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Políticos y redes: de la esperanza democrática al peligro populista

2003: cuando el Washington Post sacó a Extremadura, un domingo y en portada, un escalofrío cruzó el Atlántico: el modesto Linex, una distribución amparada por Hispalinux, la mayor organización civil de apoyo al software libre, desbancaba al monopolio de Redmon de una administración regional española por primera vez. Un ejemplo peligroso….

Empezaba el mes de noviembre. El gran golpe se había hecho público a finales de septiembre: Alemania abandonaba los sistemas propietarios y pasaba al software libre. Alemania necesitaba independizar sus sistemas para poder enfrentarse políticamente a Estados Unidos en su posición sobre Iraq. La cuestión del software empezaba a entenderse de un nuevo modo: como la base de la independencia empresarial, tecnológica e incluso política de los países. Linux empezaba a ser para el futuro e Europa más importante que la Convención de Giscard. “Si los europeos hemos de tener una Constitución se escribirá en código, no en leyes”, clamaban en la época los ciberpunks españoles.

Pero como aseguraba Bruce Sterling en “Future Now”, un libro que aparecía por aquella misma epoca, en la sociedad red el campo natural de batalla política está en las ciudades. Más sensibles a los cambios, más flexibles en sus instituciones, los entornos urbanos son la gran referencia de cualquier aplicación tecnológica. Colocan a los innovadores cerca de los responsables políticos… que sepan escuchar.

En ese marco emerge el primer caso documentado de utilización sistemática de las redes en una campaña política europea. Se preparaban las municipales españolas de 2004. En Zaragoza, el líder de la oposición, el socialista Juan Alberto Belloch, encargó a la Sociedad de las Indias Electrónicas, la primera consultora de análisis de redes de Europa, un mapa de la ciudad secreta, un dibujo de la red social real que buscaba descubrir a los generadores reales, no institucionales, de opinión. Durante varios meses, mapa en mano, llamó a expertos, consultó con técnicos y economistas y empezó a formular sus propios planteamientos. En el mes de enero, después de decenas de informes y reuniones con innovadoers locales de todo signo, parecía haber un diagnóstico claro: sin una apuesta previa y valiente por el software libre nunca desarrollaremos una industria local del I+D, y sin eso las ciudades medias no tendrán otra perspectiva que la subsidiaridad y la dependencia de los grandes centros económicos y tecnológicos internacionales.

Había llegado el momento de pasar a la acción. Belloch y su equipo empiezan a reunirse diariamente con empresarios, linuxeros, grupos de trabajo de la Universidad… Nada de comidas protocolarias. Las reuniones tienen el incesante murmullo de los teclados portátiles tomando notas. A principios de febrero Belloch ha absorvido buena parte de lo que su equipo y la red social zaragozana le cuentan. Tal cual lo convierte en una parte central de su programa y lo lleva al Club Siglo XXI.

El ejemplo cunde: Trinidad Jiménez, candidata socialista estrella en las municipales, va al club siglo XXI con un discurso similar al del aragonés e igual título. El Parlamento de Aragón aprueba por unanimidad a instancias de Izquierda Unida una proposición no de ley en favor del software libre… El movimiento está en marcha y se transmite a otras comunidades y candidatos… incluso al Partido Popular que en Valencia se lanza en las elecciones con una propuesta de implantación generalizada que causa estupor en la Moncloa de Aznar y lleva a intervenir al Ministro Piqué.

En una pantalla plana con el mapa del mundo en un despacho de Redmon, una lucecita roja parpadea sobre España. La lucecita se convierte en un viaje urgente mediado personalmente por Bush. Steve Ballmer, presidente de la compañía tras la retirada de Gates, visitará la siguiente semana España y se reunirá con Aznar. Saben lo que se juegan. No minimizan el daño.

Pero tanto movimiento alerta también a la industria californiana, la misma que apoyará sin fisuras a Obama años más tarde. Wired le da por primera vez su portada electrónica a un político, Belloch. El candidato a alcalde de la quinta ciudad española, que había partido por debajo en las encuestas, se ve de repente convertido en el centro de un debate que supera en mucho a sus contendientes locales. Su campaña, basada por primera vez en un programa confeccionado tras escuchar a decenas de líderes locales descubiertos mediante el análisis de redes, será finalmente un éxito. Belloch dio la vuelta a los sondeos y fue finalmente el único candidato de oposión en ganar una alcaldía de las 10 mayores ciudades españolas en aquella consulta. El primer ensayo de uso de las redes sociales en campaña por un político de un partido mainstream había sido un éxito.

2004, enero. Tras un famoso artículo en Wired, Howard Dean se convierte en la referencia política mundial del mundo de las redes. El resumen de los modos y estrategias de campaña era un auténtico manual de network theory aplicada a la recolección de fondos.

Pero tras las derrotas en Iowa y New Hampshire, Dean destituyó a Joe Trippi, su jefe de campaña y verdadero arquitecto de la estrategia de red. La prensa española de entonces sólo dió la noticia de refilón, explicando que Dean, que según ellos partía de favorito, hacía pagar así a su asesor principal un fracaso que era también un fracaso de Internet.

Sin embargo, esta no era la visión de la prensa norteamericana: Dean no gustaba al aparato demócrata. Ni siquiera gustaba a Clinton que ya apostaba por volver a la Casa Blanca como primer el “primer esposo” de la Historia de América. Nadie esperaba a Dean de ganador en Iowa: el sistema de “caucuses” que rige en ese estado hace muy difícl que venza un candidato no unido al aparato del partido demócrata. Pero los resultados de New Hampshire mostraban más distancia de la esperada… Y Dean claudicó. Rápidamente sustituyó a Trippi por Roy Neel, un tipo del aparato de toda la vida con cuyo nombramiento esperaba apaciguar a los airados barones.

