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La hija de Emmeline

Sylvia Pankhurst tenía la capacidad, los medios y las relaciones para dedicar su vida a muchas cosas, pero eligió seguir buscando nuevas causas en las que pudiera construir de verdad o como dicen los anglos, «to make a difference».

Sylvia PankhurstBernard Samson (el personaje de la serie de novelas de espionaje de Len Deighton) es atractivo, inteligente, fuerte, honesto y trabajador. Está casado con una mujer tremendamente culta, lista, capaz, valiente y además guapísima, pero a la vez fría, despiadada y calculadora, por lo que al preguntarse por qué acabarían casándose, se responde irónicamente que quizá fue para tener hijos perfectos y superdotados.

Y es que la creencia de que de un par de portentos van a nacer hijos que sean portentos al cuadrado no es del todo errónea, solo que la cosa depende más de las condiciones ambientales y los estímulos que de los genes. Algo así pasó con Sylvia Pankhurst (1882 – 1960), heroína del feminismo y la lucha social, y protagonista de una vida de lo más interesante.

Old Fashioned Pottery por Sylvia PankhurstSylvia Pankhurst estuvo desde muy pequeña dotada para las artes pictóricas y decorativas (recibió una beca para el Royal College of Art en South Kensington y fue alumna de Walter Crane, del movimiento Arts & Crafts), fue la sufragista que más veces ingresó en prisión, trabajó por los derechos de los desfavorecidos, se carteó con Lenin, le conoció en la Rusia revolucionaria y criticó su evolución desde posiciones consejistas; estudió las lenguas sintéticas e impulsó el movimiento por una lengua neutral internacional, ayudó a los republicanos en España y a los judíos en Alemania, luchó por la paz mundial y la eliminación de toda injusticia, editó periódicos, publicó libros sobre múltiples temas, fue investigada y considerada un peligro por el MI5 y pasó los últimos años de su vida en Etiopía, donde se convirtió en amiga y asesora del emperador Haile Selassie e hizo posible la puesta en marcha del primer Hospital Universitario del país y del primer departamento de ginecología. Todo esto resumiendo mucho.

Pero la carrera de Sylvia Pankhurst tuvo lugar en estrecha reacción a la de sus padres. Richard Pankhurst, su padre, fue un abogado y legislador comprometido, que pasó de ser políticamente conservador a liberal y después a socialista fabiano, fundó la sección manchesteriana del nuevo Independent Labour Party y sobre todo fue, al modo de John Stuart Mill, uno de los escasos varones feministas de su época.

Keir Hardie dirigiendo una manifestación pacifistaPara empezar, Richard tenía unos amigos de lo más interesantes que visitaban a menudo su casa, como William Morris (creador del movimiento Arts & Crafts), George Bernard Shaw, Thomas Mann o Keir Hardie, fundador del Independent Labour Party británico y con quien Sylvia mantuvo una estrecha relación intelectual y de amistad años después de morir su padre.

En su trabajo como legislador, Richard escribió la primera propuesta de ley para el sufragio femenino en 1869 y fue el responsable de la Ley de Propiedad de la Mujeres Casadas de 1884, que permitió a las mujeres conservar la propiedad de los bienes aportados por ellas al matrimonio o adquiridos durante el mismo, bienes que hasta entonces pasaban automáticamente a ser propiedad del marido. Las ansias de justicia social de Sylvia y sobre todo su afán por luchar contra el imperialismo, el racismo y el fascismo, fueron fuertemente influidas por su padre.

Emmeline Pankhurst siendo arrestadaLa madre de Sylvia, Emmeline, una muy activa sufragista y socialista tampoco se quedó corta, y junto con su marido (24 años mayor que ella) sin duda debían formar una pareja tan politizada como curiosa. A ella también le venía de familia. Su padre, Robert Goulden, hizo campaña contra la esclavitud y las Leyes del Maíz y su madre la llevaba con ella a las reuniones de las sufragistas a principios de los años 70 del siglo XIX.

