LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

La segunda revolución industrial

La segunda revolución industrial nos trajo el capitalismo «maduro»: nuevas industrias, una vida alienada con cierto bienestar para la clase trabajadora y todo listo para dos guerras mundiales.

Más o menos entre 1850 y 1914 se produjo la segunda fase de la revolución productiva que comenzó un siglo antes alrededor de la máquina de vapor y el textil británico. A esta segunda fase se la conoce como Segunda Revolución Industrial y trajo cambios mucho más profundos, duraderos y significativos que la Primera, hasta el punto de que hoy seguimos viviendo las consecuencias -buenas y malas – de sus efectos.

Desde el punto de vista puramente técnico no solo se inventaron cosas realmente nuevas. Los cambios más profundos quizá vinieron de la extensión del uso de ciertas tecnologías y materiales que ya se conocían. La novedad radicó en que en esta época se desarrollaron (descubrieron o inventaron, como cada uno prefiera) formas de fabricación rentables que en un contexto capitalista permitían por primera vez su aplicación a escala masiva.

La 2ª revolución industrial no fue tanto una revolución tecnológica como organizativa, centrada en las escalas

Nuevos materiales y químicos

  • Acero: Ya se conocía antes de esta fecha pero su fabricación era muy cara. La producción rentable (proceso Bessemer) de un hierro más resistente revolucinó el mundo. Locomotoras, barcos, puentes, máquinas… el acero las hacía más duraderas y fuertes. Cuando en 1871 la ciudad de Chicago quedó arrasada por un incendio, los avances en el uso del acero permitieron la invención del rascacielos.
  • Zinc: Mediante el galvanizado impide la oxidación del hierro y el acero. Su primer uso masivo fue la protección de las chapas de hierro para tejados y vallas de hierro, que hasta entonces se corroían rápidamente.
  • Aluminio: Hasta la Segunda Revolución Industrial este metal resultaba ligero pero demasiado blando. Cuando se descubrió la aleación que lo endurecía empezó a ser empleado, entre otras cosas, en la incipiente industria aeronaútica de Von Zeppelin. También está íntimamente unido al avance de la electricidad. El proceso que abarató su producción fue descubierto simultáneamente en 1884 por Héroult y Hall.
  • Níquel: Al mezclarlo con el acero este se vuelve inoxidable, y al mezclarlo con el cobre se obtiene alpaca. Este metal fue empezó a ser utilizado masivamente para acuñar monedas pero su principal virtud radicaba en su resistencia a la corrosión por agua de mar, por lo que a su manera, revolucionó el mundo de los utensilios marinos y las máquinas de condensación y destilado de agua salada.
  • El cromo se empezó a utilizar para proteger o fortalecer metales (acero, aluminio), cuero y madera. El manganeso evita la oxidación y se convirtió en un elemento esencial para fabricar aluminio barato. Además, aumenta el octanaje de la gasolina y sirve para fabricar baterías, tintes industriales, latas ligeras y monedas.
  • La producción del cobre también se perfeccionó y este elemento se convirtió en esencial en el desarrollo de la electricidad y los motores eléctricos.
  • Se inventó un método para la fabricación rentable de sosa.
  • Se encontró un sustituto artificial para todos los tintes naturales existentes, lo que abarató considerablemente la tintura industrial de todo tipo de objetos de consumo.
  • Se inventan la nitrocelulosa y la nitroglicerina que estallan por percusión y no por ignición como la pólvora, que era lo único que se conocía como explosivo hasta entonces. En 1866 Nobel inventa la dinamita mezclando nitroglicerina con una arcilla llamada Kieselguhr revolucionando la industria de los explosivos.
  • Se empezaron a fabricar masivamente abonos químicos y fertilizantes sintéticos: nitrato sódico (a partir de nitratos minerales naturales), superfosfatos o la síntesis química del abono de potasio.
  • Se extendió el uso de cemento tipo Portland que había sido inventado en 1824. Este cemento consiste en una combinación de minerales que mezclada con áridos, agua y fibras de acero da lugar a una masa que conocemos como hormigón y que revolucionó la construcción convirtiendo cualquier estructura en prácticamente eterna e indestructible a muy bajo precio.
  • En la década de los 50 se empezó a experimentar con el destilado de petróleo. Al principio se utilizó para iluminación, tanto casera como urbana, pero el desarrollo del motor de explosión impulsó de forma definitiva su desarrollo. El pozo de Edwin Drake, abierto en 1859 cerca de Titusville, Pennsylvania, es considerado el primer pozo moderno: perforado y no excavado, usaba un motor de vapor y era explotado por una compañía privada.
En la segunda mitad del XIX la innovación está ya totalmente supeditada a las necesidades del capital

