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La ciudad como capital-conocimiento

Repensar la ciudad como capital conocimiento, desde el procomún y las industrias creativas no es ya una línea experimental, sino una urgencia acelerada por la crisis europea.

Bilbao_sateliteUna de las cosas más interesantes de vivir en Bilbao es poder ver de cerca la configuración de una de las ramas del nuevo mapa europeo de ciudades: Desde Burdeos a Toulusse por un lado y Bilbao por otro y desde estas a Zaragoza hacia el Este y Coruña al Oeste. En este marco, el otro día, Andoni Aldekoa, el máximo directivo del Ayuntamiento nos decía de Bilbao:

Estamos en el momento en que podemos convertirnos en una metrópolis o en una capital de provincia. Y no cabe punto medio.

Y creo que sabía exactamente qué quería decir.

Mientras las capitales se definen por la serie: Territorio (nación), ley , impuestos (la capital es ante todo el lugar físico del poder legislativo e impositivo) y homogeneidad (la del imaginario nacional); las metrópolis lo hacen sobre: Red (internacional), confianza (red y confianza son al cabo los valores del comercio marítimo renacentista, que operaba sin Estado ni reglas jurídicas internacionales), intercambio (comercio de nuevo) y diferencia (individual).
«Como una enredadera y no como un árbol», 2003

¿Qué es lo que configura una metrópolis?

No es casualidad que Burdeos, Bilbao o Zaragoza apuesten por las industrias creativas como eje de sus políticas de desarrollo económico.

El mundo tiende a organizarse cada vez más al modo de una comunidad de software libre y existe una razón económica profunda para ello: al tener cada día más valor en la producción global los componentes científicos y creativos, la organización de esa producción tiende hacia las formas propias del trabajo académico y artístico, la Academia y la República de las letras.
«Como una enredadera y no como un árbol», 2003

¿Pero qué hace a una ciudad más atractiva que a otra a la hora de servir de base a industrias como las creativas de alto valor añadido pero también de pequeña escala? Básicamente eso que con cierta ampulosidad las consultoras llaman el «talento». Y si algo no es el talento es acumular licenciados, ni gestionar «recursos humanos». Tiene mucho de relato vital, de capacidad y autonomía de las personas para pensar vidas interesantes

¿Y éso cómo se construye y pone en valor?

El reto de las políticas basadas en las industrias creativas tiene muchas dimensiones. Para empezar, repensar las mismas infraestructuras públicas. Como el otro día contaba nuestro amigo Raul Oliván, responsable de «la Azucarera» de Zaragoza:

Debemos repensar los equipamientos públicos, trascender la lógica de edificios como meros mercados de consumo cultural, para transformarlos en centros de prosumo donde el ciudadano se convierte en productor y consumidor al mismo tiempo. Las claves nos las han dado las redes: Intercambio entre iguales (P2P, crowd), transparencia, democracia deliberativa y cultura abierta (open source, open goverment) y planificación de abajo a arriba (buttom up).

Y si esto suena radical, en lo que hace a la puesta en valor del capital conocimiento todavía habría que llegar más lejos. Preguntarnos cosas como qué aporte se hace desde la ciudad al procomún, qué lugar ocupa en su ciclo productivo. Y no hablemos de las agencias municipales de empleo: si los servicios online cambian, agregando funcionalidades y desarrollando nuevas arquitecturas para incorporar los relatos que las personas hacen sobre sus vidas y así poder gestionar el talento, ¿pueden seguir las ciudades pensando sus agencias de empleo al modo del INEM de toda la vida?

Conclusiones

No acaba ahí la lista de tareas: hay mucho que investigar y experimentar, desde repensar el autoempleo desde la lógica globalista de la Direct Economy a promocionar la ciudad como una cartera de talento. La perspectiva posible está llena de retos hermosos y posibilidades increíbles. La alternativa es simplemente penosa: vegetar la crisis dejando que la corriente deje regiones económicas enteras donde el azar quiera. Es hora de asumir cambios radicales de mirada.

«La ciudad como capital-conocimiento» recibió 0 desde que se publicó el Miércoles 30 de Octubre de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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