LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

La invisibilizada revolución del libro electrónico

El ebook y los libros electrónicos han sido la gran revolución sociotecnológica de los últimos años. Aunque los medios optaran por no contárnosla.

Prácticas en las Indias

ebookEn vísperas de Navidad era difícil encontrar libros electrónicos en las tiendas. Los modelos de éxito llevaban agotados semanas e incluso en la página web de más de un fabricante te invitaba a incorporarte a una lista electrónica en la que te avisarían cuando tuvieran nuevas remesas. Hace ya dos años que subir a un autobús interurbano o al metro de Madrid y Barcelona es un impresionante despliegue de libros que muestra de forma evidente la extensión de la tinta electrónica.

Los dispositivos de tinta electrónica, los de blanco y negro, se han convertido -a años luz de ipads y tabletas- en el dispositivo más extendido y visible después del teléfono móvil. Paradojicamente rechazado por los editores desde sus primeros pasos, mostró pronto que no solo democratizaría la edición sino que aumentaría los índices de lectura y cambiaría los hábitos culturales para convertir al libro, de nuevo, en un actor central del «entretenimiento». En un par de años lo que anunciábamos en 2008 se ha hecho realidad. Como reconocía el WSJ:

La lectura en pantalla parece ser particularmente adecuada para la clase de entretenimiento liviano que se ha vendido tradicionalmente en supermercados y aeropuertos como libros de bolsillo masivos. Estos son, por diseño, los libros más fáciles de desechar. Los leemos con rapidez y no nos interesa conservarlos luego de terminarlos. Incluso nos podría dar un poco de vergüenza que nos vean leyéndolos, lo que hace que las versiones digitales anónimas sean más atractivas. El fenómeno “Cincuenta sombras de Grey” probablemente no se hubiera producido si los libros electrónicos no existieran.

Es una reflexión curiosa, entre otras cosas, porque los mismos medios dieron una excepcional cobertura durante años a la idea de Nicholas Carr según la cual la web acabaría con la lectura profunda:

It is clear that users are not reading online in the traditional sense; indeed there are signs that new forms of “reading” are emerging as users “power browse” horizontally through titles, contents pages and abstracts going for quick wins. It almost seems that they go online to avoid reading in the traditional sense.

No solo eso, los medios, no cejan en enfocar negativamente las noticias sobre libros electrónicos escorándose sistematicamente hacia las tablets y reduciendo los lectores a los modelos de las grandes marcas que pueden anunciarse.

Resumiendo, el mensaje mediático sobre los libros electrónicos nos dice ahora que es verdad que ya son masivos -pero que por lo mismo no se venderán muchos más- y que es verdad que se lee más gracias ellos pero que a fin de cuentas lo que más se lee es «pulp» y mejor no les hacemos caso. Un encono que no es ajeno a que la mayor parte de los modelos masivos son distribuidos por pequeñas empresas que nunca se anunciarán en sus páginas y rematado porque los periódicos son hace mucho parte de conglomerados multimedia con un gran peso de las editoriales (que siguen viendo la democratización de la edición y el cambio de modelo editorial como un peligro).

Los medios apostaron con Jobs por las tablets porque veían en ellas un modo de generar escasez que les permitiría, de nuevo, tener un corralito propio y recuperar protagonismo. En su obsesión han hecho del ebook una revolución invisibilizada en su discurso -que no invisible en la calle o la blogsfera. Pero el hecho es que los «kioskos» electrónicos cerrados no cuajan y los libros electrónicos si. Se leen más novelas y ensayos que nunca y toda una pléyade de pequeños editores electrónicos se hacen cada vez más visibles como punta del iceberg de una cultura que recupera al libro -ahora como objeto virtual- en el centro de la transmisión y debate de ideas y como protagonista del entretenimiento. Ambas cosas son especialmente importantes: el ensayo, por su escala, era un género muerto en manos de las editoriales que por otro lado perdían calidad literaria sin hacer competir a la palabra escrita con el audiovisual.

En España en 2008, justo antes de la eclosión de los ebooks, según el CIS del 33.1% de personas que, en España, afirmaban leer diariamente, sólo el 33.7% leía libros y de estos sólo el 6.8% leía ensayos. Es decir, el mercado establecido, el alcance de lo que los editores ofrecían, era inferior al 1% de la población en lo que hace a ensayo y, en el mejor de los casos, rondaba el 15% en la narrativa. Hoy podemos sentir ya el cambio en los números y en la calle. Con una diferencia: no nos hacen falta macrocorporaciones para editar y difundir miles de ejemplares.

El hecho es que el ebook y los libros electrónicos han sido la gran revolución sociotecnológica de los últimos años. Aunque los medios optaran por contárnosla solo de refilón.

«La invisibilizada revolución del libro electrónico» recibió 1 desde que se publicó el Viernes 18 de Enero de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos nuestros blogs en la
página de registro de Matríz.