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Mitra y el sacrificio

Ideas sueltas releyendo el mito mitraico en unos días revueltos.

mitra_de_cabraSe suelen destacar las aparentes similitudes entre el mitraismo y el cristianismo. Pero la similitud en las formas y los calcos nominales o rituales encubren en realidad una radical oposición. El otro día, escuchando atentamente la misa de funeral del padre de un muy buen amigo, me di cuenta de hasta qué punto era así en algo tan básico como la concepción de la muerte. El sacerdote insistió en que en la muerte, en puridad, no existe para el cristiano, que ha de celebrarla porque solo tras ella se encontrará con Dios y podrá cuidar realmente de los suyos. Para el cristianismo, insistía, la muerte es el paso a la vida verdadera y la vida, dijo citando a Santa Teresa, «una mala noche en una mala posada».

En el mito de Mitra la muerte está presente desde el momento mismo en que aparece la abundancia bajo la forma de escorpión que mata definitivamente al toro haciendo parar la riada de especies que surgen de su herida. Mitra tiene una vida concreta para crear abundancia para los suyos. Duda, sufre, hace el sacrificio del toro, mata con él una época, alcanza y crea abundancia para los demás… y por ello llega a ser dios. Hasta Helios, el Sol, el mayor creador de abundancia, se postra por ello a sus pies. Pero tras el banquete ha de morir, por muy divino que sea. La muerte está ahí. Tras ella no hay nada. Ceniza, gloria en el último destello del carro del Sol. Y vuelta a empezar. Es tu turno.

De Mitra solo quedará el genius, el ideal de la abundancia creada y sus consecuencias. Mitra somos nosotros. La muerte, en el mitraismo, no genera significado. El significado está en el hacer de cada uno, en su vida. Y en nada más. La muerte es la nada, a nada da paso. Si Mitra hubiera optado por no hacer el sacrificio, la suya habría sido una vida distinta, sin significado para otros, no hubiera sido divina, tal vez ni siquiera fuera recordada. El sentido de la vida en el mitraismo es generar abundancia (infinitud) en un tiempo finito. Avanzar poniendo, como comentaba Juan Hernández, en cada paso la fuerza del viaje entero.

Esto se intuye ya en el «milagro de la roca», uno de los cuentos del Mitra anterior a la Tauroctonía. Mitra, sediento, se arrastra por los campos. Hace un arco y una flecha. Dispara a una roca. La flecha penetra su centro. Y mana agua. El arco auna la inteligencia de la invención, la precisión de la puntería y la fuerza del tensado. Las tres virtudes de los primeros grados mitraicos. Su resultado es salir de la escasez, de la sed. Pero no la abundancia.

La abundancia es otra cosa. Requiere el sacrificio, el «hacer sagrado» a otro, al toro. Algo que se torna complejo cuando ese toro representa aquello contra lo que Mitra se rebela, el viejo mundo en el que el propio Mitra ha nacido. Solo a partir del sacrificio del viejo mundo, sacrificio que es también el final de todo lo que conoce, Mitra puede crear abundancia verdadera, abundancia para los demás -que representados en el perro o el lobo- se alimentarán de la diversidad que brote de la herida del poder en su ocaso. Viejo mundo que, por cierto, reaparece, magnífico, en león que ayuda a Mitra a transportar los despojos, liberado ya de su propio ciclo de poder.

No puede haber nada más distinto del sacrificio del Cristo. Cristo que se deja sacrificar por el viejo mundo y renuncia por tanto también a recuperar lo mejor de él. Que descubre que siempre fue Dios, no a consecuencia de un hacer, sino de una naturaleza inexorable. Cuyo dolor es evidente, directo, sangrante, cuya una duda es sentirse abandonado por el padre. Mitra, nacido de una roca, dudará en clavar el gladio entregado por Saturno, padre de los dioses, y dudará ante la idea de sacrificar al mundo reinante, le dolerá hacerlo, buscará con los ojos al cuervo que le trajo la idea del Sol. Pero confiará en el camino de libertad abierto haciendo del toro, león y del perro, lobo.

«Mitra y el sacrificio» recibió 1 desde que se publicó el sábado 24 de agosto de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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