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Mutualismo, mutualismos

Una presentación del mutualismo y un llamamiento a la nueva generación que discute sobre mutualismo en la red a unirse a la práctica cooperativista y comunitaria.

El futuro aquí y ahora: Keynes, Marx, Dewey, Foucault, Dreikurs, Zamenhof, etc.

simon yohanan preparatorio para mural en kibbutz
Hace un tiempo escribíamos sobre los orígenes del pensamiento «P2P» en la península ibérica y cómo fourieristas como Fernando Garrido habían creado el primer sistema moderno de cooperativas de producción sesenta años antes de los famosos «Pioneros de Rochdale» con los que se inaugura el discurso oficial del cooperativismo desnaturalizado… que es el de la actual Alianza Cooperativa Internacional (ACI). En aquel artículo avanzábamos el cambio generacional e ideológico que supuso la llegada de las ideas de Proudhon y su impacto en la revolución cantonal española de 1873.

proudhon por coubertProudhon, el último artesano, también el primer «anarquista» moderno, propuso un programa de transformación social harto novedoso: frente a las primeras ideas que defendían la estatalización total de la producción y el crédito -el modelo que luego sería de la Europa soviética- enarboló la perspectiva de un mundo donde el grueso de la producción recaería en cooperativas de trabajo, las cajas de ahorro se universalizarían como forma de reducir el coste del dinero y la coordinación de unas y otras en federaciones -confederaciones, diríamos hoy- formarían el esqueleto de una nueva estructura de económica. A ese modelo social se llegaría además, no por una revolución política más o menos violenta, sino a través de la competencia entre las empresas de propiedad capitalistas y las de trabajo asociado que, esperaba, incluyeran progresivamente a capas sociales cada vez mayores en la producción y el mercado. Básicamente estas ideas forman el corazón del mutualismo.

El mutualismo tras Proudhon

Tiempo de Armonía por SignacProudhon, por supuesto, era un producto de su época: con la teoría económica solo empezando a cuajar, la teoría del valor trabajo le llevó a actualizar tópicos antimercantiles del cristianismo medieval como la idea, mucho menos sofisticada que en Marx, de que el «lucro» y la remuneración del capital es simplemente trabajo no pagado. Marx, que había saludado a Proudhon como el «primer teórico de la clase obrera» hizo sangre en buena parte de la fundamentación proudhoniana remarcando sus lagunas intelectuales. Incluso para los estándares del momento buena parte de las intuiciones geniales del pensamiento económico proudhoniano se sustentaba en ciencia desfasada.

Pero Marx hizo algo más demoledor aun: su modelo a largo plazo, su programa «último», no era otra cosa que una sociedad de la abundancia. El modelo mutualista servía a lo más como una sociedad «de transición» o como una demostración de la capacidad de autogestión de los productores… pero no había una dinámica de la Historia o de la transformación social a largo plazo en Proudhon. Así que los siguientes grandes eslabones del pensamiento libertario, Bakunin y Kropotkin, partirán del horizonte de la abundancia y el mutualismo, como teoría social y argumentación económica, pasará a ser una «etapa superada», separada para siempre de los grandes movimientos sociales contemporáneos. Sin embargo, como programa y forma de entender el cooperativismo, el mutualismo seguirá siendo hasta hoy, una parte imprescindible y viva del movimiento de cooperativo más potente, el que se sustenta sobre las cooperativas de trabajo asociado.

El mutualismo americano

Benjamin TuckerEn los EEUU de finales del XIX y principios del XX el mutualismo no es más que una de las muchas corrientes del underground libertario. Su casi única figura será Benjamin Tucker que recuperará buena parte de los argumentarios proudhonianos mezclandolos con tópicos del «georgismo», el primer populismo norteamericano, ignorando no solo la evolución de los movimiento sociales, sino también la ebullición de la teoría económica de su época. Si Tucker no tuvo casi eco es porque sus contemporáneos, tanto en la Teoría Económica como en el movimiento libertario -entonces hegemónico en los mayores sindicatos del mundo- lo consideraban simplemente, anacrónico, anclado en discusiones superadas al mismo tiempo -aunque no siempre de la misma forma- en la academia y los grandes movimientos sociales. Kevin Carson, seguramente el principal «restaurador» de Tucker, reivindicará su trabajo como parte del «mainstream del populismo norteamericano», reconociendo por tanto su carácter local y underground.

Por supuesto que eso no le quita valor al radical antimonopolismo promercado de Tucker ni al brillante aporte de Carson en su acercamiento a la producción p2p y la Economía Directa. Pero resta todo el interés al debate sobre unos fundamentos que ignoran siglo y medio de teoría económica y atrasan un siglo en la experiencia de los movimientos cooperativo y comunitarista, un siglo que además es seguramente el más rico de la historia del movimiento.

Un mutualismo sin mutualistas

stirnerEn los últimos años, la eclosión del uso social de Internet ha permitido una nueva visibilidad al mutualismo americano revivido por Carson, ahora integrado en una apuesta más amplia que se identifica como «libertarismo de mercado de izquierdas» o defensores del «libre mercado anticapitalista» y que se concentra alrededor de grupos teóricos como el C4SS, la «Alliance of the Libertarian Left» o el «Instituto Molinari».

