LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

La Europa patricia y nacionalista de la Renta Básica Universal

España, la Europa mediterránea, no pueden pasar a ser una «república de consumidores» individualistas y rentistas que conocen la solidaridad solo desde el presupuesto y solo para connacionales. Esa sería una Europa patricia y nacionalista, atomizada y temerosa, desvinculada del pasado, inerme ante el futuro.

alegoria del trabajo abando
El prefacio de la Constitución de 1931 define España como una República democrática de trabajadores de toda clase que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia. Es la primera línea del texto, la declaración de principios sobre la que se asentará todo lo demás. En el trabajo es capacidad de transformación de la Naturaleza, vía de realización personal, fuente de toda riqueza como diría Adam Smith e impulso del progreso. También el sentido social, la solidaridad y la forma de agregar valor. En artículos posteriores, la Constitución establece que «el trabajo, en sus diversas formas es una obligación social»

constitución 1931Cuando diseñas un sistema partiendo de un elemento central todas sus características y relaciones parten de ese nodo central, por lo tanto todas ellas están mediadas por ese elemento. Ahora, cambiemos el elemento central y aparecerá un nuevo sistema, que se ordenará sobre el nuevo principio fundacional. Es lo que ocurre con la propuesta de Varufakis para la creación de una renta básica universal. Nuestra crítica ha sido uno de los posts que más conversación ha generado tanto en su versión en español como en inglés, en nuestro propio blog y la Matriz, y a su manera, en Twitter y Facebook. Analizando los ejes de debate podemos extraer la siguiente conclusión: la renta básica universal supondría el paso de una sociedad organizada sobre el trabajo a una sociedad donde el acceso al consumo es la base de la ciudadanía.

Cuando la Seguridad Social es la base de la ciudadanía

estatua al trabajador malagaEl actual sistema social español se concibe como un sistema de solidaridad que tiene en el trabajo su pieza central. Aunque éste en la nueva Constitución de 1978 pasa de ser un principio fundamental a ser un derecho de los ciudadanos, sigue siendo el factor sobre el que se articula el sistema de protección. Y en su forma de concebirlo, el trabajo tiene una concepción comunitaria. La familia, la primera comunidad a la que pertenecemos, garantiza nuestras coberturas. Hasta que un miembro no acceda al mercado de trabajo, tiene la condición de beneficiario. Una vez trabaja, siquiera por unas horas, obtiene su número de la Seguridad Social, y en función de los ingresos percibidos por su trabajo contribuye al fondo común. El acto de contribuir para que otros también tengan se convierte en el pilar del sistema de bienestar. Es colaborativo, delimita un demos propio que define a «los otros», los jóvenes que se incorporan o los migrantes, como pares que aportan al común, no como competidores por los fondos que reparte el estado.

Una renta básica universal cambia el protagonista social: de la comunidad familiar que produce al individuo «nacional» que consume gracias al estado. El hecho de «ser» (rellenar aquí nacionalidad) es lo que daría el derecho a percibir una renta. Y ese reconocimiento de identidad le compete en exclusiva al Estado. Al establecer esa relación uno a uno con el Estado, único agente que decide quién forma parte y quién no, se va al traste la solidaridad y fraternidad como fundamentos de una sociedad. Se rompe la lógica del aporte a una caja común a través del trabajo, para alimentar el fondo común mediante el consumo, «igualando» la posición de partida con una renta universal.

Pero si no se participa en un sistema de garantía social solidaria, la participación política también decaerá, lo común pasa de ser lo aportado a ser el estado. Estaremos más lejos de una democracia realmente participativa.

La concepción protestante individualista

suiza referendum renta básica universalNo es casualidad que la adopción de un sistema basado en la renta universal se haya gestado en ámbitos de cultura protestante. Para sus promotores, herederos de una tradición individualista, donde las relaciones se establecen bajo un sentido estricto de la responsabilidad personal y se conciben de uno a uno en todos los aspectos, el establecimiento de esta nueva forma de relación entre el ciudadano y el Estado resulta del todo natural. En su impacto social no modifica ningún planteamiento asentado. La comunidad real como red de solidaridad, en el sentido en que se entiende en el mundo católico y musulmán no existe, ni, en muchos casos se entiende.

