de la era moderna: un movimiento artístico que tanto le debía a las doctrinas irracionalistas y antimaterialistas del ocultismo, fue empoderado por los líderes Leninistas de la revolución para crear una cultura nueva en nombre del materialismo dialéctico.

Después de la Revolución de Octubre, Malévich ocupó cargos de creciente importancia en las más altas organizaciones culturales soviéticas. En 1923 es nombrado director del Instituto Estatal de Cultura Artística de Petrogrado (GINKHUK). En el clímax de su delirio irracional de conjugar el arte, la política y la religión, cuando Lenin muere propone guardar su cuerpo «en un cubo, como si estuviese en la eternidad», y urgía a «todo trabajador leninista a tener un cubo en su casa, como recordatorio de la lección constante y eterna del leninismo».

De nuevo, en palabras de Kramer,

Uno no sabe si llorar o reír al percatarse de la intensidad de las convicciones de Malévich en estos temas. Pero fue precisamente este tipo de convicción lo que le llevó a la creación de obras de arte tan extraordinarias.

Pero ya para ese entonces la luna de miel entre el leviatán revolucionario y la vanguardia rusa llegaba al comienzo de su fin. Se ponía en marcha el proceso de arrancarle a la vanguardia rusa los poderes que tan sólidos habían parecido durante los primeros años de la revolución.

El GINKHUK es clausurado en 1926 después de que un periódico del partido comunista lo acusara de ser «un monasterio mantenido por el gobierno», que se dedicaba al «sermoneo contrarrevolucionario y al desenfreno artístico». Ya para ese entonces el estado soviético promovía fuertemente el realismo socialista, que representaba la antítesis artística por antonomasia del suprematismo.

malevichtumbaEn 1927, Malévich viaja a Polonia, y hace su primera exposición fuera de la Unión Soviética en el Hotel Polonia Palace. De ahí se va a Berlín y a Munich, en donde exhibe una retrospectiva que finalmente le da amplio reconocimiento internacional. Cuando vuelve a la Unión Soviética, lo hace sin la mayor parte de sus pinturas, dejándolas en Alemania. Tuvo la acertada intuición de que después de la muerte de Lenin y de que Trotsky cayera del poder, se produciría un cambio de actitud de las autoridades soviéticas hacia el movimiento modernista. Y tuvo razón. Un par de años más tarde, el régimen estalinista se aboca a perseguir todas las formas de arte abstracto, sentenciándolas como arte «burgués».

A diferencia de muchos otros que fueron sentenciados con el temido calificativo, Malévich no terminó en el gulag o en el paredón. Aunque en la pobreza y el olvido, al menos logró morir por causas naturales en 1935. Su amigo y compañero artístico Nikolai Suetin diseñó un cubo blanco con cuadrado negro para marcar y conmemorar el lugar donde sus cenizas fueron enterradas en Nemchinovka, cerca de donde Malévich tenía su dacha. Y como si las fuerzas de lo oculto se hubiesen conjurado con las de la historia en una especie de injusticia cósmica para rematar la bofetada que en vida le propinó el régimen estalinista, el lugar donde se encontraba su tumba, hoy bajo incontables toneladas de concreto inmobiliario, fue destruida definitivamente por la Segunda Guerra Mundial–no sin antes ser arrasada después de que el terreno fuera entregado a una granja colectiva en los años 50.

las_segadoras_de_malevichPero quizás lo más trágico de la vida de Malévich fue que el haber sobervivido la gulag o al paredón tuvo un precio importante. Pasó sus últimos años pintando en un estilo semi-realista que parece tratar de congraciarse con la doctrina estalinista del realismo socialista. Quizás su ejemplo más patético es «Las segadoras», en el que aparecen tres robustas mujeres campesinas cosechando granos, justo en el momento en el que el programa de colectivización de Stalin causaba la muerte de millones de campesinos y la destrucción de la agricultura rusa.

Después de su muerte, la familia de Malévich se dispersó por la Unión Soviética. En palabras de Clemens Toussanint, un historiador alemán que asistiría a la familia de Malévich en la recuperación de sus obras después de la caída de la Unión Soviética, «tuvieron que huir para salvar sus vidas», mudándose a pueblos recónditos de Rusia, Ucrania y Turkmenistán para escapar de las purgas estalinistas. Los trabajos de Malévich no se exhibieron nunca más en la Unión Soviética hasta 1962. A principios de los 90, la nieta de Malévich, Ninel Bychkova, contactó a Toussaint, que se dedicó a la tarea de ubicar a los descendientes sobrevivientes del pintor, que terminaron siendo 31.

Composicion _Suprematista_MalevichA partir de ahí, Toussaint los asistió en una serie de acciones legales para recuperar la propiedad de la obra de Malévich. Por ejemplo, reclamaron que el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) se había apropiado indebidamente de 21 obras. Al parecer, Malévich deja sus pinturas en Alemania en 1927 tras la retrospectiva de Berlín y Munich al cuidado de su amigo Hugo Häring. Malévich no deja instrucciones precisas sobre qué hacer con los trabajos si no volvía a Alemania nunca más, tal como terminó sucediendo. Para 1930, cuando Malévich fue encarcelado e interrogado por varios días, cortó abruptamente su correspondencia con Häring.

Pero como en Alemania no estaban mucho mejor las cosas con los nazis persiguiendo el «arte degenerado», Häring teme por lo que pueda pasarle a las obras y las deja al cuidado de Alexander Dörner, director del Museo de Hanover. Y en 1935, Alfred Barr, por aquel entonces director del MoMA, le compra cuatro de ellas y toma prestadas otras 17. Y parece que cuando muere Barr, se cambian las etiquetas que identificaban a esas 17 obras como «prestadas».

En el año 2000 la familia recibe las pinturas y 5 millones de dólares en un acuerdo extrajudicial con el MoMA. En el 2008, la casa Sotheby’s subasta su «Composición Supematista», que termina vendiéndose por 60 millones dólares–la mayor suma que hasta ese momento jamás se había pagado por una obra de arte rusa.

Las lecciones de la historia de Malévich

malevich1930La abigarrada historia de la vida de Malévich es hoy más relevante que nunca para todo el que esté interesado en el minimalismo como principio guía de una vida interesante. Una historia que encarna como ninguna el peligro inherente en el afán supersticioso de encontrar en el minimalismo una suerte de canal conector con un plano espiritual superior, y que hoy en día se encuentra en algunos aspectos del movimiento, como el abuso de metáforas tomadas del budismo zen hasta llevarlas mucho más allá del cliché. Quizás no sea casual que el abuso de esas metáforas se haga muchas veces de la mano de discursos decrecionistas, que a fin de cuentas plantean soluciones desde el estado que no pueden dejar de ser profundamente autoritarias.

Celebremos la genialidad del minimalismo estético de Malévich. Pero no dejemos de aprender de lo catastróficamente confuso de su minimalismo existencial.

«El trágico legado minimalista de Kazimir Malévich» recibió 2 desde que se publicó el lunes 7 de abril de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Alan Furth.

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