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La chispa que inició una revolución científica

Rosalind fue, como todos los grandes hackers de la historia, una apasionada por lo que hacía.

Rosalind_FranklinSi existe una palabra para describir a Rosalind Franklin, esa palabra es «determinación». Desde muy joven y tras asistir a una conferencia de Einstein, decidió, tal y como éste proclamaba, poner su vida al servicio de la ciencia. A los 18 años, Rosalind entró en el College de Newnham, el colegio mayor femenino de la Universidad de Cambridge, y desde entonces lo único que hizo fue exprimir cada oportunidad a su paso.

Se graduó en Química Física en 1941, y en 1942 obtuvo un puesto de asistente de investigación en un organismo recién creado, la British Coal Utilization Research Association, dedicada a investigar la producción, distribución y utilización del carbón y sus derivados. Rosalind fue una pieza clave en las investigaciones del carbón y el grafito; sus aportes sobre la porosidad del carbón de trabajo, documentados en varios artículos de la revista Nature, fueron claves para desarrollar una máscara de gas más eficaz (un lujo para la época en plena Segunda Guerra Mundial). Esta fue la base de su doctorado en química física, que obtuvo en la Universidad de Cambridge en 1945. Dos años más tarde, en 1947, Rosalind marcha a París para ingresar en el Laboratoire de Services Chimiques de L’Etat, lugar donde estudió la aplicación de técnicas de rayos X sobre sustancias amorfas y lo que más tarde la llevaría a ser una de las mejores científicas de la historia.

La Controversia del King’s College

Randall, Maurice, MaxLa difracción de los rayos X o cristalografía de rayos X, como se le conocía en la época, era entonces una técnica muy compleja y poco conocida sobre la que Rosalind había adquirido grandes habilidades. Continuó perfeccionando dichos procesos y publicó varios estudios sobresalientes.

En 1950 sus avances son conocidos por John Randall, Director del laboratorio del King’s College de Londres, quien le invita a sumarse a su unidad de investigación, en la que sólo trabajarían ella y el que sería su mano derecha, Raymond Gosling. Pero Rosalind no tenía ni idea de que estaba apunto de entrar en una competidísima carrera entre científicos por descubrir la estructura del ADN. Si bien aceptó entrar al King’s College para trabajar como investigadora asociada en la estructura del ADN, Randall no le informó a Rosalind ni a Maurice Wilkins que ambos trabajarían en el mismo tema y que ya Wilkins tenía un equipo de trabajo y varios meses dedicados a descifrar la estructura del ADN, mucho menos le comentó a Rosalind que lo que necesitaba de ella era sus habilidades como cristalógrafa, una pequeña y sucia jugada que quizás fuese lo que inspiró a Wilkins a pensar que Rosalind era su competencia.

La carrera detrás de la estructura del ADN

Grandes-cientificos-Rosalind-Elsie-Franklin-2Esta carrera puede que tenga sus inicios en 1951, y el único enterado de ella era el joven James Watson, quien para aquel entonces era un joven becario posdoctoral de 23 años, que se encuentra en la Universidad de Copenhague investigando sobre virus bacteriófagos y decide acompañar a su jefe a Nápoles en donde conoce a Wilkins, que estaba participando en una reunión científica informal. Es allí donde escucha por primera vez hablar del análisis por difracción de rayos X aplicado al ADN, y desde entonces queda fascinado por este tema y hace lo imposible por participar en su estudio. Incluso llegó a utilizar los encantos de su hermana contra Wilkins con la intención de tener la oportunidad de participar en los trabajos de difracción de rayos X aplicado al ADN.

Pero además Watson dio la pelea por otros medios, según lo relata él mismo en su libro «La doble hélice», y persuade a sus supervisores americanos para que le consigan una entrevista con Max Perut, nada más y nada menos que el director del Departamento de Biología Molecular del Cavendish Laboratory de Cambridge, consiguiendo ser admitido en octubre de 1951, para investigar y trabajar sobre difracción de rayos X en proteínas. En el Cavendish conoce a Francis Crick, quien realiza una tesis sobre el tema y que se convertiría en su compañero en esta carrera.

Pero ni el King’s College (en donde trabajaban Rosalind y Wilkins) ni el Cavendish (donde trabajaban Crick y Watson) eran los únicos trabajando en la estructura del ADN. Linus Pauling del Caltech (California Institute of Technology) también se encontraba trabajando en la estructura del ADN, por lo que en 1951 había llegado a pedirle formalmente a Wilkins las fotografías obtenidas por difracción de rayos X, recibiendo un no como respuesta, y a pesar de que a finales de año recibe una invitación a una reunión de la Royal Society de Londres que tendría lugar el primero de mayo de 1952, no pudo asistir dado de que le fue denegada la renovación de su pasaporte y por tanto perdió la oportunidad de ver las fotografías de rayos X de Rosalind y Wilkins. Por lo que decide continuar su trabajo, elaborando un manuscrito en el que había trabajado desde noviembre a diciembre de 1952 y que llega a manos de Watson y Crick a través de Peter Pauling, hijo de Linus Pauling, y en febrero de 1953 Pauling decide publicar su teoría.

La doble cara del ADN

Watson, Crick, Wilkins y PerutzWatson y Crick, tras descubrir que Pauling no se llevaría honores con su teoría sobre la estructura del ADN, deciden ir a celebrar al ahora famoso Pub Egle. Watson decide mostrarle a Rosalind los resultados de Pauling, intentando obtener alguna información extra, pero solo consigue que Rosalind, irritada ante la situación, le muestre la salida del laboratorio. Justo a la salida se encuentra con Wilkins, y habilidosamente le comenta que lo estaba buscando. Wilkins, en un arrebato de camaradería, le comenta los últimos resultados de Rosalind, que había conseguido fotografiar la cara B hidratada del ADN (hasta entonces solo se disponía de datos de otra forma, la cara A, mucho menos hidratada y con la que no se había podido sacar ninguna conclusión), y le muestra la famosa foto 51, en la que claramente se demuestra que la estructura del ADN es una doble hélice. Pero faltaba deducir como estaba compuesta la estructura del ADN, para lo cual Watson y Crick vuelven a contar con mucha suerte y reciben en secreto por parte de su amigo, Max Perutz, el informe que Rosalind entregó en el King’s College, en donde Max era el evaluador. En el informe, Rosalind, llegó a deducir que en la estructura del ADN las bases se sitúan hacia el interior, un dato crucial para resolver la composición de su estructura.

La piedra Rosetta

photo_51_dnaSi quisiéramos resumir la historia detrás de la doble hélice del ADN, diríamos que la piedra Rosetta que permitió leer y dar forma a la estructura del ADN fue la foto 51, casualmente elaborada por la química y cristalógrafa Rosalind Franklin, utilizando la cara B del ADN y perfeccionando la máquina hasta obtener una fotografía más nítida.

Rosalind no recibió ningunos honores por sus descubrimientos, pero eso no impidió que siguiera dedicando su vida a lo que más le gustaba, la ciencia. Rosalind fue, como todos los grandes hackers de la historia, una apasionada por lo que hacía. Así continuó su corta pero intensa vida haciendo miles de aportes a la ciencia, como los informes sobre el virus del mosaico del tabaco y el poliovirus. Rosalind muere en 1958, pero nunca dejó de estar en los laboratorios.

«La chispa que inició una revolución científica» recibió 2 desde que se publicó el lunes 20 de enero de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Mayra Rodríguez Singh.

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