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La Igualdad social será la base de la Democracia en este siglo

Se trata de hacer realidad un entorno en el que hagamos lo que hagamos seamos parte de la vida y de la comunidad. Nuestra función no es probar cuán buenos somos sino mostrar cuánto podemos aportar al bienestar de los demás. Por eso, la promoción de la igualdad social en y a través de la comunidad es la tarea más importante de nuestros tiempos.

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Durante mucho tiempo en la historia humana la única base para la superioridad social fue el nacimiento. Una persona nacía arriba o abajo y eso determinaba su posición social. Si alguien nacía arriba, como miembro de la aristocracia, debía ser tratado con reverencia, al margen de sus cualidades personales. Si uno nacía abajo, tenía que ser humilde. Y esto fue así hasta que el feudalismo acabó.

mercaderesLa crisis de la sociedad feudal abrió el camino para que toda forma de superioridad se volviera gradualmente obsoleta. La superioridad por el dinero, que vino luego, la superioridad masculina, la inferioridad de los negros… hay quien todavía cree en todas esas cosas, pero su número está destinado a caer. Esto debería abrirnos los ojos a la falacia de que ninguna cualidad individual -incluida la posición moral, intelectual o académica- pueda o deba producir superioridad social. El «ideal» hacia donde se mueve la Humanidad es la igualdad social.

Competencia social e igualdad de oportunidades: un callejón sin salida

igualdad socialPor supuesto los intentos de menoscabar su significado vienen de muy atrás. La fórmula «igualdad de oportunidades» limpia la conciencia de aquellos que todavía «creen» en la igualdad y hablan de ella pero no tienen la más mínima idea de lo que significa. De hecho la «igualdad de oportunidades» no existió nunca. Las oportunidades son desiguales y varían siempre en función del entorno familiar. Es un concepto fundamentalmente falaz. No solo es un pobre sustituto de la igualdad, sino que de hecho la niega. Como dice John H. Schaar:

La idea de la igualdad de oportunidades, mientras parece defender la igualdad, solo defiende realmente el derecho igual a convertirse en desigual compitiendo con el propio amigo o colega. Por eso en vez de unir a las personas, la doctrina de la igualdad de oportunidades lanza a unas contra otras.

juegos del hambreEl fin del feudalismo dio la oportunidad a cada uno de llegar individualmente tan lejos como pudiera en la escala social. Tanto progreso se consiguió gracias a la competencia entre personas por el ascenso social que a muchos les resultó imposible pensar que alguien pudiera dar lo mejor de sí sin ella. Es característico de la sociedades anglosajonas, por ejemplo, que cada uno intente elevarse a sí mismo moviéndose en un plano vertical como respuesta al miedo ante la idea de que si no puede ser superior a los otros estará perdido y será un perdedor. Pero la competencia por la posición social ha superado de lejos ya su utilidad y lanza a cada persona contra las demás penetrando incluso cada familia. Enfermos de mentalidad esclava, creemos que debemos sostener el látigo sobre los demás y sobre nosotros mismos. Nos amenazamos, asustamos y desanimamos los unos a los otros. Por eso cuanto menos competitiva sea una persona mejor lo hará cuando compita en el mercado. No se preocupará por lo que otros hacen, solo por lo que puede hacer. Las «personas altamente competitivas» solo pueden mantenerse compitiendo si ganan, son vulnerables a cada derrota. Antes de lo que pensamos la loca carrera por el ascenso social no se verá solo como una amenaza a la salud y el equilibrio, sino como la causa de las caídas y las derrotas. Solo si hacemos las paces con nosotros mismos y tenemos la valentía de ser imperfectos podremos progresar. Cuando no se está preocupado por el éxito social, se pierde el miedo al error.

Nadie puede sentirse seguro gracias a nada que pueda conseguir u obtener. A menos que se de cuenta de que tiene un lugar por su mera existencia, nunca encontrará la seguridad. Se trata de hacer realidad un entorno en el que hagamos lo que hagamos seamos parte de la vida y de la comunidad. Nuestra función no es probar cuán buenos somos sino mostrar cuánto podemos aportar al bienestar de los demás. Por eso, la promoción de la igualdad social en y a través de la comunidad es la tarea más importante de nuestros tiempos.

Igualdad y cohesión social

vacaciones 2 cortando la pizzaSaber que la relación entre iguales, de igual a igual, es la única base para una vida social estable y armónica, permite una evaluación de cada paso destinado a traernos progreso. Todo lo que promueva la igualdad social merece nuestro apoyo. Debemos oponernos a la presión de los que temen el cambio porque no saben a qué atenerse o porque gozan de privilegios en el estado de cosas existente.

La necesidad de reconocimiento de cada uno como un igual se olvida a menudo. Nuestro ambiente social es competitivo; cada uno se siente inferior o lucha para proteger una supuesta superioridad. Cuando la gente se une en tiempos de dificultad, olvidan los distingos individuales y sociales y experimentan un sentido de pertenencia que sobrepasa de lejos el lastre y el disgusto de sus apuros comunes. Del mismo modo, cuando la plena cohesión social es imposible, las rivalidades sobrepasan los peligros reales y crean más miseria de la que ninguna dificultad material puede crear. La cohesión social o su ausencia determinan la felicidad o la miseria de cada individuo.