En un contexto iberoamericano donde el debate político en la red está marcado por el hooliganismo alentado desde los partidos políticos parlamentarios y la desaparición de la historia del pensamiento económico y los movimientos sociales del curriculum académico de los bachilleres, estas webs supieron configurarse como referencia para aquellos que buscaban aprender y descubrir el fondo intelectual del cooperativismo y una concepción transformadora del mercado. Se generaron réplicas en esferas lingüísticas distintas como la portuguesa o la española, a veces intentando lecturas que no implicaban comulgar necesariamente con los aspectos más desfasados del mutualismo decimonónico.

El resultado es la aparición en la red de un entorno de debate mutualista separado del mutualismo real, de las cooperativas de trabajo y su experiencia. Se puede pensar que es una expresión del adanismo inevitable en sociedades como la brasileña o la española, que con un 40% de desempleo juvenil han producido una generación al margen de lo productivo. Pero seguramente se deba mucho más al empobrecimiento del debate cooperativista diluido en el «buenismo» que es el sello de la ACI. Y si apuramos no es menor la responsabilidad de la incapacidad de origen de Mondragón, el gran referente global del cooperativismo de trabajo, para situar su experiencia en la continuidad del movimiento cooperativo anterior y posterior al cristianismo social del padre Arizmendarrieta durante el franquismo.

Y mientras tanto

asamblea kibutzPero mientras en EEUU el mutualismo esperaba casi ochenta años en el sueño de los justos a la aparición de nuestro amigo Kevin Carson, en Europa Occidental y en los Balcanes se producía el auge y caída de los modelos cooperativos cristianos (MCC, Bélgica, Italia) y de los socialistas (Francia, Yugoslavia), los kibbutz en Israel elevaban el comunitarismo a una nueva escala y el post-mayo 68 daba lugar a las primeras grandes redes de comunidades igualitarias centro y noreuropeas. Todas esas prácticas tuvieron su crítica y su análisis desde miradas comunitarias y pro-mercado. En la América de lengua ibérica, los cambios tampoco eran menores: en Argentina el cooperativismo se presentaba como continuación a las «fábricas recuperadas» y entre otras muchas novedades aparecía un nuevo cooperativismo local en la región andina. Es decir, han pasado no pocas cosas en el «mundo real» que quedaba fuera del terreno de reflexión del mutualismo americano. Y por supuesto, a través de todos esos grandes hitos siguió produciéndose una reflexión y una crítica de raíz libertaria, promercado y abiertamente mutualista contada desde la experiencia y en primera persona.

juan-ouisharefest-2015Además, mientras tanto, la teoría Económica formaba su corpus y se hacía de la que es su caja de herramientas contemporánea: desde el análisis marginal a la teoría de juegos, desde la teoría de las áreas monetarias óptimas a la economía internacional y del desarrollo. Y lo que es aun más potente, o debería serlo para un comunitarista o mutualista actual: recientemente empezó a incorporar la idea de comunidad identitaria y el análisis de redes, rehaciendo la argumentación del confederalismo productivo, desarrollando conceptos como la disipación de rentas que alineaban las primeras experiencias de la lógica de la abundancia que habían soñado los clásicos con una teoría dinámica de la evolución de los mercados y la tecnología. Como resultado, como decía Juan Urrutia es posible hoy plantearse por primera vez una teoría económica «pensada no desde el yo sino desde el nosotros».

Un llamamiento a la nueva generación mutualista

Laputa viajes de GulliverNo se trata de desenterrar las momias de Proudhon -o ya puestos, de Tucker- como si no hubiera habido pensamiento ni historia en siglo y medio. No se trata de competir con las distintas sectas marxistas por crear una realidad teórica paralela y estéril. Se trata de recuperar el impulso teórico aceptando todo aquello en lo que la experiencia práctica y el análisis teórico del movimiento cooperativo ha superado a los clásicos e incorporando además todas las herramientas que el conocimiento académico ha desarrollado mientras tanto. Porque igual que si, inspirados por el Ulises de Homero, queremos cruzar el Mediterráneo en barco no tiene sentido limitarse a los instrumentos de navegación de la Grecia arcaica, si nos dejamos inspirar por el espíritu de los primeros mutualistas sería absurdo renunciar a todo lo aprendido desde entonces.

Seguramente el movimiento mutualista, comunitario y cooperativo es el movimiento social en el que la teoría está más pegada a la acción y la experiencia general, teorizable, es más real y concreta para cada uno. Grupos mutualistas que no crean comunidades o cuando menos cooperativas de trabajo, que no salen al mercado, que no exploran por si mismos la organización igualitaria del trabajo, en pocas palabras, que hablan de mutualismo pero ni lo hacen ni lo viven, están condenados a convertirse en un nuevo reino de Laputa.

indianosPor eso la aparición de redes y conversaciones mutualistas en lengua española es una extraordinaria noticia… si sabe ligarse y dar un salto hacia la práctica del mutualismo y abrirse a su Historia y al conocimiento desarrollado en los dos últimos siglos. Un salto en el que pueden contar con nosotros y nuestra ayuda, para formar, discutir y alentar, pero también y sobre todo para construir tejido cooperativo real que impulse una revolución productiva desde abajo.

«Mutualismo, mutualismos» recibió 56 desde que se publicó el Martes 18 de Agosto de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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