Junto con su marido, Emmeline fundó la Women’s Franchise League en 1889 y se convirtió en un miembro activo del Independent Labour Party. En 1903, fundó la Women’s Social and Political Union para reivindicar el voto femenino, organización que pasó pronto a la acción directa, no contra personas, pero sí contra propiedades, lo que le provocó numerosos y largos encarcelamientos. También precedió a su hija Sylvia en las huelgas de hambre y en la inspiración de miles de mujeres para llevar a cabo actos de desobediencia civil.

Sylvia se unió con entusiasmo a todo eso, pero con la Primera Guerra Mundial comenzó la disensión familiar. Con el comienzo de la contienda, las sufragistas hicieron un acuerdo con el gobierno: las mujeres encarceladas serían liberadas si prometían abandonar los atentados. Emmeline y otra de sus hijas, Christabel, también activista, apoyaron enérgicamente la guerra y la aprovecharon para hacer campaña por el trabajo femenino ante el necesario abandono del puesto de trabajo por parte de muchos hombres para ir al frente.

Emmeline PankhurstDieron orden de que «las militantes, una vez liberadas las prisioneras, luchen por su país como han luchado por el voto». Poco después, la Women’s Social and Political Union organizaba una manifestación en Londres con pancartas que decían «Reclamamos el derecho a servir» o «Porque los hombres tienen que luchar y las mujeres tienen que trabajar».

Sylvia no había llevado nunca demasiado bien las acciones violentas, pero precisamente por su profundo sentido del pacifismo, la campaña patriótica de su madre y su hermana le horrorizó. A eso se unió la ley del voto femenino de 1918, que lo permitía solo para mujeres mayores de 30 años con alguna propiedad. Muchas sufragistas (supongo que todas propietarias) dieron la batalla por ganada, pero a Sylvia no le pareció en absoluto suficiente. Por entonces ya había abandonado la Women’s Social & Political Union para trabajar junto al Partido Laborista por los desfavorecidos del East End y militaba en el movimiento internacional de mujeres pacifistas. La guerra solo la distanció un poco más del feminismo inglés y de su familia.

Sylvia Pankhurst con su hijo RichardEn 1924, conoció al tipógrafo y periodista anarquista Silvio Corio, del que fue pareja (se negaron a casarse legalmente) hasta la muerte de este y con quien tuvo un hijo. Mientras tanto, Etiopía recibió la atención de Sylvia cuando fue salvajemente invadida por Mussolini. Cuando Corio murió en 1954, Sylvia decidió responder a la oportuna invitación del emperador etíope Haile Selassie y se instaló en el país africano junto con su hijo. Llevó a cabo diversos proyectos sociales, consiguió fondos para el hospital y fundó un periódico manteniendo una constante postura anti-británica. Cuando murió en Addis Abeba, recibió funerales de Estado, fue nombrada Etíope Honoraria y enterrada enfrente de la Catedral de la Santísima Trinidad, lugar de honor donde es la única no etíope.

Tumba de Sylvia PankhurstSylvia era una activista polifacética y sobre todo ideológicamente ambiciosa. El sufragismo inglés se le quedó pequeño, hasta el churretoso East End se le quedó pequeño. El mundo era enorme y estaba lleno de injusticias. Supongo que es algo que aqueja a todos los hijos de padres brillantes: si no se dedican a tiempo a algo completamente distinto a lo que hicieron sus progenitores, sienten la necesidad irremediable de superarlos. Sylvia vio quizás en Etiopía la respuesta a sus ambiciones: un país entero en el que hacer justicia.

La forma más dura de competencia es sin duda la que libramos con nuestros padres, pero da resultados hermosos y vidas interesantes. Sylvia tenía otras opciones. Podía haber sido una artista brillante, una apparatchik laborista o la primera consultora de género, además de desahogarse con el psicoanalista de los problemas con su madre. Pero eligió avanzar y seguir luchando, buscando nuevas causas en las que pudiera construir de verdad; o como dicen los anglos, «to make a difference».

«La hija de Emmeline» recibió 8 desde que se publicó el jueves 23 de enero de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

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  1. […] viejo sueño del sufragio universal. Con todo, seguirá marcado por el puritanismo original. Cuenta la gran Sylvia Pankhurst, que vivió el proceso como hija de la fundadora y a partir de cierto momento líder del […]

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