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La próxima Serenissima

De las ciudades red a las empresas red, todo conspira contra el viejo mundo de las capitales y los territorios.

El bucintoroVuelvo en estos días a muchas reflexiones que comenzamos hace cuatro años cuando, a modo de un manifiesto, empezamos a trabajar las ideas de Como una enredadera y no como un árbol.

En este tiempo muchas cosas ha habido que sumar tanto en experiencia como en lecturas que han aportado nuevos ángulos e ideas.

De hecho creo que en estos años han emergido con claridad elementos que nos llevan a pensar en nuevos ejes más allá de la oposición entre capitales y metrópolis. Si en el paso de la lógica del territorio a la lógica de la red centrábamos entonces el sujeto en la netocracia, hoy podemos decir que hay cuando menos otro agente tanto o más potente en más de un sentido.

Transnacionales vs Multinacionales

Los que hemos seguido en estos años tanto la evolución empresarial como los grandes movimientos ideológicos globales hemos podido contatar como algunas multinacionales (y ahí caben tanto grandes bancos como ONGs globales al estilo de Greenpeace) se convertían en transnacionales.

Si en el modelo multi, atendían a un interés económico que a las finales, y aún con dificultades, se identificaba o cabía en el del estado que hospedaba a la matriz, hoy tienen cada vez más una lógica -y si me apuran, representan unos valores- que no nacen de los intereses de un territorio concreto, sino -por la creciente dispersión del origen de sus accionistas, de sus cuadros y sus clientes- de un conjunto de ellos. En el caso de algunas transnacionales españolas se observa por ejemplo una tendencia a ser tan latinoamericanas como españolas.

El hecho es que para un grupo creciente de transnacionales sus objetivos se alinean con aquellos posicionamientos que tienden a ampliar la base de consumo que les permite crecer, esto es: la estabilidad política global, el apoyo a los procesos de integración económica y el desarrollo social, cada vez más considerados como ejes estratégicos de la empresa.

Esto evidentemente no es un fenómeno generalizado a todos los sectores, baste seguir la actualidad energética o la política de las grandes empresas ligadas a la propiedad intelectual. De hecho más que de una bifurcación del modelo de evolución de las grandes empresas, cabría hablar de una verdadera oposición de sistemas.

Mientras la transnacionalidad implica lo opuesto a la lógica extractiva, el conjunto de empresas de software, farmaceúticas y de fabricación de imaginarios ligado a la profundización de la propiedad intelectual lleva el modelo extractivo hasta límites insospechados, hacia el llamado tecnoimperialismo.

Identidad, red y territorio

Una dimensión muy interesante de las transnacionales es que conforme se afianzan como tales, paulatinamente se definen en los 5 ámbitos (organizativo, tecnológico, doctrinal, social y narrativo) en el que se definen las redes pasando de modelos que trataban de constreñirlas a modelos que buscan la confusión entre la empresa y las redes que informales articula.

Es decir, paulatinamente el componente identitario y reticular se hace más y más definitorio sobre la naturaleza de la empresa y eclipsa el rol que las identidades nacionales y territoriales -ligadas a sus orígenes históricos- tenían hace tan sólo 20 años.

Consecuencias dentro y fuera

Esta emergencia interna de la lógica organizativa de red cambia la naturaleza de la organización también hacia dentro, cambiando cómo se consideran las personas que forman parte de ella. Aunque es un tema a desarrollar, creo que la tendencia es hacia una reidentificación en la lógica de personas frente a la lógica protestante de los individuos que hasta ahora había informado a la mayor parte de herramientas ligadas a la red. Como este es un debate ligado por otro lado a la experiencia de ese hermoso laboratorio que es feevy en el mundo anglosajón, merece la pena desarrollarlo en otro momento.

Pero sumemos partes: tenemos empresas y ONGs cuyos intereses no están ya en la lógica extractiva y de conflicto de unos países frente a otros, sino en una lógica de desarrollo, integración y estabilidad conjunta más acorde con sus intereses. Empresas que hacen valer sus valores muchas veces incluso como mediadoras entre estados. Empresas que tienen su propia diplomacia pública…

…¿Cuanto falta para que una de estas empresas se localice en un espacio abiertamente extraterritorial que les libere de las ataduras y marejadas del efecto sede convirtiendo sus externalidades en una suerte de turbo? ¿Cuanto tardarán en tener -bajo otro nombre- verdaderos servicios diplomáticos? Algunos ya parecen estar en ello y apuesto a que dentro de poco veremos verdaderas y ya hace tiempo necesarias, escuelas diplomáticas para directivos y altos ejecutivos de más de una de estas empresas.

Una sede-mercado-informativo central colocada en la medida de lo posible fuera de los viejos conflictos, una diplomacia propia, una empresa red que sabe comportarse casi como un meta-país red… ¿No os apetece repasar la rica Historia veneciana? ¿Quién será la nueva Serenissima?

«La próxima Serenissima» recibió 0 desde que se publicó el sábado 12 de mayo de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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