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La nueva juventud militante europea

La base movilizada de los grandes movimientos nacionalistas europeos tiene el perfil típico del «nuevo militante global». Sin embargo, tiene «hermanos» mucho más comprometidos.

sinn fein
La militancia vuelve entre los jóvenes. Pero en la mayoría de los casos es muy distinta de lo que significaba «militar» políticamente antes de 1989: ya no se trata de asistir a cursos de formación y repartir folletos en las plazas y las fábricas. En las grandes corrientes con aspiraciones parlamentarias ningún grupo tiene las «escuelas» y grupos de lectura del viejo comunismo y anarquismo pre-caída-del-muro.

Nuevos movimientos, nuevas formas

Si Internet ha sustituido al volante, el discurso general sobre el impacto de la crisis da contextos suficientes para la adhesión militante sin esa necesidad de «sistema» que caracterizaba a las organizaciones políticas del siglo XX. Seguramente también porque son más homogéneas socialmente. La juventud de los setenta estaba muy claramente dividida entre «el mundo del trabajo» y «la universidad». La masificación de la universidad desde entonces ha «aplanado» esas identidades. Como vemos en este vídeo de la organización juvenil de Syriza, los nuevos partidos de izquierda identifican a la juventud con la clase media.

Los nacionalismos europeos

escocia campaña generation yes independenciaOtra cosa es el mundo nacionalista. En Gran Bretaña, el referendum escocés marcó un cambio seguramente más profundo que el del 15M en España. Los jóvenes se movilizaron masivamente por el «Sí», de un modo similar al de Cataluña. Esta oleada de crecimiento está teniendo lugar en todos los movimientos nacionalistas. Los datos del «Front National» de Marie Lepen son impresionantes en los últimos años. Incluso las juventudes del Sinn Féin irlandés han tenido el mayor incremento de militancia en una década. El perfil es claramente el del nuevo militante global, no en vano han sustituido su antigua web por una página de facebook. Y es que como decía uno de los representantes de la organización irlandesa, la implicación nace de

la sensación de que este es un grupo de jóvenes que quiere ser parte de algo grande

El neostalinismo

cjc euskadiLo interesante es que si vamos hacia las periferias ideológicas, el perfil se transforma hacia modelos más tradicionales que hacen precisamente del compromiso una bandera de enganche.

Aparecen o reverdecen grupos neostalinistas que abominan de la vacuidad de las formas de la «política 2.0» y ofrecen como «modelos heroicos» a aquellos de sus miembros desplazados a zonas de conflicto en Ucrania o Kurdistán. Es en el entorno de algunos de estos grupos donde se organizan los comités de solidaridad con las nuevas causas nacionalistas más o menos «progresivas» o «antifascistas» del resto del mundo.

RojavaEsta utilización de la referencia exterior es algo más que nostalgia de la época en que estas ideologías vendían «paraísos obreros» en la URSS, China o Albania. Hasta David Graeber, el famoso profesor pacifista y decrecionista de la «London School of Economics» ha tomado la bandera de la Rojava kurda, organizando actos públicos con dirigentes del stalinista PKK, hasta antes de ayer unido internacionalmente a Sendero Luminoso. ¿Pero y si el culto a Ocalan -ahora presentado como una figura paternal y serena- conecta con algo más profundo en la lógica de la referencia exterior?

El jihadismo europeo

bradfordEl movimiento que más ha utilizado la referencia exterior como argumento para su crecimiento en Europa es el yihadismo. En uno de los trabajos periodísticos más interesantes sobre este fenómeno, «Generación Jihad», de la BBC, se entrevé una tesis que genera cada vez más consenso: la «islamización» de los barrios obreros de emigración y la formación de grupos extremistas cada vez más cercanos al jihadismo nacería de la capacidad de la referencia exterior para dar una causa común y un relato global sencillo a una «generación enfadada» por sus propios motivos. Es decir, la referencia exterior sustituiría al proceso de formación de una ideología endógena. La reflexión sobre la propia situación se sustituiría por una «identidad entre víctimas». Las víctimas de la aculturación y la exclusión social de la crisis industrial de los ochenta habrían encontrado en los relatos de la confrontación «Occidente-Islam» primero y en la jihad después una identidad -el Islam- que les permitía al mismo tiempo reconciliarse con sus orígenes familiares y una causa global con la que sublevarse frente a un modelo social al tiempo paternalista y excluyente.

osama bin ladenEsta dimensión de revuelta contra la carencia identitaria y la inconsecuencia del paternalismo del estado del bienestar más que contra el paternalismo en si mismo, tendría su correlato en la importancia de las figuras paternales alternativas en la iconografía del movimiento, coherentes con la demanda de «apoyo», de «cuidado» que expresa el nuevo perfil del militante global.

