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La máquina que salvó al libro en papel

Los nuevos formatos también facilitan las cosas. Micro-formatos para leer en el móvil, libros digitales a un precio razonable o novelas por entregas al e-mail. El objeto libro es hermoso y nunca desaparecerá, pero quizá le falte algo de cercanía y le sobre sacralidad sin que esto suponga que pierda su poder y su magia.

23d-asdelibroCada cierto tiempo, coincidiendo con la publicación de los datos de la Agencia del ISBN o del Observatorio de la Lectura y el Libro (MECD), saltan las alarmas: en España se publica pero no se lee. Incluso cuando aumenta el número de publicaciones después del bajón de la crisis, los expertos se preguntan quién lee esos 90.000 títulos nuevos si el 40% de los españoles afirma no leer nunca, del resto, el 42% dice leer menos de 4 libros al año y solo el 33% (del 60% que sí lo hace) lee a diario.

Al mismo tiempo, nos encontramos con que el 40% de las empresas de la UE dicen que «no encuentran trabajadores con los perfiles adecuados para crecer e innovar» a pesar de haber 20 millones de parados. La comisaria belga de Empleo, Marianne Thyssen, ha presentado un nuevo paquete de medidas amparada en que setenta millones de europeos carecen de las habilidades adecuadas en lectura y escritura o en que «uno de cada cuatro adultos en Europa carece de los conocimientos básicos en lengua y matemáticas», eso sin entrar en las evaluaciones sobre cultura digital. Los expertos hacen rápidamente la conexión: si los índices de lectura habitual son tan bajos no es de extrañar que haya tanto analfabeto funcional (criticar la calidad de la educación es más espinoso) por lo tanto si consiguiéramos que la gente leyera más, los perfiles de nuestros parados mejorarían.

man-reading-computerTengo que reconocer mi desconfianza hacia las estadísticas del Estado, por una razón trivial pero instintiva: a mí nunca me han hecho una encuesta, y tampoco a nadie que yo conozca ¿raro, verdad? Me doy cuenta de esto cuando me pregunto cómo serán los cuestionarios sobre hábitos de lectura, pues ya sabemos que la forma de preguntar determina en gran medida la respuesta. ¿Preguntan solo por el consumo de libros? Porque no solo de libros vive el lector. Mi padre por ejemplo, tenía un nivel cultural bastante aceptable y casi nunca leía libros. Eso sí, leía tres periódicos todos los días y sus correspondientes suplementos hasta la última línea. También era un gran devorador de manuales de bricolaje y electrónica off y online. Sin embargo sospecho que en las estadísticas nacionales entraría en el 40% que no lee nunca, junto con muchos otros que leen varias horas al día en la pantalla del ordenador.

readingCon este paréntesis no quiero decir que los datos no sean malos, a pesar de mis dudas sobre su exactitud creo que lo son. Lo creo porque lo he comprobado en mi relación con el mundo exterior. No es solo el analfabetismo funcional el problema, también lo es la falta de cultura general de muchos cargos de responsabilidad en empresas y administraciones públicas, de muchos opinadores y muchos políticos. Y desde luego, si estamos de acuerdo en algo, es en que este problema se cura leyendo.

Otra discusión distinta es la valoración que reciben los diferentes contenidos. Por ejemplo, la prensa resalta que «el informe Nielsen de 2012 registró una venta de 20 millones de ejemplares de obras de ficción (lo que no está mal en un país de 46 millones de habitantes), pero también registró que dos de esos millones correspondían a la novela 50 sombras de Grey».

Por si alguien no ha leído entre líneas ese dato es una mala noticia. El título en cuestión, record de ventas durante no sé cuanto tiempo, es un libro erótico bastante malo, aburrido, simplón, cursi… pero vendió 2 millones de ejemplares sólo en España, sólo en 2012.

50 sombrasVeamos un extracto del primer capítulo:

Me miro en el espejo y frunzo el ceño, frustrada. Qué asco de pelo. No hay manera con él. Y maldita sea Katherine Kavanagh, que se ha puesto enferma y me ha metido en este lío. Tendría que estar estudiando para los exámenes finales, que son la semana que viene, pero aquí estoy, intentando hacer algo con mi pelo. No debo meterme en la cama con el pelo mojado. No debo meterme en la cama con el pelo mojado. Recito varias veces este mantra mientras intento una vez más controlarlo con el cepillo. Me desespero, pongo los ojos en blanco, después observo a la chica pálida, de pelo castaño y ojos azules exageradamente grandes que me mira, y me rindo. Mi única opción es recogerme este pelo rebelde en una coleta y confiar en estar medio presentable.

Su prosa no impresiona, desde luego, pero ¿hay faltas de ortografía? ¿errores de sintaxis? No, hay hasta una frase subordinada. Para el Premio Nacional de Literatura no está, en eso estamos de acuerdo, pero el lenguaje es correcto. Si, atraídos por la temática erótica, millones de personas han leído este libro, teniendo en cuenta las estadísticas, me parece una excelente noticia.

Pero para muchos no lo es, porque no solo quieren que cerca de un 70% de la población que no lee o lee poco lo haga, sino que además quieren que lea lo que se llama «alta literatura». En el opuesto, la «literatura popular» sufrió durante décadas el mismo desprecio de los creadores de opinión que 50 Sombras de Grey y sus secuelas. La novela negra, el comic o la ciencia ficción no eran considerados géneros serios y sus fans eran tachados de lectores de segunda. Un adolescente que tuviera aspiraciones intelectuales tenía que actuar en consecuencia y alejarse de Connie Willis, el Negro Fontanarrosa o Len Deighton así como de los multicines donde ponen películas de Bruce Willis.

