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La gran guerra de la descomposición ha comenzado

La intervención militar francesa en Mali marca simbolicamente un nuevo nivel en la dimensión militar de la descomposición. Una nueva guerra global ha comenzado.

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salidadetropasEn 2010, durante la primera oleada de mensajes triunfalistas sobre «el fin de AlQaeda», enunciamos el concepto de «pasillo islamista», la perspectiva de un franja de conflicto creciente con conatos de control territorial de Mauritania a Yemen liderada por redes locales de AlQaeda. Mali era un eslabón central de esa cadena. Nos llamaron locos. La muerte de Bin Laden, que para nosotros no podía sino acelerar el proceso de cambio de escenarios, fue saludada con un triunfalismo electoralmente interesado en EEUU y repetido hasta la saciedad, cínica o hipocritamente, por los analistas del estado con el eco acrítico de «la gran prensa». Pero la realidad estratégica es tozuda: AQMI era mucho más que un fantasma. Derrotada en el Norte (Marruecos y Argelia), se concentraba cada vez más en «el pasillo», reforzada por los arsenales y excombatientes gadafistas.

La proclamación de la república tuareg de Azawad, pero sobre todo la consolidación y cambio de escala de AQMI en una posición estratégica dentro Africa Occidental, el «flanco Sur profundo» de Europa Occidental, llevan hoy al gobierno francés una guerra en escalada.

Hollande, muy presionado por los servicios de inteligencia, ha tenido que sobreponerse al reciente fiasco de un «Black Hawk derribado» en Somalia y sobre todo a una nueva escenificación de la quiebra estratégica de su relación con Alemania.

Pero lo peor está por venir, lo que hoy comienza con una escalada militar «propia» acabará virando en la entrega de la región a empresas militares privadas y señores de la guerra al estilo norteamericano. La descomposición se caracteriza por las alianzas frágiles y si hoy los tuaregs, ayer conflictivos aliados de AQMI, se ofrecen al ejército francés, mañana bien podrían romperse unos y otros en señoríos locales, tentadores para los ocupantes.

Mientras en EEUU…

Esa es la lección de Iraq y Afganistán. Lo peor es que, mientras el ruido mediático apunta hacia la incapacidad del estado americano para dotarse de una dirección militar consensuada, el modelo parece haberse integrado en la perspectiva estratégica de los nuevos tiempos: repensar la defensa «federalmente» incluyendo agentes de todo tipo y tamaño unidos por lazos débiles. Lo que hace muchos años, allá por 2005, pronosticamos y etiquetamos como la vuelta a las tecnologías renacentistas de la negociación y la guerra de corso.

Se trata del tipo de reconocimiento de la descomposición que solo puede alimentarla.

Y en Ciberia…

Porque como bien señala John Robb a este nuevo marco, lleno de escaramuzas, guerras sucias y drones de gran y pequeña escala, corresponde una nueva carrera de armamentos… en la que todos pueden jugar, desde India a Irán, pasando por los paraestados clásicos de Oriente Medio y organizaciones transnacionales de nuevo tipo. Puro swarming a todos los niveles del conflicto.

Mientras tanto una ciberguerra permanente parece haberse instalado como nueva forma de la «diplomacia sucia» entre estados: Irán tras los ataques a bancos norteamericanos, los intereses este y centroeuropeos asaltados sistemáticamente, troyanos en el despacho de Sarkozy

Conclusión

La dimensión militar de la descomposición ha alcanzado un nuevo nivel. Como era predecible, se está acelerando. Los recortes presupuestarios de los estados centrales, que les impulsan a estrategias basadas en -dudosas- alianzas sobre el terreno cuando no a abandonar zonas de influencia «no directamente estratégicas», solo pueden fortalecer a los nuevos agentes.

Veremos ahora emerger nuevos escenarios en todos los continentes y nuevos nombres. También nuevos atractores de orden en algunas regiones. Y definitivamente nuevos intentos como el francés en Mali, de «acciones decisivas» que, en ese marco, solo servirán para alimentar aun más a la pléyade de monstruos que hoy están en la cuna. La alternativa real, se cuece en otros lugares y en otro tipo de estructuras. Pero de momento solo podemos constatar que la gran guerra de la descomposición ya ha comenzado.

«La gran guerra de la descomposición ha comenzado» recibió 1 desde que se publicó el Martes 15 de Enero de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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