En el jihadismo, los modelos a seguir no son los jóvenes guerreros, sino líderes mayores que «sacan del sinsentido» a una generación extraviada que busca una referencia paternal. El adanismo se resuelve en continuidad histórico-espiritual a través del líder-padre. Desde los imames radicales de Bradford a Bin Laden, Zawahiri o Al-Bagdadi, los referentes no son guerrilleros atléticos, sino señores «de otra época» que «guían» a la nueva generación hacia una nueva «patria», un territorio nuevo que no es ni la tierra de origen de los padres ni la de los chicos. Y como toda «patria» en construcción, lleva consigo la promesa de una «fratria», una comunidad imaginada de los «hijos» donde esperan no ser rechazados nunca más pues todos serían iguales.

Nuevos mecanismos para la construcción de movimientos sociales

grecia podemosSe va dibujando pues una pirámide del compromiso de la militancia en la nueva generación. Como era previsible, los movimientos masivos ligados al nacionalismo y con partidos de vocación parlamentaria, alcanzan mayores escalas a cambio de menores niveles de compromiso: han entendido la cultura de la adhesión y en democracia no necesitan más, los estados de opinión modifican los resultados electorales. Pero también hemos encontrado algunos mecanismos comunicativos que tocan fibras profundas del espíritu de la época. Claros en las periferias ideológicas, más sutiles en los grupos con aspiraciones de gobierno, parecen atravesar el conjunto del mapa ideológico.

El primero sería la «referencia externa». La existencia de una demanda de «ejemplo de éxito» sería coherente con la lógica del nuevo militante global: mostrar un caso local hace más creíbles las posibilidades de éxito que el nuevo militante reclama a una organización antes de adherir a ella. En esa «referencia exterior» cada movimiento coloca, virtualizado, su lugar de poder, su mito de respaldo. En los grupos de la periferia ideológica esos espacios además dan la la posibilidad al oyente de identificarse en tanto que víctima con las lejanas víctimas del relato. Es el mecanismo de la «identidad entre víctimas»: la imaginación de los que sufren lleva a la empatía con los que luchan; al establecer una identidad de sufrimiento -«ellos sufren como yo sufro»- la identidad con las formas de lucha o al menos con sus marcos ideológicos, llega por si misma. El joven de familia musulmana insatisfecho con la vida suburbial, harto de «no ser parte», se identifica con los muyahidim; el joven parado, impotente frente al «sistema» y su relato de la crisis, encuentra en la milicia kurda o ucraniana un modelo comprensible con buenos y malos.

revolución islandesaPero si estas son las formas extremas, unidas a niveles de compromiso que implican riesgo, estos mecanismos operan también en formas más «ligeras» movilizando sectores más amplios.

La imaginación de una «revolución islandesa» jugó ya un papel determinante en muchos discursos post-15M. Se puede decir que fue el primer referente externo que sirvió para articular una corriente amplia de opinión y seguramente jugó un papel mucho más importante en la consolidación del ambiente que amenaza al bipartidismo que el posterior ascenso y triunfo de Syriza en Grecia.

portada avui escociaEn la misma línea, el referendum de independencia escocés determinó incluso la fecha del que quería convocar la Generalitat de Cataluña. La posibilidad de tener una referencia exterior, condicionó todo el proceso interno e institucional porque tenía un valor altísimo para la causa soberanista. Sobre todo si hubiera ganado.

Y si hablamos de la «identidad entre víctimas» podría explicar por qué los mensajes centrados en la exclusión laboral de los jóvenes de clase media calan más en la franja de edad 35-45 que entre los jóvenes o entre los mayores de 45 que contiene a los padres de buena parte esos jóvenes.

Primeras conclusiones

Empezamos a ver más claramente los elementos que precisan los nuevos movimientos políticos para ganar espacio social entre los jóvenes. Van más allá de manejar la cultura de la adhesión y, para ciertos niveles de compromiso, más allá también de la idea de «ser parte de algo que crece». El nuevo militante global tiene «hermanos» mucho más comprometidos.

«La nueva juventud militante europea» recibió 26 desde que se publicó el martes 28 de abril de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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