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Monedas alternativas: empezar la casa por el tejado

Lo mínimo que se puede pedir a una «alternativa social» es que pueda proveer a las personas que la adoptan de sus necesidades materiales básicas.

feira imaxinaria
El jueves pasado nos llegó una invitación para asistir a la Feira Imaxinaria. Como no nos daba tiempo a ir les preguntamos si tenían streaming y nos invitaron a una videoconferencia. En un primer momento pensamos que se trataba de una conversación con los organizadores para coordinarnos de cara a Somero 2015 pero nos sorprendieron por la generosidad: media hora antes descubrimos que se trataba en realidad de hacer una presentación por videoconferencia esa misma tarde. Como pasa muchas veces, los problemas técnicos se presentaron los primeros a la cita, así que finalmente hicimos la videoconferencia ayer.

La producción en el centro de las alternativas a la crisis

indianos en la Semana NegraNuestra presentación, de unos veinte minutos, giró sobre la idea de que el mar de fondo de la crisis del capitalismo es en realidad una crisis de las escalas. En mitad de esa crisis que arrancó en los setenta, han aparecido dos fenómenos -la globalización de los pequeños y la economía directa- que contienen ya las pautas de una alternativa: el modo de producción p2p, una forma de producir y resignificar el capital y el mercado que es plenamente funcional en el software libre y en cada vez más proyectos productivos. La conclusión es que se está estableciendo el terreno de una «competencia» entre sistemas: por un lado el rentismo y la captura del estado por las empresas sobre-escaladas, por otro la economía directa y la producción p2p. Competencia en la que el lugar de aquellos que quieran enfrentar la descomposición social y construir alternativas con la gente que les rodea pasa por producir de manera diferente, a escala comunitaria y demostrar que sus alternativas son capaces de proveer de mayor calidad de vida a las personas y su entorno.

El rechazo a la centralidad de la producción

faircoinLa primera pregunta ya nos sorprendió: qué opinábamos de las monedas locales y bitcoin. Respuesta: crear monedas locales sin una economía diversificada debajo es empezar la casa por el tejado; y sobre las monedas p2p, como muestra la emoción de Wall Street con el blockchain, si debajo no hay un tejido productivo diferente, bien puede acabar siendo contraproducente y siendo capturado por aquellas prácticas a las que se pretende dar una alternativa.

Pero la segunda pregunta volvió por ahí: nos preguntaron por faircoin y si entonces estábamos en contra de que se formara una red global de personas que estaban experimentando alternativas. Respuesta: nada más lejos de nuestro espíritu que desalentar experimentos y redes de todo tipo, pero los acentos importan. E importan porque aunque los «faircoins» sirvieran para complementar salarios con algunos bienes y servicios producidos en la propia red, si no crece sustancialmente la variedad y cantidad de cosas que producen los grupos que la aceptan como pago en todo el mundo difícilmente la moneda iba a servir para cosas como financiar un proyecto productivo del que pudiera vivir alguien. De hecho, a día de hoy, ni siquiera serviría para llenar la nevera, vestirse y pagar la luz.

vendimiaPero todavía hubo más. Hay veces que te das cuenta, aun por videoconferencia y ante una sala poco iluminada de que lo que estás diciendo produce malestar y «da coraje». Finalmente, Silvia que se presentó como miembro de «A Casa Colorida», el centro en el que se hacía el evento, dijo abiertamente lo que creo que muchos estaban pensando: que le parecía mal que pusiéramos la producción por encima de muchas otras cosas bonitas que mucha gente distinta estaba experimentando por medio mundo y que dibujaban un sistema social alternativo. Vino a decir que nuestra actitud era poco menos que sectaria y cuando menos desconsiderada. Respuesta: sin duda hay muchas experimentaciones bonitas, pero si un mundo alternativo no te permite vivir decentemente, llenar la nevera y desarrollarte, simplemente no es alternativo. Lo que la situación actual demanda son alternativas reales, especialmente en países con desempleo masivo como España donde dos millones de familias no tienen ningún ingreso. Si en general producir es una prioridad, en un contexto así más.

