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La banalidad del mal contra los yazidíes en Irak

La noción yazidí del bien y del mal como dependientes de la voluntad humana quizá vislumbre un conflicto con el Islam que va más allá de las malas interpretaciones semánticas y las leyendas encontradas

Yezidis celebran el año nuevo en DohukEl horror de la masacre del pueblo yazidí por parte del Estado Islámico en el norte de Irak seguro va a dar para mucho análisis por mucho tiempo. Y es que a pesar de que la organización viene demostrando ser una máquina asesina dispuesta a arrasar simple y llanamente con cualquiera que no adhiera a su interpretación del Islam, el yazidismo tiene una estructura de creencias que al parecer lo hacen especialmente odioso para los sistemas de creencias que han motivado más de 70 masacres contra ellos a lo largo de su historia.

El discurso empleado para demonizar a los yazidíes no se anda con demasiadas sutilezas: se les acusa literalmente de ser «adoradores del Diablo». La concepción está tan arraigada que incluso algunos medios occidentales se hicieron eco de ella en el 2007 durante la cobertura del terrible caso de Doaa Aswad Dekhi, una muchacha yazidí presuntamente dilapidada por su familia como castigo de su decisión de convertirse al Islam para casarse con un musulmán.

Pero la catástrofe humanitaria a los que los ha sometido el Estado Islámico al parecer esta vez ha motivado a los medios a hilar un poco más fino en cuanto al presunto «satanismo» de los yazidíes:

Creen en un Dios creador, que encomendó el cuidado del mundo a siete ángeles. Uno de ellos, Melek Taús, el ángel del pavo real, se negó a postrarse ante Adán por considerarlo una creación inferior. Dios consideró su decisión sabia y lo premió nombrándole su delegado en la tierra. La cosmogonía islámica tiene un relato parecido, pero en su caso, el desobedecimiento del ángel lo hace caer en desgracia y pasa a convertirse en Shaytan, el equivalente aproximado al Satanás cristiano. Este choque de interpretaciones ha motivado acusaciones de “adorar a Satanás” en un conflicto de siglos que ahora adopta un giro crítico.

De hecho, al parecer el sistema de creencias yazidí, en el que conviven elementos del Islam y el cristianismo con otros del zoroastrismo, del mitraísmo y otras tradiciones religiosas preislámicas mesopotámicas y asirias, tiene una concepción muy particular del bien y del mal.

Tony Lagouranis, un soldado del ejército estadounidense que trabajó como torturador durante la ocupación de Irak y que escribió un libro sobre sus experiencias, habla sobre las creencias de un prisionero yazidí en en estos términos:

Hay mucho misterio alrededor del pueblo yazidí y mucha información contradictoria. Pero hay un aspecto de sus creencias que me llamó la atención: los yazidíes no tienen un Satanás. Melek Taús, un arcángel, el favorito de Dios, no fue expulsado del cielo de la misma manera en que se expulsó a Satanás. Por el contrario, descendió, vio el sufrimiento y el dolor del mundo, y lloró. Sus lágrimas calleron sobre las llamas del infierno durante miles de años, extinguiéndolas. Si el mal existe en el mundo, no es porque provenga de un ángel caído o de las llamas del infierno. La maldad del mundo es producto del hombre. Sin embargo, los seres humanos pueden, como Melek Taús, ser buenos mientras viven en este mundo.

melektausSi el relato de Lagouranis es acertado, la noción yazidí del bien y del mal como dependientes de la voluntad humana quizá vislumbre un conflicto con el Islam que va más allá de las malas interpretaciones semánticas y las leyendas encontradas. De hecho, sería un conflicto no muy distinto al que ha caracterizado a buena parte de la historia del siglo XX en occidente, un siglo en el que se derramaron toneladas de sangre en nombre de concepciones éticas esencialistas que, si bien no iban de la mano del fanatismo religioso, siguen vivas entre nosotros.

Puede que por eso sea que tal como lo expresaba Bobby Ghosh en un artículo reciente en Quartz, hay paralelismos claros entre la manera de actuar del Estado Islámico y varios de los movimientos políticos europeos que causaron las masacres más sangrientas del siglo pasado:

… ISIL es a la vez genérico y sui generis. Su retórica nos es familiar porque se ejecuta en el lenguaje (literal y metafóricamente) de la mayor parte de los grupos islamistas militantes…

Pero las similitudes no van más allá de lo superficial. Si uno profundiza, se da cuenta que ISIL es una criatura más compleja y más aterradora. Si el invocar otras monstruosidades ayuda a entenderlo mejor, recomiendo ampliar la visión más allá de la militancia islamista y profundizar en los horrores del pasado.

En su avance implacable por el este de Siria y el norte de Irak, los combatientes de ISIL han demostrado la misma voluntad de hierro y la disciplina que el Khmer Rouge desplegó contra el ejército de Camboya y el pueblo camboyano. En los territorios que controlada, Al-Baghdadi utiliza las mismas tácticas de intimidación y castigo público que Pol Pot utilizaba para intimidar a sus compatriotas camboyanos.

En su apetito por el genocidio, ISIL parece inspirarse en los nazis de Adolf Hitler. Así, han identificado a categorías enteras de personas para exterminarlas. Sus combatientes han rodeado sistemáticamente a grupos de «no creyentes» -y recuérdese que puede tratarse de cualquiera, incluyendo a sus compañeros suníes- y los masacraron de una manera que habría gozado de la aprobación de Heinrich Himmler.

«La banalidad del mal contra los yazidíes en Irak» recibió 1 desde que se publicó el jueves 14 de agosto de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Alan Furth.

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