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Macron o el precio del euro

El triunfo de Macron ha tenido un alto coste: la abstención más alta desde 1969 y un resultado histórico de la extrema derecha. ¿Por qué lo han asumido los sectores que le apoyaban? Porque necesitan un «bonapartismo del euro», un líder que aglutine a los sectores económicos y sociales beneficiarios de la arquitectura actual de la moneda única.

Como aseguraban Onfray y otros, esta fue una campaña a una vuelta. La presión mediática -fortísima en los últimos diez días de la primera vuelta- evitó que los votantes de Hamon y Mélenchon se reflejaran como un único sector de voto, asegurando el paso a segunda vuelta de Le Pen. Hoy se confirma que fue, sin duda, un gran éxito de los sectores económicos y mediáticos que apoyan a Macron. El proyecto neoliberal, agotado y a contracorriente del tiempo histórico gana cinco años. Pero ¿a qué precio? De entrada, la abstención más alta desde 1969 y el mejor resultado histórico de la extrema derecha.

Macron ha propiciado la abstención más alta desde 1969 y el mejor resultado histórico de la extrema derecha

¿Por qué necesitaban arriesgar tanto? Porque toda «la apuesta Macron» gira en torno al euro. Una segunda vuelta contra Le Pen les ha permitido jugar al modo de las anteriores batallas en torno al euro: imponiendo un trágala. Lo hemos visto en estas dos semanas en la presión brutal sobre Mélenchon, exigiéndole que pidiera el voto para Macron en vez de negociando programa… ¡¡incluso en la prensa española!! La misma que exigía, sin pudor alguno, que la moción de censura de Podemos se negociara con sus posibles socios antes de hacerse pública. Y hemos visto tres cuartos de lo mismo en prácticamente todos los canales de la televisión francesa hoy con el Frente Nacional. Por ejemplo, la entrevista a Marion Maréchal-Le Pen en TF2 no ocultaba el mensaje de que si su tía Marine no se hubiera posicionado contra el euro hubiera tenido opciones de superar el 40% de los votos. En algunos momentos el periodista animaba a la oposición dentro del FN a «corregir» ese «error». Y desde luego, no ha sido casual que mensajes como los de Michel Barnier, negociador jefe por la UE del Brexit, insistieran tras los primeros resultados en un mismo punto: «el euro está a salvo».

¿Qué viene ahora? Una representación espectacular del bonapartismo. El bonapartismo es la fase institucional del populismo. La idea populista -si seguimos a Laclau y Mouffe- nos propone «crear pueblo», redefinir la comunidad política, en la batalla por el poder. La forma: «sumar dolores». Como las soluciones para esos «dolores» son necesariamente contradictorias, el populista los casa mediante «significantes flotantes», términos y consignas que quieren decir cosas distintas según quien las escuche: democracia, libertad, patria, igualdad… Así se suman sectores e intereses frente a un enemigo común más o menos definido que se construye en paralelo. En la consecución del poder, para el populista, no cuenta otra cosa que «sumar», acumular fuerzas, construir poder. El problema es mantener la cohesión del bloque así formado una vez consigue llegar al poder del estado. La solución: un líder juez y balanza capaz de mantener, sobre la lealtad que le profesan las partes por su carácter providencial, un equilibrio precario en una lucha sin fin. Laclau identificó ese tipo de liderazgo con Nestor Kirschner -a quién apoyaba- y Trotsky con Stalin -a quien combatía- pero el primero en crear el término fue Marx refiriéndose a los dos napoleones: versión trágica Napoleón Bonaparte, repetición bufa Napoleón III, a quien despreciaba.

Macron es una propuesta bonapartista para el conjunto de intereses ligados al euro, una coalición, como hemos visto, todavía hegemónica entre la «mediacracia», las finanzas y el empresariado francés.

Macron se presenta como la salida bonapartista para el conjunto de intereses ligados al euro

Esta noche el mensaje y el simbolismo han sido bonapartistas hasta la médula. Para empezar, todos los canales nos recordaban que era «el presidente más joven en llegar al cargo desde Napoleón» -lo que no es realmente exacto, pero da igual. Luego cruzando en solitario y con el himno europeo de fondo la explanada del Louvre -palacio real hasta la apertura de Versalles. Y el primer discurso: combinación de un uso agotador de la primera persona del singular con una declaración de intenciones llamativamente vacía -esto es, abierta a derecha e izquierda. Para rematar, tras salir de su primer mítin presidencial, presenta la dimisión como presidente del movimiento que creó para presentarse a las elecciones («En Marche!», cuyas iniciales son las mismas de su nombre, «EM») en un vídeo oculto en YouTube donde asegura hacerlo porque no quiere ser una figura partidaria.

¿Quiere decir eso que pretende ser un presidente «monárquico» consagrado a la representación del estado que guardará una cierta distancia con la política de poder? Según ha asegurado en la campaña sí… salvo en dos puntos. El primero la educación -el mito meritocrático es el único compartido por todo el republicanismo. El segundo… la política europea y el diseño del euro. Es para eso para lo que está ahí. El objetivo de la presidencia Macron está claro: mantener la cohesión del campo pro-euro.

Puede que lo consiga pero el bonapartismo, para funcionar, requiere bases mucho más amplias. Puede que el resultado de Macron hoy parezca decir lo contrario, pero el euro concreta y concentra la división de intereses que fractura a las sociedades europeas. Dejarlo más allá de la frontera de lo discutible es dejar fuera a una parte del electorado que no puede sino crecer. Una parte mucho más amplia que lo que ningún bonapartismo se puede permitir. Y eso no parece una estrategia que conduzca, hoy por hoy, hacia la estabilidad.

Macron y los pro-euro tendrán dificultades crecientes para aglutinar a la sociedad francesa en un proyecto cohesivo

«Macron o el precio del euro» recibió 4 desde que se publicó el Lunes 8 de Mayo de 2017 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. @david Muy bueno tu análisis y al representación monárquica de Macron en su primer discurso como presidente. La suscribo. Estaremos atentos a la configuración de su equipo de gobierno, y cómo no, a las próximas elecciones de junio. ¿Afinará el discurso?

    • Creo que intentará abrir en todo -puede que incluso modere la «Ley Trabajo»- con tal de ganar base social para el bloque del euro… el problema es que en cada avance de la crisis el euro concentra con más claridad los conflictos sociales, alienando no solo al trabajo sino al capital productivo. Vienen tiempos interesantes 🙂

  2. Muy buena la caracterización bonapartista ligada al Euro. Reconozco que no he seguido nada la campaña y que tengo un total desconocimiento de la política francesa actual, pero lo que me ha llamado la atención es la intensa campaña contra la abstención ¡en España! Obviamente es una campaña en clave interna (“obviamente” porque nosotros difícilmente vamos a votar o abstenernos). La lógica del voto útil y de la “normalidad” (encarnada aquí en macron) es fácilmente transportable al discurso aquí…

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