Como se ve, chocamos con una expectativa -sobre las monedas alternativas- que no nos esperábamos y que seguramente expresaba más cosas. Merece la pena detenerse sobre esto, pero antes, repasemos algunas limitaciones básicas del altermonetarismo.

¿Por qué las monedas alternativas empiezan la casa por el tejado?

BernardLietaerLa primera cuestión es para qué sirven las monedas alternativas y en que contextos han funcionado. Si nos fijamos en los ejemplos de éxito que ofrece Bernard Lietaer, el mayor teórico y defensor de las monedas locales, nos encontramos con que todos siguen un patrón característico: son monedas que surgen en una crisis deflacionaria y solo tienen impacto si su ámbito tiene una producción muy diversificada.

El marco de la crisis deflacionaria es importante. En una deflación el dinero vale cada vez más, así que mucha gente empieza a ahorrar más y consumir menos. Al consumir menos las empresas aumentan sus stocks y en respuesta bajan los precios, pero eso aumenta aun más la espiral deflacionaria y los consumidores tendrán aun más motivos para ahorrar, entre otras cosas porque si ven a sus propias empresas pasándolo mal ahorrarán como forma de defensa ante la incertidumbre. En ese contexto, crear una nueva moneda y aumentar el dinero en circulación es la solución clásica, tan clásica que se ajusta como un guante al famoso ejemplo de la cooperativa de canguros de Krugman.

pizzeria diversidadPero hay además un elemento más: la economía ha de estar muy diversificada. ¿Por qué? Porque emitir moneda al final sirve para poder dar crédito. Si alguien llega a incubar su proyecto con nosotros, pongamos por ejemplo, un negocio de pizza al paso y le financiamos el proyecto con faicoins, no va a poder comprar casi nada de lo que necesita en la moneda alternativa. No podría hacer un horno, para empezar, ni comprar las herramientas. Y en el día a día, podría comprar todo lo más algunas verduras -aunque se encontraría seguramente con muchos problemas-, pero no el cartón, la energía, o las servilletas. Es más, ni tan solo podría comprar la harina, el aceite y la sal.

¿Qué pasa si vende los faircoins a cambio de euros o dólares? Pues que estará impulsando una bajada del valor del faircoin. A poco que le sigan un par de proyectos comprando euros o dólares con faircoins, nuestros pizzeros tendrán que pagar cada vez más faircoins por la harina y el aceite. Así que si no quieren arruinarse tendrán que subir los precios de sus pizzas. Es decir, cuando hay que cambiar la mayoría de los faircoins por euros para comprar lo necesario para producir, no solo bajará el precio del faircoin, sino que la economía de la red acabará sumergiéndose en una espiral inflacionista. Si la mayor parte de las cosas que se necesitan cotidianamente no pueden comprarse en faircoins, es decir, si la economía de los que usan los faircoins como moneda principal tiene muchísimas más importaciones que exportaciones, el desequilibrio subirá los precios internos. Esa es la causa de que para que una moneda local funcione es necesario que la economía local esté muy diversificada, que se produzcan muchas cosas distintas. Y local aquí puede significar geográficamente local o local en términos de una red particular.

pumas moneda alternativaPor eso pretender crear una economía desde la moneda es empezar la casa por el tejado. Una moneda propia puede servir a una región o una red en una crisis deflacionaria o en general cuando no tienen suficiente acceso al crédito que necesita para desarrollarse. Pero necesita tener una base productiva diversificada antes. Si no, está condenada a ser una pesadilla inflacionaria.

Y entonces ¿por qué no caen en una espiral inflacionista todas esas monedas locales que surgieron durante la crisis? Porque no se cambian y no se cambian porque nadie intenta a partir de ellas desarrollar algo que le permita vivir, lo que les obligaría a comprar fuera de la red. Sirven a las finales como un sistema de trueque, un circuito cerrado entre un catálogo muy limitado de productos finales: verduras, algunos libros, clases, obras de teatro, páginas webs, dulces caseros, mermeladas y poco más. Nada con lo que se pueda arrancar un proyecto del que vivir. Se presentan como «complementarias», pero esa complementariedad solo quiere decir que no generan riqueza, que nadie utiliza la posibilidad del crédito para producir nuevas cosas. Es un juego de rol que puede ser muy divertido, una afirmación identitaria, no la demostración ni el punto de partida de una economía alternativa.

