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Las Indias y los indianos diez años después

Es un buen momento para preguntarse qué relación hay entre la empresa pequeña y pobretona que nacía hace diez años y las Indias de hoy

ArmilasferoNota: Este artículo es una traducción un poco apresurada del original, disculpad por favor los errores.

El dos de octubre de este año se cumplirá el décimo aniversario de la Sociedad de las Indias Electrónicas, la empresa fundadora del Grupo Cooperativo de las Indias. Aunque sólo tenía entonces tres socios -Natalia Fernández, Juan Urrutia y yo-, «las Indias», como fue pronto conocida, fue el resultado del largo proceso anterior de evolución del movimiento ciberpunk en español. De hecho en 2002 Nat y yo refundábamos el propio Ciberpunk como asociación de defensa de los derechos civiles en la red. Sabíamos que, especialmente en los comienzos, necesitaríamos un amplio entorno intelectual. El objetivo de la empresa nunca fue hacernos ricos, sino ganar autonomía experimentando y viviendo las nuevas posibilidades que percibíamos y teorizábamos en la red en un nuevo campo: el mercado.

Un poco antes

No era un objetivo idealista. Era la consecuencia de nuestra experiencia: los tres acabábamos de cerrar, un mes antes, «Piensa en Red!», nuestra primera empresa. Sus éxitos no fueron pocos: fue la primera empresa europea de programación de PDAs y smartphones, creó los primeros programas y estructuras para gestionar de forma distribuida hospitales e incluso conectar por satélite a médicos en los hospitales y a heridos en el campo de batalla. También creamos el primer blog hecho desde un dispositivo móvil, instalamos la primera red wifi (que además era pública y abierta) de la península y fundamos la segunda mayor empresa ibérica de hosting. Pero cerramos. Problemas externos de los inversores descubrieron que ni todos de entre los veinte trabajadores -que eran también accionistas- ni los mayores inversores tenían suficiente compromiso con el proyecto. Eramos -y todavía somos- amigos, pero no éramos una comunidad. En la hora de las decisiones difíciles, la mayoría en ambos grupos prefirió dividirse el capital y cerrar la empresa. De hecho los jefes de proyecto prefirieron trabajar en otras empresas con el aval de la experiencia ganada con nosotros. Y nosotros aprendimos una lección importante: la democracia interna no funciona sin una verdadera comunidad. Pero tres de nosotros decidimos renunciar nuestra parte para que favoreciera a los trabajadores menos cualificados y comenzar de nuevo… desde cero.

Las Indias Electrónicas

En 2001 Juan Urrutia había publicado en la revista teórica «Ekonomiaz» su conocido ensayo «Redes de personas, Internet y Lógica de la Abundancia». Las redes distribuidas aparecían como base de nuevas relaciones P2P y una diversidad siempre creciente. Los ciberpunks reconocimos en este ensayo los fundamentos de la nueva Teoría Económica que necesitábamos para poder «exportar» las nuevas libertades que vivíamos en la red a nuevos campos de la vida. Comenzamos entonces a llamar a Internet las «Indias Electrónicas».

En la historia Ibérica «las Indias» fueron el nombre de los nuevos territorios, del nuevo mundo descubierto por Colón y pronto conceptualizado por su abundancia como el «paraíso original». Pero precisamente por ser paraíso, por ser un país que desconocía el «pecado original», pronto el Rey prohibió viajar a él a los «cristianos nuevos», el 70% de la población. Para poder tomar un barco a las Indias, era necesario demostrar «pureza de sangre». Esta vez, pensábamos, nosotros encontraremos la abundancia antes, no seguirmos encarcelados en las viejas fornteras diseñadas por el poder.

Pero aunque el sueño era la abundancia, los nuevos comienzos no fueron fáciles. Sólo tres mil siete euros de capital eran insuficientes incluso para pagar los gastos de constitución y la primera mensualidad de cualquier micro-oficina. Las soluciones que tomamos entonces, fueron importante y dieron forma a la naturaleza del propio proyecto, cambiando nuestra vida hasta el día de hoy.