Consecuencias directas

  • La sustitución del hierro por el acero en la industria provocó un desarrollo nunca visto de esta. De pronto era considerablemente rentable fabricar todo tipo de cosas a nivel industrial. El uso de nuevas fuentes de energía, de nuevos materiales y el desarrollo de la máquina herramienta y la automática mecanizaron lo inimaginable.
  • El vapor dejó de ser el protagonista en favor de la electricidad y el petróleo. Se empezó a desarrollar la industria del motor, las calles de las ciudades dejaron de ser oscuras y, gracias al motor eléctrico, muchas de las fantasías de Verne, como el ascensor, se hicieron realidad.
  • Los transportes y las comunicaciones sufrieron cambios radicales para responder a la necesidad de encontrar nuevos mercados. El mundo se hizo de pronto mucho más pequeño. Los barcos de acero, el dirigible y el avión a reacción, el telégrafo, el teléfono y la extensión del ferrocarril abrieron las puertas al colonialismo, que no era otra cosa que una ampliación radical del mercado para vender los excedentes incolocables en el mercado interno de productos que se estaban fabricando en masa.
  • El hambre de nuevos mercados alimentará la expansión colonial y la revolución en los transportes
  • La aplicación científica en la industria se convirtió en algo tan importante que cambió la percepción que se tenía de la ciencia. De pronto, un geólogo era algo increíblemente valioso.
  • Al mismo tiempo que el mundo menguaba las innovaciones técnicas y científicas se difundían más rápidamente, lo que tuvo un efecto exponencial sobre la innovación. Cuanto más se difundía el conocimiento, más innovación había.
  • La ciencia se convirtió en un proveedor más del sistema industrial y tuvo su boom como una industria auxiliar más
  • Las migraciones del campo a la ciudad crecieron y las grandes ciudades se hicieron más grandes y más importantes en la economía.
  • En esta segunda fase, Gran Bretaña dejó de ser la protagonista exclusiva del progreso tecnológico entrando fuerte en la competición gran parte de la Europa continental, Estados Unidos y Japón.

¿Qué nos trajo la Segunda Revolución Industrial?

Es fácil ver la Segunda Revolución Industrial como el principio de muchos males. Por ejemplo, la aplicación científica en la producción de bienes llegó también a los recursos humanos, dando lugar a la «organización científica del trabajo», también llamada «taylorismo»: un método de organización del trabajo que persigue el aumento de la productividad mediante la máxima división de funciones, la especialización extrema del trabajador y el control estricto del tiempo necesario para cada tarea. Más o menos en la misma época que el ingeniero Taylor escribía sus «Principles of Scientific Management», Henry Ford inventaba las líneas de montaje para automóviles, con principios muy parecidos aunque más centrado en la reducción de costes a través de la escala.

La «organización científica del trabajo» aumentó escala y productividad pero deshumanizó la producción al límite

Ya conocemos las consecuencias de estos sistemas: distorsiones deshumanizadoras de la estructura capitalista, cosificación del trabajador, alienación obrera.

Hay que decir que una de las motivaciones del fordismo era muy positiva. La idea de Ford con sus cadenas de montaje era aumentar radicalmente el rendimiento del capital invertido, por supuesto, pero también se dio cuenta de que si fabricaba más coches en menos tiempo y a menor precio, llegaría un momento en el que se produciría un excedente de producto que habría que colocar. Es decir, pronto habría más coches que ricos y además los coches serían baratos. Resultado: los coches dejarían de ser solo de los ricos y todos los americanos, obreros incluidos, tendrían un coche.

Muy pronto, con la extensión de estos sistemas y el aumento de los salarios conseguido por la lucha sindical, esto mismo pasaría con muchos otros bienes.

La concentración y la gran escala dieron poder a los sindicatos y estos abrieron el camino del bienestar

Los obreros empezaron a tener lavadoras, televisores, hornos eléctricos, mejores viviendas, vacaciones en el mar e incluso más de un par de zapatos o prendas de vestir. En la segunda mitad de siglo, vendría también el trabajar más horas, si era posible, para poder proveer a sus hijos de formación superior y así evitar que tuvieran que trabajar en una cadena de montaje como ellos. Pero eso ya es otra historia.

Con la segunda revolución industrial la Humanidad dio un salto de gigante hacia la abundancia. La idea de una producción totalmente maquinizada en la que el conocimiento se transformara casi directamente en producción, con jornadas de trabajo mínimas, se hizo creíble. Pronto dejaría de ser la visión profética de Cabet o una imagen en los difíciles textos de Marx rescatada por socialdemócratas como Bebel, sino también la perspectiva de una generación entera de jóvenes economistas conservadores con el mismísimo Keynes a la cabeza. El problema es que entre ellos y la abundancia quedaban bastantes cosas. Y para empezar, dos guerras mundiales que aplicarían toda la lógica de escala, todo el poder de la nueva industria y sus sistemas científicos de organización, para desarrollar una matanza como nunca antes había conocido la especie.

Nunca la especie había estado más cerca de la abundancia, nunca tan cerca de la destrucción total

«La segunda revolución industrial» recibió 4 desde que se publicó el Jueves 6 de Abril de 2017 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. En este post se ve muy bien el carácter faustico del siglo XX; cómo vendimos nuestra alma a cambio de abundancia. La lectura mitoanalítica es que Fausto nace de la supresión de los mitemas de filantropía del mito progresista de Prometeo.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.