Dan Simmons sagas

Tuvo que llegar la novela negra sueca, que sólo por nórdica ya parte con puntos extra de respeto, para que las librerías se llenaran de títulos de género y este renaciera como algo que merece compartir espacio con un Nobel de literatura. Poco antes había pasado algo similar en el mundo del comic con Guy Delisle y Marjane Satrapi.

hard-books-easy-book-because-of-white-space-graphicsLa gracia que tiene la lectura con respecto al problema del analfabetismo funcional, es que si se lee asiduamente, las construcciones gramaticales se van grabando en el cerebro a base de forzar a este a comprenderlas, se gana vocabulario, capacidad de expresión, capacidad de abstracción, de reflexión y de comprensión lectora. Además se aprenden cosas sobre otros mundos, otras culturas y otras personas (aunque estas sean personajes de ficción). Si uno lee asiduamente desde pequeño, cuando llega a la adolescencia ya puede leer cosas de cierta complejidad, porque lleva años entrenando. Pero si no ha sido así, el adolescente que intente leer algo complicado que además tiene que ver con un tema que no le interesa, vivirá la lectura como una tortura y huirá de ella en cuanto termine los estudios.

Dejando a un lado la difícil tarea del fomento de la lectura infantil, si queremos que la gente que no lee lo haga no debemos despreciar la literatura supuestamente de peor calidad si esta consigue enganchar, ya sea por un lenguaje más llano o por un tema morboso. Cuando tengan la lectura como costumbre podrán leer cosas más «respetables» y complejas.

new-technologyLos nuevos formatos también facilitan las cosas. Micro-formatos para leer en el móvil, libros digitales a un precio razonable o novelas por entregas al e-mail. El objeto libro es hermoso y nunca desaparecerá, pero quizá le falte algo de cercanía y le sobre sacralidad sin que esto suponga que pierda su poder y su magia. La tecnología está ahí para ayudarnos a reducir la escala y el precio del consumo literario y convertirlo en un acto de ocio económicamente más accesible, similar a encender la tele o ir a tomar una cerveza. Porque cuando leer «cuesta», el precio, aunque pueda parecernos bajo, desincetiva. También lo hace el pagar por algo que no sabemos si nos va a gustar y que no nos dejan probar. Las editoriales españolas deberían acumular premios al sector menos innovador, algo que no se entiende cuando los datos son tan malos.

Espresso Book MachineMientras tanto, Dane Neller y Jason Epstein, fundadores y gestores de On Demand Books LLC (USA) lanzaron en 2007 a través de su empresa la Espresso Book Machine, una máquina impresora-expendedora de libros automática. La creó un inventor de St. Louis llamado Jeff Marsh y se fabrica en colaboración con Xerox. La máquina, más o menos del tamaño de una fotocopiadora de tipo profesional, imprime, corta y encuaderna, con cubiertas a 4 colores. Los que han visto el resultado afirman que no notas la diferencia con un libro impreso en modo tradicional. La máquina recibe los archivos mediante un software de gestión de derechos digitales de On Demand Books, conectado con un catálogo al que accede el usuario. Requiere una intervención humana y un mantenimiento mínimos. Desde el lanzamiento del pedido hasta que el libro está terminado solo pasan minutos y el coste ronda los 12 euros.

Self publishingEn total, la empresa cuenta ya con 67 máquinas instaladas, en leasing casi todas, la mayoría en Estados Unidos pero también en Canadá, Japón, Filipinas, Sudáfrica, República Dominicana, Egipto, Emiratos, Holanda, Francia e Italia. El sueño de Neller y Epstein es que todos los libros publicados estén accesibles desde sus máquinas, para lo que dependen de los acuerdos con las editoriales. Ya lo hicieron con algunas de las más importantes, como HarperCollins, y se sienten orgullosos de tener en su base de datos millones de títulos en dominio público ya digitalizados por Google. En cualquier caso la mayoría de las impresiones (dos tercios en algunas máquinas) son tiradas pequeñas (20-50 ejemplares) de autoediciones: novelas, diarios, poemarios y compilaciones de recetas familiares que ninguna editorial aceptaría publicar.

No es casualidad que cuando la mítica librería indie Shakespeare & Co de Nueva York (que llegó a tener 6 locales), estuvo a punto de cerrar, fuera rescatada por Dane Neller que reunió a un grupo de patrocinadores, renegoció el alquiler y reformó el local, modernizando su imagen manteniendo las estructuras de madera antiguas y manteniendo al personal más cualificado y veterano. Su plan inicial era utilizar la librería como piloto para la Espresso Book Machine, pero pronto surgió la idea de iniciar con Shakespeare & Co una nueva cadena de librerías pequeñas, independientes, de estética minimalista y con el foco puesto en la atención personalizada y el mimo al cliente.

shakespeare & CoLa clave para Neller está en juntar libros de texto y ensayos con libros comerciales, que todos rodeen una zona de café cómoda y agradable y que la Espresso Book Machine tenga un lugar propio y protagónico. Las actividades para clientes son parte esencial de la nueva Shakespeare & Co. e integran la máquina. Por ejemplo, en la actividad infantil, los niños leen una historia, a continuación escriben una ellos mismos y después la imprimen y se la llevan a casa. Neller planea crear un salón de actos y una sala para escritores amateurs, el gran target de la Espresso Book Machine, donde puedan trabajar y recibir servicios de maquetación, corrección o estilo. Cualquier otro cliente, podrá tomar un café o asistir a un evento mientras se imprime uno de los libros del catálogo. Queda demostrado que la tecnología y el olor a tinta pueden no solo convivir, sino también hacer florecer la librería del siglo XXI.

«La máquina que salvó al libro en papel» recibió 9 desde que se publicó el Miércoles 15 de Junio de 2016 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

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