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La hawala electrónica

Los programas desarrollados para dar soporte a monedas locales y transacciones anónimas, preparan el camino para sistemas comunitarios y familiares de movimiento transnacional de divisas a bajo coste… opacos a los estados.

Creer que una moneda local, más o menos cerrada, nos dará más autonomía es un error que está teniendo cada vez más difusión y materializaciones en Europa.

Sin embargo, aunque la idea motriz sea contraproducente, las implementaciones técnicas pueden abrir campos nuevos de investigación interesantes en si mismos. Es el caso de Bitcoin, una criptodivisa cuya estructura distribuida de funcionamiento y cifrado podría ser la base de una verdadera hawala electrónica. Como publicaba WebIslam:

La hawala está documentada desde los tiempos del califato abbasida (siglo IX). En ese tiempo, el comercio internacional tenía como centro el hoy depauperado Iraq. Los comerciantes hacían negocios desde el África subsahariana hasta la China. Para subsanar el problema del transporte del dinero, los juristas idearon el sistema de hawala. Consistía en que un individuo A confiaba a B una carta solicitando de C, residente en otra ciudad, que adelantase a A una determinada cantidad a su llegada. La hawala es paralela a la invención del “shakk”, de donde proviene nuestro cheque.

La hawala, establecida desde entonces en todo el mundo islámico, sufrió una verdadera explosión con las migraciones del último tercio del siglo veinte y tras el 11S se convirtió en la pesadilla de los rastreadores de la financiación del yihadismo. Su principal virtud: estructura flujos transnacionales de dinero escapando al control de bancos y sistemas fiscales, superponiéndose al intercambio comercial hasta mimetizarse y hacerse invisible a los ojos de cualquier fiscalizador.

El sistema burla restricciones al movimiento de divisas y penalizaciones fiscales mediante una red de nodos locales que adelantan los pagos. Las cuentas entre estos nodos se equilibran regularmente bajo la forma de exportaciones con rebajas especiales y descuentos equivalentes al pasivo de un nodo con otro.

Evidentemente un sistema así requiere una contabilidad aparte y comunicaciones encriptadas y también una cierta autolimitación: si el movimiento oculto de divisas es mayor de, digamos, un 30% de las transacciones comerciales reales entre nodos, llamaría vigorosamente la atención de los inspectores de impuestos de cada país.

Pero esta autolimitación es el verdadero secreto de la hawala: permite calcular y por tanto planificar la cantidad total de dinero que en cada periodo puede moverse sin controles, generando una especie de “oferta monetaria” interna que podría liberarse paulatinamente, generando un monedero virtual que las distintas unidades o personas participantes podrían utilizar en cada momento.

Y esto es exactamente lo que hace Bitcoin: estructura la red de manera que sólo paulatinamente los participantes finales pueden hacerse con moneda, que por otro lado, no pueden comprar, simplemente se les genera en función del tiempo o les llega por haber vendido algo dentro de la red.

¿A quién sirven estos sistemas?

La asociación entre hawala y terrorismo fue ciertamente exagerada en la guerra contra el terror. Hoy sabemos que los más terribles atentados de AlQaeda fueron financiados localmente a base del menudeo de hachis, la venta de tarjetas telefónicas falsas y otros negocios habituales entre las redes de la pequeña delincuencia y las mafias de barrio.

Los sistemas internos de hawala sirven sobre todo para reducir el coste de pagos y pequeños envíos transnacionales recurrentes a los que los intermediarios cargan unos porcentajes muchas veces abusivos. Es el drama de las remesas de imigrantes, pero también aplica a los pagos internos de empresas y organizaciones multilocales.

Hasta ahora llevar una contabilidad aparte para este tipo de transacciones en el seno de una familia amplia transnacionalizada, saber los máximos en cada momento a disposición de cada uno y aplicar los descuentos pertinentes en las ventas y envíos de sentido contrario para equilibrar los balances internos, era demasiado complicado y costoso en tiempo y herramientas como para que fuera asumible.

Ahora, basta con un poquito de personalización del software que sirva de base para tener un sistema de movimientos de divisas propio y practicamente invisible.

«La hawala electrónica» recibió 0 desde que se publicó el Lunes 16 de Agosto de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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