LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

La República y las empresas

¿Quienes trabajan en una empresa pueden verla como ciudadanos de un espacio común? ¿Con qué límites? ¿De qué manera?

En “La Antigua Roma: Valores para el éxito empresarial“, Antonio Ortega nos cuenta cómo el sistema preimperial, basado en la asunción individual de los valores romanos y en el reconocimiento del servicio a la República, triunfó sobre la amenaza cartaginesa.

La clave -señala correcta y convincentemente el autor- residía en el carácter orgánico de la estructura política republicana. Su organicidad liberaba de forma natural a la estructura de la necesidad de un líder carismático. Nos cuenta como la resiliencia romana se fundamentaba en el compromiso individual (fides), la superación personal (virtus) y el compromiso con la comunidad como causa en si misma (pietas). Motivados así cada uno, el cursus honorum representaría el sistema de incentivos y crecimiento personal óptimo para generar nuevos ciudadanos ejemplares a la cabeza de nuevos retos.

Pero la dignitas también podía perderse. La pietas romana también derivó, como antes la el patriotismo de la democracia griega, en un rápido reflejo colectivo que producía la expulsión de la vida civil de los que eran juzgados como negligentes, temerarios o malintencionados. Exsilium y deportatio -a veces incluso el suicidio por la conservación de la dignitas- eran un final más -aunque infrecuente- del cursus honorum. Eso sí, cumplían una función fundamental: dar sentido al incentivo positivo con el negativo que suponía el temor a recibir el desprecio de los demás y la obligación de abandonar la comunidad.

En conjunto, nos remarca, lo que llevo al éxito romano fue su resiliencia: poder poner en primera línea, una tras otra, a nuevas generaciones de responsables capaces, creativos y decididos a darlo todo por la causa común, respaldados siempre por unos cuadros motivados que preferían cumplir una orden que pensaran errónea o injusta antes que romper la máquina política y militar con la que se identificaban y correr el riesgo de perder su dignitas.

Los límites de la metáfora

Ortega piensa a lo largo de todo su libro en un tipo de organización transnacional que empieza a sentirse comunidad y pensar en términos políticos e identitarios su vida interna.

Pero a diferencia de los empleados de las grandes empresas, los ciudadanos romanos formaban parte en distintos planos de la administración de la República y los patricios -protagonistas del cursus honorum- en la medida en que eran los dueños de las tierras de cultivo, podían sentirse realmente dueños de lo administrado por la República.

Lo que hemos aprendido en los últimos años de las tendencias neovenecianistas en la empresa es que este tipo de evoluciones hacia una identidad colectiva resultan tremendamente frágiles si no se dan en un marco en el que paralelamente se está consolidadndo la deliberación colectiva y se han establecido, cuando menos, algunos mecanismos de democracia económica.

Ortega invita a las empresas a convertirse en romanas en su forma de ser, generar identidad y encarar el mundo, pero es difícil que lo consigan si paralelamente no encaran el cambio estructural interno, si no se acercan a la lógica de la filé. Creo que le encantarían las Indias

«La República y las empresas» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 3 de Julio de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.