LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

La increíble y triste historia de uno que viajó a América y se le ocurrió hacer amigos

Imaginemos lo siguiente:

pensadorTe vas de vacaciones o a pasar una temporada (intercambio de estudios, proyecto de trabajo…) a Chile o Argentina. Podría poner de ejemplo otros países. Elijo éstos (aunque para mí son todos lo mismo) para que nadie me salga con la excusa (que a mí no me sirve pero en fin…) de si hay relación con conflictos internacionales por tráfico de estupefacientes o presidentes con tendencia a hacer declaraciones digamos, problemáticas.

Supongamos que durante esa estancia estableces una relación de amistad (o varias) y/o imaginemos que incluso te enamoras de alguien del lugar, algo que aunque parezca mentira, ocurre y muy a menudo, la gente tiene la mala costumbre de hacer amistades ¡y hasta de enamorarse! (no sé donde vamos a llegar).

Supongamos también que esa/s persona/s con la que de pronto tenemos una relación afectiva del tipo que sea, tienen un único pasaporte que además no es europeo (esto también puede resultar chocante, pero os juro que como lo de enamorarse, ocurre más a menudo de lo que uno espera).

Y el último esfuerzo imaginativo: Esa/s persona/s (lo de la ‘s’ es porque hay casos de gente que se echa más de un amigo y otros en los que el amigo tiene pareja o no sé, un hermano) a tu regreso a España y después de una temporada de relación a distancia (que está bien pero… no es lo mismo) ahorran dinero (o ya lo tienen) y deciden gastarlo en un viaje a la península para visitarte (abrazarte, besarte, mirarte… esas cosas) y ya de paso hacer un poco de turismo.

Habiendo imaginado esto, vamos con la ejecución:

  • Primero hay que sacar el billete de avión evitando a ser posible líneas aéreas como air comet.

En el caso de estos dos países, para entrar en la U.E. no hace falta visado (¡guay!) pero sí se exigen una serie de condiciones para el ingreso por lo visto establecidas por orden ministerial de Interior. Una orden de la que se encuentra información contradictoria en las distintas fuentes disponibles, que sólo se ponen de acuerdo en que la aplicación de la orden es discrecional . Dichas condiciones son:

  • Tener billete de vuelta
  • Tener seguro de viaje
  • Demostrar que se cuenta con dinero suficiente para la manutención (30 ¤ por día de estancia).
  • Demostrar que se tiene una reserva de hotel o
  • Demostrar que se cuenta con dienero suficiente para pagar el alojamiento (50 ¤ por día) o
  • Demostrar que alguien te aloja en su casa

Y ahí quería yo llegar. Lo del hotel se demuestra con el mail de confirmación de reserva que el mismo hotel te envía. Lo del dinero para alojamiento se demuestra llevando el dinero contante y sonante encima o (supongo que estará permitido) con un estracto de cuenta actualizado. ¿Cómo se demuestra que te alojas en casa de alguien? Con la famosa Carta de invitación.

En cuanto a esto tengo que decir que la carta de invitación se aconseja incluso en los casos en los que se dispone de dinero para el alojamiento o reserva de hotel, pues se conocen casos (algunos bastante dramáticos de los que no encuentro el enlace) en el que no ha sido suficiente para el oficial de turno. Creo que es una de las consecuencias de la citada discrecionalidad, pero “oficialmente” creo que responde a una última condición:

  • Demostrar que &%#$ vienes a hacer aquí o dicho de otro modo: Demostrar que NO VIENES A QUEDARTE.

Hasta hace unos meses. La carta de invitación se hacía ante notario. Pegas: Te sale por una pasta y no puedes hacer más de una carta en 6 meses (con lo que si eres tan ligero de cascos que tienes más de un amigo y a los invitados les dan las vacaciones en meses consecutivos, la jodiste).

Sin embargo esta primavera, todos los osados que tenemos amigos por aquellos lares recibimos con regocijo la noticia de que las cartas de invitación ya no se hacen ante notario, lo que facilita mucho las cosas. Simplemente tienes que ir a la comisaría más cercana y rellenar un formulario para la invitación (¡yupi!).

Pero (ah, inocentes y cosmopolitas enamorados y amigos) ¿acaso pensabais que el Estado os iba a facilitar la cosa? En estos casos en los que hay extranjeros de por medio, hemos de hacernos a la idea de que si la cosa cambia siempre será a peor.

A parte de rellenar el formulario, en comisaría de te dan una bonita lista de los documentos a adjuntar para llevar a cabo la invitación de marras.

formulario

En la letra más pequeña, por si no se lee bien y pensais que estáis soñando, sí, pone (por ejemplo) Escrito del presidente de la comunidad[¡¡ de vecinos!! en mi casa no hay] y Fotografías juntos, cartas con los sobres originales, e-mails [para demostrar que de verdad es tu amigo y que no estás perdiendo el tiempo en comisaría por un completo desconocido, una nueva costumbre de nuestra pervertida juventud tras la prohibición del botellón]

Parece que es muy poco probable que te pidan la carta de invitación, tampoco suelen pedir el seguro de viaje o el dinero, pero lo que es no sólo probable sino seguro es que te sube la tensión, te quita horas de sueño y baja tu productividad en el trabajo.

El caso uruguayo es sangrante, pues ocurre lo mismo a pesar de la existencia de un antiguo acuerdo que lo evitaría si España lo respetara.

Yo sólo quería preguntar públicamente, si algún experto en el tema me lee, si este asalto a la intimidad como consecuencia de querer cumplir una norma es constitucional. Sólo eso, porque moral no creo que sea.

«La increíble y triste historia de uno que viajó a América y se le ocurrió hacer amigos» recibió 0 desde que se publicó el Domingo 21 de Octubre de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.