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Navidad es cuando empieza el tiempo de construir

Saturnalia, Opalia, Natalia, Navidad o Solsticio, no es tiempo de descreídos; es tiempo de reconocernos en los otros y empezar a construir una vida interesante

AuzolanEl editorial de Navidad, el único del año, es en «El Correo de las Indias» un momento de promesa, pero también de balance.

Y ahí nos damos cuenta, como quien no quiere la cosa, como si la musa nos hiciera un regalo de Navidad que no esperábamos, de la paradoja de que nuestro blog -ese lugar en el que desde hace más de una década se inventaban futuros para cambiar el presente- se haya poblado de óleos, fotos en blanco y negro y recuerdos de infancia. Pero es que el futuro está enfermo y tocaba reconocerlo.

Hace años que lo sabemos y le dábamos vueltas a una respuesta, a una nueva estrategia. Pero era difícil. Es doloroso reconocer en los hechos que el futuro que amamos y entrevimos desde los años del ciberpunk, el del poder distribuído y la disipación de rentas, el que nos dio forma más que ninguna otra cosa, ya no es una oportunidad inmediata.

Durante ese tiempo, y en buena medida por ese descreimiento en el futuro que ha impregnado toda la cultura de la descomposición, nos ha quedado claro que los discursos de cambio no prenden, no enraízan, lo que hace cada vez más difícil que una iniciativa masiva tenga un sentido progresivo… más bien lo que vemos, bajo mil máscaras, bajo mil «novedades», es justamente lo contrario: nuevos monstruos crecen y amenazan las libertades.

Grupos muertosY nos damos cuenta de que la respuesta a nuestro alcance, como en una partida de Go, no está en el enfrentamiento, sino en sentar las bases que nos permitan poner cerco al derrotismo. Y las bases, siempre, están en el ethos, en el modo de vivir y hacer, más que en lo que se proponga en cada momento como acción. Por eso, en esta nueva etapa de «El Correo de las Indias», lo que queremos hacer, lo que ya estamos haciendo, es mirar al pasado para rescatar modos de vivir que lleven a un tipo de preguntas que a su vez siembren la conversación en nuestro entorno.

Casi sin quererlo, hemos empezado un proceso en el que damos la vuelta a nuestra forma de hacer relatos: para que el futuro no se descomponga buscamos modelos estén donde estén, estén entre pensadores victorianos, jugadores de Go o entre los abuelos de la «Greatest Generation», entre los nómadas o entre los astronautas, en los grandes restaurantes o en las cocinas populares. Ahora, en la búsqueda de modelos éticos no descompuestos, el pasado, ese territorio extraño, se ha convertido en nuestro nuevo mundo a explorar.

Pan de caseríoAdemás, este es un momento del año que se presta para celebrar lo construido. En 2013 hemos tenido un milagro que amerita tirar la casa por la ventana, nuevos clientes con los que hemos descubierto nuevos mundos, nuevos amigos con los que hemos aprendido, experimentado, disfrutado y comprometido. Y hemos conocido y nos hemos enamorado de una ciudad generosa y sana como ninguna otra.

Ha sido el año en el que por fin nos encontramos en vivo arrsani, entramados, aesires e indianos. Todavía pocos en la idea de abrir una conversación que construya aquí, ahora y por nosotros mismos. Pero decididos a ser más e incorporar más amigos a la conversación.

Y es ahí donde se ve lo valioso que ha resultado nuestro esfuerzo de conversación durante los últimos once años. Porque en realidad lo que nos importa sobre todas las cosas es haber construido una fuente de significado que nos dota de energía para seguir avanzando con toda la fuerza, la pasión y la alegría en un mundo en el que solo la descomposición parece avanzar de manera rampante.

neovenecianosComo el espíritu de la Nochebuena susurrando en medio del zafarrancho de las cocinas, ayer comentábamos que

los pocos que suelen adoptar [ideas verdaderamente revolucionarias] por lo general ni siquiera se preocupan activamente de cambiar el mundo. Simplemente se dedican a construir y refinar su visión y a compartirla con aquellos con los que tienen una afinidad genuina, con los que pueden conversar; con los que pueden compartir una vida interesante.

A cada uno de ellos, neovenecianos, talaios, sursiendos y muchos que aún ni conocemos pero están ahí -y seguro alguno nos lee- les invitamos a seguir construyendo, alimentando una conversación a partir de la cual fructifiquen proyectos nacidos de la comunidad que aporten significado y sean portadores de abundancia.


Propuesta del director: Una «no resolución» minimalista para el 2014

blogEscribiendo ya como Alan Furth, quisiera recomendaros una y solo una «no resolución» para el 2014: ¡¡empezad un blog!!

Escribir no es solo la mejor manera de canalizar, refinar y consolidar la pasión por aprender como camino a una vida interesante, sino también la mejor manera de establecer conversaciones con los que podamos compartir esa vida.

Y en el espíritu de este editorial, os exhorto a que empecéis vuestro blog sin ninguna expectativa en cuanto a lo que pueda llevaros; por eso es que me atrevo a decir que de lo que estamos hablando es, de alguna manera, una «no resolución». Sólo así es posible encontrar nuestra verdadera voz, y desarrollar poco a poco una pasión por escribir tan fuerte que el acto mismo será su propia recompensa.

Y si la voz es verdaderamente nuestra, lo más probable es que termine encontrando eco en los rincones menos esperados, que termine generando una conversación con gente con la que jamás nos hubiésemos imaginado que siquiera existía. Es un proceso espontáneo, orgánico e impredecible, por lo que no puede forzarse ni planificarse con demasiado detalle.

Es lo que me pasó este año con mi blog. Cuando empecé a bloguear a finales del 2008 jamás hubiese imaginado que me llevaría a trabajar con los indianos — en realidad, jamás me hubiese imaginado una conversación que me hubiese roto tanto los esquemas y me hubiese hecho crecer tanto como la que he entablado con ellos.

¿Qué mejor momento que la Navidad para celebrar la «magia» de las conversaciones que surgen en la blogsfera? ¿Qué mejor manera de celebrarlo empezando tu propio blog? Saturnalia, Opalia, Natalia, Navidad o Solsticio, no es tiempo de descreídos; es tiempo de reconocernos en los otros y empezar a construir una vida interesante.

«Navidad es cuando empieza el tiempo de construir» recibió 9 desde que se publicó el Miércoles 25 de Diciembre de 2013 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Alan Furth.

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