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Los sujetos de la descomposición

"No se puede saber por qué" Goya, "Los desastres de la guerra"Jesús dejó ayer un comentario en la corversación sobre el índice de mi próximo libro que me ha hecho reflexionar y llegar a una idea interesante. Comentaba Jesús la imposibilidad de

construir una narrativa histórica “positiva” del activismo de las redes distribuidas como fuerzas emancipadoras y de futuro, bla, bla, bla…

Es decir, de un macrorrelato del mundo post 89 al modo de la épica histórica del XX.

Eso que dicho de pasada parece casi una obviedad, sin embargoabre una reflexión importante: por un lado “bajo toda arquitectura informacional se esconde una estructura de poder”, es decir, por un lado los “sujetos” del relato histórico mutan al cambiar las herramientas a través de las cuales se representan a si mismos y se autoorganizan reproduciendo por tanto un cierto modelo de poder. Son pues algo “diferente”. Por otro la descomposición significa precisamente que no se han tornado hegemónicos y por tanto su representación social no ha salido del marco del sistema de poder para el que son un cuerpo extraño pero que no por ello deja de darles forma.

Por eso cada uno tiene un doble antagonismo latente: con su pasado (o mejor dicho, con los sujetos del viejo mundo que les dieron origen) y con su futuro (los antagonistas que están definidos en un “lenguaje de poder” similar).

Aquí comienza la promiscuidad y el baile de alianzas, la búsqueda del “mal menor” y la adopción de programas en los que la representación niega el significado. Los antiglobis (distribuidos) se alían con la burguesía proteccionista y la carcunda sindical. Los tea party (distribuidos) son a las finales los mayores defensores de las bases de un capitalismo de amigotes. El autoritario y centralista estado chino por el contrario fuerza al mundo a una apertura en el juego internacional que descoloca a las potencias del siglo XX. Las manifestaciones más radicales de la descomposición son distribuidas, y lo que más socava sus bases (China) es centralizado.

Pero si lo pensamos, no es algo muy diferente a otras bisagras históricas. El Empecinado aliado con el cura Merino contra los franceses, los revolucionarios rusos aliados con los líderes tribales cuasifeudales caucásicos contra la Turquía de Attaturk…

¿Qué sería lo particular de la descomposición? En realidad un tanto de descomposición es inevitable en toda bisagra histórica. Pero la cuestión es que ahora no es un producto, una fricción irremediable dentro de un afianzamiento progresivo de una nueva forma de poder. Ahora la descomposición es el fenómeno dominante, el marco global que da forma y límites a sus componentes, por eso el “relato positivo” se torna imposible. Descomposición es descomposición también y sobre todo de los sujetos con los que hacía el relato histórico: las clases, las naciones, los grupos de interés, el marco de mercado…

Definitivamente vivimos la maldición de unos tiempos especialmente interesantes.

«Los sujetos de la descomposición» recibió 0 desde que se publicó el martes 12 de octubre de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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