¿Por qué tanto interés por la moneda?

Cantigas de Santa María préstamo medieval usuraCuando yo estudiaba Economía en la facultad, la teoría del dinero no suscitaba ningún interés especial en los estudiantes. Más bien al contrario. Y aun menos en los que buscaban una aproximación alternativa. Esos iban, íbamos todos, de cabeza a la Economía del Trabajo y las discusiones sobre la tasa de desempleo y su relación con el gasto público y la inflación. En cualquier caso, lo que estaba claro para todos era que la política monetaria era una herramienta para aumentar la producción, a nadie se le hubiera ocurrido contraponer lo productivo a lo monetario, y mucho menos a los que aspiraban a una economía alternativa.

Incluso en el altermonetarismo medieval el móvil era la gratuidad del crédito productivo. A fin de cuentas era el resultado de la condena moral del interés del dinero por la iglesia católica que aunque condenara a mercaderes y comerciantes no apostaba tampoco por reducir la producción ni por privar a los artesanos del oxígeno del crédito, al revés, recogía las quejas de estos cuando exigía su gratuidad. Cuando siglos después el discurso resurgió de la mano del georgismo, desde donde llegó al underground conspiranoico norteamericano de la postguerra, el objetivo seguía siendo favorecer a la producción. Las bases del georgismo eran granjeros, pequeños industriales y comerciantes de las zonas rurales americanas que entendían bien que el crédito es necesario para producir, que por tanto sería bueno tenerlo gratis y que perder el monopolio de la emisión de moneda les impedía tenerlo. De hecho esa es la misma lógica de Lietaer… y de cualquiera que trabaje modelos de desarrollo local: si puedes conseguir que un factor productivo sea gratis, que sea el crédito.

Conclusiones

Producción - ConsumoEsta idea, que ayer sobrevolaba el ambiente, según la cual tener una moneda sería el «primer paso» hacia una economía propia antes de tener un tejido productivo minimamente sólido y diversificado, de que incluso se pueda contraponer la pasión por acuñar moneda a la necesidad de producir, es tan radicalmente nueva como difícilmente fundamentable. Pero es que, una vez más, no creo que la explicación resida en diferencias teóricas o de comprensión.

España, con su 40% de desempleo juvenil ha alejado a una generación entera del corazón de la organización social, la producción. Interesada o tal vez solo erradamente se les ha vendido una ideología según la cual los cambios en los patrones de consumo pueden cambiar el sistema social sin necesidad de tocar el sistema de producción y poder. Y muchos parecen haberlo creído.

El resultado es que en vez de alternativas al sistema productivo se crean sistemas alternativos de consumo: monedas locales, cooperativas de compra, sellos identitarios… El debate sobre cómo satisfacer las necesidades de todos se convierte en una estéril conversación sobre «más consumo» o «menos consumo» que tras culpabilizar el consumo compulsivo de la pequeñísima fracción de la población que puede permitírselo, lo usa como argumento de la necesidad de una menor producción global, el llamado «decrecimiento», que necesariamente supondría no solo una peor vida para la inmensa mayoría, sino la muerte por subconsumo para tres cuartas partes de las personas que viven hoy en nuestro planeta por muy igualitariamente que se distribuyera la producción.

Lo mínimo que se puede pedir a los que buscan una alternativa es que entiendan que un sistema económico solo es alternativo si puede proveer a las personas que lo adoptan de sus necesidades materiales básicas tan bien o mejor que el existente.

«Monedas alternativas: empezar la casa por el tejado» recibió 109 desde que se publicó el lunes 7 de septiembre de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. aza dice:

    Nadie va a morir por falta de consumo por que no puedas cambiar de móvil todos los años ni viajar en avión todas las semanas.

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