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Música en el buzón

Lo que nos cuenta sobre el mundo de posguerra una postal musical de 1959 en cuyo anverso dos canciones folk se superponen a una imagen del trabajo en el kibutz.

degania postal musical
Si hoy quisiéramos hacer que una postal contuviera música, un discurso, un audiolibro o simplemente un mensaje sonoro, en el diseño añadiríamos un QR. Pero en 1902, en vísperas de la Exposición Universal de París, que supuso el despegue de las postales como medio de comunicación interpersonal y de promoción de ideas, poner sonido a una postal suponía, literalmente, pegar un disco sobre la cartulina. Con todo, el disco fonográfico no se patentaría hasta el año siguiente y el mismo marco regulatorio internacional no cuajaría del todo hasta 1915, con lo que la tecnología se desarrolló con bastante agilidad hasta la primera guerra mundial.

El renacer de la postal sonora no llegaría hasta el desarrollo de la industria química y la investigación en plásticos que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Aparece entonces, arrancaban los cincuenta, un nuevo material, el «flexi», un plástico que permite imprimir discos mucho más resistentes, aunque con menor calidad de sonido que los vinilos. A principios de los cincuenta comienzan a aparecer flexis encartados en revistas de «lujo» o como promocionales (años después, en 1979, National Geographic publicará así el famoso disco del canto de las ballenas). A mediados de los cincuenta, cuando lo adopta como canal la industria discográficca alemana, vuelven las postales musicales. Pronto se volverán populares unidas al folk en Alemania, Polonia, Suecia… Una marca histórica -Polyphon, que había dejado de usarse cuando la empresa de Leipzig que llevaba ese nombre absorbió a Deutsche Grammophon– es rescatada para dar nombre a la línea de producto. En un momento donde los discos de 33 revoluciones son lo último en innovación y cuando está en sus primeros pasos la investigación en la fabricación por inyección, las postales musicales son de nuevo vanguardia tecnológica.

Pero para entender la postal que ilustra este post no basta con el contexto tecnológico. Para entenderla necesitamos también el contexto histórico de la posguerra mundial en Oriente Próximo.

El 29 de noviembre de 1947 la ONU aprueba el plan de partición de la Palestina británica en dos estados. Los representantes palestinos del momento y los jóvenes estados árabes, seguros de su superioridad militar, no lo aceptan y ponen en marcha una invasión. Comienza la guerra de Independencia de Israel. A consecuencia de ella entre 500.000 y 700.000 árabes palestinos abandonan sus pueblos, tierras y posesiones. Es la «naqbah» palestina, el «desastre». Tras la paz, los estados árabes durante los años siguientes someterán a leyes de excepción, presionarán y finalmente expulsarán a más de 500.000 judíos que llegarán como refugiados a Israel en la «nakbah» judía.

La composición demográfica de Israel cambia drásticamente. El nuevo estado tendrá que hacer frente no solo a un problema humanitario para el que no tiene medios, especialmente tras recoger a los supervivientes del Holocausto solo para inmediatamente después tener que sobreponerse a los efectos económicos de la guerra, sino a la integración cultural de unas personas con raíces y visión del mundo muy distintas de las de los emigrantes de cultura europea que habían hecho del ideal sionista una realidad. Empieza, a velocidades forzadas el particular «melting pot» israelí con el aprendizaje del hebreo como principal elemento aglutinador.

A todo esto los cincuenta marcan el comienzo de la cultura juvenil y el boom de la música popular en todo el mundo. En 1957 dos veinteañeros, Ran Eliran y Nechama Hendel, él hijo de un panadero, ella cantante en el Nahal, la unidad militar reservada para los jóvenes que quieren fundar nuevos kibutz, comienzan a cantar juntos con una guitarra a cuestas. Es el comienzo del nuevo folk israelí, que fundirá tradiciones musicales disimiles, orientales y europeas, con el embrión de la nueva canción juvenil que Bob Dylan y Joan Baez personalizarán en los 60 anglosajones (y los «cantautores» en la España de diez años después). En 1958, cuando tienen la oportunidad de grabar por primera vez en EEUU, pasarán a llamarse Ran & Nama (רן ונמה).

Y la tercera pieza de nuestro rompecabezas postal de esta semana es Degania, esa sí, bien conocida por los lectores de este blog tanto como relato general como en sus su evolución política y organizativa.

Y al unir todas estas piezas -tecnología, historia y movimientos sociales- podemos acercanos a lo que significaba en 1959 una postal musical de Polyphon con una imagen del trabajo agrario en Degania y dos canciones de Ran&Rama, un dúo que solo sacó tres discos al mercado.

«Música en el buzón» recibió 3 desde que se publicó el sábado 9 de enero de 2016 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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