La concepción protestante del trabajo como un sacrificio, como una obligación necesaria para subsistir, creó la separación de tiempo, estableciendo el tiempo de ocio como el más preciado, y también el más escaso, dada la cantidad de horas que una persona tiene que dedicar a trabajar.

Los partidarios de la renta básica entrevén un mundo de individuos empoderados por no tener que trabajar para sobrevivir. Pero hacen lo posible para no ver que lo que pretenden destruir es un mundo donde lo que empodera es el trabajo, porque es el trabajo el que crea lo común. El mundo de la seguridad social, el mundo heredado del consenso de nuestros abuelos y la Constitución del 31, te hace ciudadano por aportar y define de facto la ciudadanía como una construcción común abierta a todo el que aporte. En el mundo de la RBU, no es tu trabajo, sino la identidad nacional certificada por el estado la que te hace ciudadano y hace de los demás unos competidores por un recurso escaso: la bolsa estatal.

Dos europas, dos mundos

Para la generación expulsada del trabajo empoderador, exiliada del centro de lo social, la Seguridad Social no es el gran fondo común creado por un esfuerzo colectivo e intergeneracional. No haber podido aportar les ha alienado de su significado. Para ellos la Seguridad Social es solo un aparato burocrático desagradable que te pide que demuestres constantemente tu derecho a recibir una prestación. Solo han vivido el sistema como beneficiarios, así que la idea de no tener que justificarse ante un funcionario les resulta liberadora al punto de sacrificar el legado de las generaciones que les precedieron.

principios seguridad socialEl apoyo social y generacional a la RBU es un primer síntoma de hasta qué punto la parálisis del sistema económico provocada por los privilegios de las empresas sobreescaladas socava las bases de la sociedad, la cultura y la convivencia.

Pasar de la Seguridad Social a la RBU supondría pasar de la centralidad del trabajo a la centralidad del consumo. De la abundancia de un sistema donde todo el que aporte es bienvenido a la escasez de la lucha por una renta. De la autonomía de un sistema sostenido por todos los trabajadores, a la dependencia de una partida presupuestaria al albur de una decisión política. Del comunitarismo implícito en el tratamiento de la familia al individualismo de la relación uno a uno con el estado émula de la ética protestante.

España, la Europa mediterránea, no pueden pasar a ser una «república de consumidores» individualistas y rentistas que conocen la solidaridad solo desde el presupuesto y solo para connacionales. Esa sería una Europa patricia y nacionalista, atomizada y temerosa, desvinculada del pasado, inerme ante el futuro.

«La Europa patricia y nacionalista de la Renta Básica Universal» recibió 42 desde que se publicó el lunes 30 de mayo de 2016 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Natalia Fernández.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] Los intentos de trasladar al estado la función redistributiva de la negociación salarial a través de nuevas instituciones como la propuesta «renta básica universal», son contraproducentes pues fácilmente aumentan la desigualdad y fomentan el nacionalismo xenófobo. […]

  2. […] mascarones de proa bien podrían ser la reducción de la jornada de trabajo como alternativa al nacionalismo inigualitario implícito en la renta básica universal, el [[devolucionismo]] frente al creciente poder de los monopolios de la propiedad intelectual […]

  3. […] de doble filo. La Renta Básica Universal no solo no cumple esa función redistributiva sino que alimenta la captura de las clases trabajadoras por la xenofobia que ha hecho posible el triunfo del […]

  4. […] de las personas. Hay que ensayar sistemas mutuales que aseguren a los nuestros en el caso de que la alianza indigna de un sistema financiero exhausto, una derecha al servicio de los oligopolios y u… universalmente miserable como la que abandera […]

  5. […] de los medios en una verdadera campaña terrorista contra el trabajo. Un año también en el que la irresponsabilidad de Varufakis y otros defensores de la «renta básica universal» estuvieron muy cerca de llevar a […]

  6. […] historia sigue en este magnífico artículo de Natalia Fernández publicado en el blog de los indianos. De lo mejor que he leído en […]

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.