La democracia como religión social

asamblea voto comunidadTradicionalmente la Democracia pone en cuestión la existencia de lo sobrenatural, pero eso no significa que la democracia abjure de lo que la religión significa. Las «necesidades espirituales» de la Humanidad no requieren la existencia de poderes sobrenaturales. Las personas demandan una orientación que, por un lado, pueda elevar a los individuos sobre su aislamiento y perpetuar valores más altos en sus vidas y, por otro, proveer a la sociedad con un canal para comunicar sus conceptos y perspectivas, sus valores y sus principios. Cada periodo cultural en el pasado ha encontrado una religión a su medida; podemos dar por sentado que la era cultural de la Democracia encontrará también su expresión religiosa. Es cierto que todavía no existe y que hoy no podemos decir cómo será. Pero ciertos aspectos de la religión democrática son cada vez más claros:

Será humanista, preocupada por lo humano y no por lo divino. El concepto de un dios personal, de un poder fuera de nuestra existencia natural, de fuerzas sobrenaturales, no encaja en nuestro modo de vida ni en un tipo de persona que confía en su independencia y autodeterminación, en su propia fuerza y fortaleza.

Sus verdades serán empíricas. No habrá afirmaciones dogmáticas de «verdades absolutas» ni intentos científicos de descubrir «la verdad». Solo podemos llegar a aproximaciones de la verdad; un cierto relativismo reemplazará a los absolutos.

aniversario-lamatriz-1Sus recetas servirán como principios. Conforme emerjan nuevos valores morales en la evolución democrática, muchos conceptos hoy santificados se desmoronarán. El cambio en nuestros estándares de comportamiento se reflejará en nuestra estructura de valores y principios. La ambición personal, la corrección, un intenso sentido del deber, conformidad, perfeccionismo y otras cualidades similares que nuestra sociedad estimula y estima no bastan ya para motivar a personas libres a dar lo mejor de sí; a menudo se tornan origen de error y carencia. No es suficiente ya con ser bueno y tener éxito.

Dar sentido a la propia vida, vivir en paz y armonía con nuestros congéneres humanos y con uno mismo, requiere una considerable modificación de los códigos establecidos. En vez de ambición, necesitamos entusiasmo, en vez de corrección, amistad y comprensión, en vez de sentido de la obligación, sensación y sentido de la pertenencia, empatía y participación. La mera conformidad no estimulará la mejora. El coraje para ser imperfecto se probará mucho más saludable y más benéficioso que el perfeccionismo.

Gonfalon-terciopeloProveerá de nuevos símbolos. Quizás la mayor deficiencia del humanismo moderno es que ha fallado a la hora de proveernos de símbolos efectivos y ampliamente aceptados. Los símbolos son señales que nos evocan actitudes personales específicas. Son atajos de la persuasión y la motivación. Despiertan respuestas casi automáticas de quienes los aceptan. No requieren explicación porque se entienden. Son necesarios para la cohesión y la evolución grupal. Toda nueva «religio» necesitará símbolos porque sin ellos no sería una fuerza social.

Solo podemos especular sobre qué tipo de símbolos surgirán. Pero podemos estar razonablemente seguros de que los símbolos básicos de las religiones judeocristianas -el concepto de pecado- estarán ausentes. El pecado es la materialización de todo lo que es malo y debería ser evitado. Pero el concepto de pecado requiere una autoridad que diga qué es. La idea de pecado es un atavismo en una organización social democrática. La gente actúa mal no porque decida definirse pecaminosamente sino porque está tomando el camino incorrecto. No por ser malos, sino por estar acobardados, desalentados. [En un entorno comunitario] quienquiera que sea «malo» o se equivoque necesita ayuda, comprensión y tratamiento, no condena ni castigo. El castigo ha perdido su efectividad como procedimiento correctivo en una era democrática donde nadie, ni siquiera los niños, pueden ser forzados a comportarse como es debido.

vacaciones 4 postreEl miedo al castigo era una parte integral de las religiones tradicionales. La amenaza del castigo en este mundo y en el más allá se diseñó para crear miedo que fuera disuasorio ante la transgresión. Pero hoy el miedo se ha convertido en el mayor obstáculo para el desarrollo vital y para funcionar cooperativamente, para el respeto por uno mismo y la realización personal. En contraste el coraje es uno de los requerimientos de la libertad. Las personas de hoy necesitan coraje para enfrentar la incertidumbre ya que las certidumbres se aseguran solo en las autocracias. La persona de hoy necesita coraje porque reconoce su propia espontaneidad y creatividad y hace falta coraje para ser espontáneo. Solo una persona valiente que sabe su fuerza y tiene fe en si mismo puede tener fe en otros; solo ese tipo de persona puede aceptar el toma y daca que es la vida social. Una nueva religión, cualquiera sean los otros símbolos que necesite, necesitará un símbolo que evoque el coraje, la creencia en las propias fuerzas y capacidades.

arroz indianoProveerá de un nuevo ceremonial social que organizará la ayuda mutua. El apoyo moral y espiritual que todos necesitamos ante las desalentadoras tribulaciones de nuestras vidas cotidianas puede venir solo de un grupo en el seamos verdaderamente hermanos de los demás.

Necesitamos la ayuda de los demás en nuestros esfuerzos por ser tan buenos como queremos ser, tan eficaces como podamos.

Necesitamos los unos de los otros para recordarnos nuestros ideales y darnos tenacidad persiguiéndolos.

Necesitamos de los demás para estimular nuestra devoción al bien común, para suscitar nuestro deseo de sentir con cada uno de los demás, vivir con con cada uno de los demás, pertenecer junto a cada uno de los demás para hacer realidad el cumplimiento, retrasado durante demasiado tiempo, del más querido y antiguo sueño de la Humanidad: la hermandad humana.


Extractos de «Social Equality: The challenge of today», Rudolf Dreikurs, 1971. Selección, traducción y edición por las Indias.

«La Igualdad social será la base de la Democracia en este siglo» recibió 4 desde que se publicó el domingo 17 de julio de 2016 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Rudolf Dreikurs.

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