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La familia michoacana, modelo de filé negra

La guerra contra los cárteles del estado mexicano tiene ya una letalidad superior a las guerras yugoslavas. El verdadero peligro sin embargo es a medio plazo: el curso de los enfrentamientos está generando un nuevo tipo de agente.

“La familia michoacana”, tiene mucho de talibán como dicen los medios anglo, pero no tanto por su organización interna como por contar en su estrategia con la complicidad de la población. Somos el mal necesario decía el portavoz de la familia en unas llamadas a televisión hace unas semanas.

Cuando aparecieron publicamente en noviembre de 2006:

decidieron salir a la luz pública por medio de volantes entregados puerta por puerta con el fin de reclutar adeptos, y pagaron dos inserciones en diarios de la ciudad de Morelia para asegurar que su “misión” es erradicar de Michoacán la venta de la droga conocida como ice o “hielo”, el secuestro, la extorsión directa y telefónica, y los asesinatos por paga. Además dirigieron una “reflexión” hacia los padres de familia para que se unan a ellos.

Con un motor económico basado en una red transoceánica todavía modesta y unos beneficios netos del 200%, no serían en el papel más que un pequeño cartel. Pero se han convertido en la bestia negra tanto del Cartel del Golfo como del ejército mexicano. Su secreto: la innovación social. Funcionan como una filé negra de manual.

Los cinco pilares de la filé negra

Edgardo Buscaglia, asesor del Instituto de Entrenamiento para el Mantenimiento de la Paz de la Organización de las Naciones Unidas y profesor de la Universidad de Columbia reseña cinco aspectos distintivos en la Familia: ha generado infraestructura social para obtener protección política y de la población; ejerce una comunicación social con tintes religiosos; cuenta con capacidad paramilitar operativa; esconde su economía detrás de componentes patrimoniales dentro de la ley, y busca dar beneficios directos a los sectores más marginados.

La Familia Michoacana tiene una dimensión muy importante de protección social, no sólo por miedo de la población, si no porque han invertido muchos recursos a generar infraestructura social que beneficia a los sectores más marginados de esa región: canales de riego, iglesias, escuelas, pavimentación y drenaje en calles y generación de empleos. Muchos de esos miembros de La Familia son dueños de hoteles y empresas

Por eso el grupo es percibido como la base del orden y el desarrollo social en la región. Es de los pocos lugares de México donde funciona realmente la movilidad social.

La clave de La Familia

Pero la clave de la organización va más allá de su política distributiva. A diferencia de los cárteles tradicionales la Familia tiene una organización horizontal estructurada en capas, en círculos de compromiso, responsabilidad y confianza. Los grupos armados y la supervisión de los negocios está bajo el control del núcleo central, un demos de poco más de una docena de personas.

Más aún, la acción social del cartel no es una actividad lateral o de relaciones públicas, es su objetivo declarado y su razón de ser. Se presentan como la comunidad organizada y si pueden ejercer un nivel de violencia tan cruel y efectivo sin defecciones y con complicidad masiva es porque así es entendido por sus seguidores y simpatizantes, que participan de una identidad fuerte articulada en torno a un discurso comunitarista construido sobre mitos bíblicos.

Un sueño hecho realidad como pesadilla

Josu Jon Imaz se preguntaba en el prólogo a De las naciones a las redes si la filé podría llegar a generar desarrollo e inclusión para los más desfavorecidos más allá del estado nacional. Nosotros mismos defendemos una y otra vez que la salida de esta crisis debería pasar por un nuevo tipo de mirada empresarial focalizada en el desarrollo comunitario, inclusiva y empoderante para las personas, que pusiera de una vez en marcha el ascensor social en amplias zonas del planeta.

Lo tenebroso del caso mexicano es que las primeros en dar una materialización positiva han sido y serán por un tiempo las filés negras. Como dice Buscaglia:

Uno recorre Michoacán y te vas a encontrar con escuelas con antenas satelitales, regiones con sistemas de riego de primer mundo que parecen pueblitos suizos, con sistemas de desagüe cementados, parecen pueblos austriacos en algunos casos y no fueron construidos por el Estado.

Una moraleja neoveneciana

Los debates sobre el desarrollo que hoy pueblan el debate entre economistas apuntan que las formas sociales que consiguen súbitos aumentos del ingreso medio son las que se acaban globalizando.

Como decíamos en el último capítulo de De las naciones a las redes, las formas en conflicto de hoy

no deben verse como alternativas a una elección entre Estado nacional y formas postnacionales. No se elige una preferencia entre el futuro y el pasado. Se eligen programas vitales entre relatos de futuro.

Y hoy por hoy, lo que La familia nos muestra es que el estado ya ni basta ni en la mayor parte del mundo tiene la credibilidad suficiente como para ser una alternativa a las filés negras. Los nuevos movimientos políticos que enfrenten la plaga sólo tendrán opciones desde la lógica de filé.

«La familia michoacana, modelo de filé negra» recibió 7 desde que se publicó el Viernes 31 de Julio de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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