El objetivo a corto plazo más necesario era encontrar clientes. Pero no teníamos ni dinero para comprar publicidad ni relaciones sociales en el mundo corporativo. Necesitábamos nuevas herramientas para contar nuestra experiencia, para mostrar, en el momento más duro de la crisis de las puntocom, que nuestra pequeña empresa era fiable y que teníamos verdaderos aportes que hacer a las empresas tradicionales. Buscamos en la red blogs de empresas por todo el mundo… y no encontramos ninguno. No había modelo a seguir. Comenzamos a escribir y el siete de octubre de 2002 nacía el Correo de las Indias, bajo la mancheta de «Bitácora de las Indias». Era el primer blog de una empresa en todo el mundo y más tarde sería también el primero cuyos posts, gracias a una conocida editorial, se publicarían como libro. El blog fue la forma en que nos descubrieron nuestros clientes, pero, lo que sería más importante con el tiempo, los actuales indianos.

Por otro lado, durante el tiempo en que no tuvimos clientes o teníamos ventas escasas, los dos socios trabajadores -Nat y yo- no recibimos salarios. No teníamos dinero suficiente para eso. Yo dormía en la oficina, Nat trabajaba algunas horas fuera de las Indias, y teníamos lo justo para comer cada día y pagar el alquiler de la oficina y la habitación en un apartamento compartido donde vivía Nat. Despues, cuando los clientes empezaron a llegar, decidimos recibir la mínima cantidad de dinero necesaria para sostener un consumo y un confort normal.

La empresa sería la estructura económica de la comunidad que estábamos creando y como tal tendría la totalidad de las fuentes de riqueza e ingreso; no tendríamos -y seguimos sin tener- ahorros, propiedades o clientes personales, la cooperativa es nuestro ahorro comunitario y la única propietaria de todo aquello de lo que disfrutamos. Con el tiempo y el crecimiento de la comunidad indiana y su economía, las primeras sedes indianas aparecieron con el mismo espíritu: instalaciones comunes amplias, con alojamientos y oficinas, espacios comunes y personales de propiedad compartida entre todos. En pocas palabras: economicamente estamos más cerca de un kibutz que de las grandes cooperativas del Grupo Mondragon.

Por supuesto, las nuevas cooperativas y empresas del grupo eligen su propio sistema económico, pero todavía los miembros de la comunidad indiana, los indianos, son sólo aquellos que forman parte de aquellas cooperativas que forman parte del sistema original y lo aplican tanto hacia dentro como entre si.

La producción

Como ciberpunks que éramos, sabíamos que «bajo toda arquitectura de comunicación se esconde una estructura de poder». Comprender el poder de las topologías de red era nuestra principal causa de diferenciación, tanto en la teoría -en el discurso o como ciberactivistas- como también en el mercado. Eramos conscientes de que nuestras ofertas eran «portadoras de mundos, proyectos sociales y valores morales». Producir y vender es también una forma de cambiar el mundo. Como consultoría tenemos la oportunidad de llevar a las empresas nuevos modelos de negocio, formas de organización interna y una nueva ética del trabajo que realmente hace la diferencia y después, como activistas, podemos aplicar el conocimiento generado a proyectos sociales.

Después, cada cooperativa del grupo fortaleció el modelo. Hoy, el negocio de consultoría es la principal fuente de financiación del grupo. Y crear y organizar nuevas cooperativas y empresas constituye nuestra principal actividad.

Este septiembre fundaremos dos nuevas empresas en Bilbao llamadas Gaman y Fondaki. Gaman hará software libre. Fondaki será la primera empresa de Inteligencia Pública de Europa. Ambas darán trabajo, sobre un nuevo sistema de valores, con productos diseñados para fortalecer el tejido de pequeñas empresas, a una docena de personas en medio de la crisis más importante, con mayores índices de desempleo, de toda la historia económica ibérica.

Ambas fundaciones son la mejor demostración de qué son «las indias» y qué hacemos los indianos. Pero sobre todo, serán la mejor conmemoración posible de nuestro décimo aniversario.

Traducido de la versión original en esperanto publicada en «La Indjana Kuriero»

«Las Indias y los indianos diez años después» recibió 1 desde que se publicó el Lunes 13 de Agosto de 2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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