LasIndias.blog

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

videoblog

libros

Algún indiano dejó un atado de maquinillas desechables en el baño. Me afeito, desayuno, me ducho. En el armario me espera ropa nueva. Es de la cadena de siempre que tiene una tienda aquí al lado. La dejé en la casa la última vez y ni siquiera le quité las etiquetas. Hago un montón con la ropa sucia, malherida casi de tanto viaje y tantas esperas. La lavaré esta noche. Se quedará aquí, esperando a la próxima vez, dando un poco de gracia a un armario que de tan neutro, de tan negro todo -como de costumbre- se haría impersonal si no fuera por estos cruces. Me gusta que mi ajuar sea así: ropa viajada y vivida mezclada con compras locales de conveniencia. Linajes mezclados de camisetas oscuras, jerseys de estación indefinida y pantalones discretos. Que no digan nada, ya hablan para mi. Viajo sin otras prendas que las puestas. En la mochila no hay más que un monstruoso manojo de llaves, una cámara de fotos que le compré a Lobo y un ordenador que me prestó Nat. El mío, por cierto, murió, en Uruguay, atragantado de mate. María lo envió al servicio técnico y el técnico que lo recibió tan sólo certificó la defunción. De mate, qué propio. Como dice Bianka, por eso los compramos baratos, porque nunca sabemos que les puede ocurrir, les damos una vida intensa y la inmortalidad a base de backups. Como al armario.

«Los linajes de la ropa» recibió 0 desde que se publicó el miércoles 4 de mayo de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Deja un comentario

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.