Y el fracaso vino de suyo. El Supermartes supuso el holocausto de Dean. Moraleja: Dean no había conseguido ganarse a los barones que allí como aquí exigen algo más que guiños. Renunció al Valle, a la red y a su magia. Renunció a convertirse en el renovador del discurso y la organización demócrata, el pionero de la democracia del siglo XXI. No se puede invocar a las bases a un proyecto de renovación para luego caer en la ingenua mezquindad de pretender trocar el capital red en reconocimiento de los barones del partido. Los que se acercan de verdad a la red y las nuevas libertades nunca serían “uno de los nuestros” para el stablishment.

2005, tras la muerte a manos de la policía de un joven del arrabal, un entorno deliberativo se crea sobre la marcha, de forma relativamente espontánea a partir de un par de «páginas de homenaje» creadas en un servicio gratuito de blogs ligados a una emisora de música, Skyrock. La deliberación pasa pronto a la acción y emerge la mayor revuelta callejera francesa desde 1968. Su némesis, el entonces ministro del Interior: Sarkozy.

A los pocos días de comenzar las revueltas la policía francesa ya era consciente de que no se enfrentaba a una explosión irracional de los barrios, sino a una forma contemporánea de violencia urbana organizada, la guerrilla en red surgida espontáneamente a partir de la repercusión de las primeras algaradas.

Trece días después, tres bloggers fueron detenidos por su papel en las revueltas francesas. A diferencia de lo que habíamos visto en la Revolución Naranja ucraniana, también pionera en las formas de trabajo y revuelta en red, la fase deliberativa en el caso francés fue sumamente breve y evolucionó hacia la acumulación técnica de conocimientos en formas de guerrilla urbana, superponiéndose a la coordinación y convocatoria realizada sobre todo mediante teléfonos móviles. Durante aquellos días “la noche era de los móviles, el día de los blogs”, siguiendo un modelo que ya había aparecido tanto en Ucrania como en el 13M español

2007, presidenciales francesas. Sarkozy ha aprendido. Quiere ganar la batalla de la red. Un mapa publiado entonces muestra a los más de 80.000 blogs que apoyan al candidato. A la cabeza de ellos el famoso blogger Loïc LeMeur aporta el conocimiento del terreno y el prestigio hacker con el que el candidato quiere resarcirse del susto de 2005.

Pero el sistema político europeo no es como el americano. Las redes no están para recoger fondos, sino para expresar adhesión. No ponen en jaque a los viejos aparatos electorales, que a diferencia de en EEUU no les necesitan para ganar independencia de los grandes contribuyentes, sino que los refuerzan a la manera de una hinchada futbolística. Y la vieja guardia se da cuenta. Tras la campaña se pulsa el botón de apagado.

El día después de las elecciones presidenciales, las gigantescas redes de blogs de ambos candidatos se deshinchan rapidamente. Un sabor agridulce queda incluso entre los seguidores del nuevo presidente. El aparato político sin embargo está encantado. Creen haber encontrado una forma de incluir la red en la campaña que la concibe como el aparato de una provincia periférica más. El coste invisible habrá de pagarse más tarde, cuando al intentar legislar sobre Internet, grandes sectores de la blogsfera no se sientan ya comprometidos con el presidente y se dediquen a erosionar su popularidad.

2008, enero. Volvemos a EEUU. Cada vez quedan menos blogs activos en la campaña de primarias. Salvo el de Edwards pocos han sido verdaderas herramientas de comunicación personal… y desde luego no en el campo demócrata.

Recordemos la desnudez del rey ahora que la obamanía embellece todo: la de primarias fue campaña basada en el prejuicio en la que la red se utilizó fundamentalmente para alimentarlo. Recordemos los excesos de la explotación de la tradición antimormona contra Romney en el campo republicano y el juego sucio contra Obama con el ya famoso affaire Madrasa en el demócrata.

En ese marco fue Edwards, escribiendo personalmente en su blog, argumentando la salida de Iraq quien desde un punto de vista de claridad y transmisión de mensajes hizo la mejor campaña en la red… desde el paradigma bloguero, no desde el de la lógica de la política myspace y facebook. Ser el más claro, el más atrevido y seguramente el más honesto en su relato no basta y seguramente ni ayude en un contexto en el que la comunicación política en red se entiende, desde un malévolo infantilismo, como terreno de video-maledicencia y juego de cromos.

Y es que como decía entonces Antoni Gutiérrez Rubí, las campañas de Obama y Clinton

son el reflejo de nuevas demandas sociales y culturales que, a caballo de lo trivial y superficial, apuntan a un nuevo tipo de político y de política sometidos a una dura y constante rivalidad electoral en todos los escenarios, en todos los medios y ante todos los públicos.

En ese marco, lo realmente novedoso de la campaña en red de Obama fue unir las técnicas de análisis de red social ensayadas en 2003 en España, la creación de una máquina descentralizada de recolección de fondos que había levantado Dean en 2004 y la concepción de hinchada en red de Sarkozy en 2007, con la posibilidad expresiva del servicio que prestan empresas como facebook.

Adhesión y expresión. Esta es son las claves de la comunicación y la política en facebook. La palabra pertenece en ella al líder, que por primera vez se comunica directamente con una masa de adherentes que ya no viven en foros y blogs, sino en pequeñas fichas donde el tamaño mismo de los mensajes difilcilmente puede generar reflexiones alternativas y espacios deliberativos autónomos.

Tras la victoria presidencial Obama escenifica su resistencia a dejar la Blackberry. Hay mucho contenido y densidad simbólica en este gesto. A diferencia de Sarkozy, el líder no quiere dejar la red. Quiere seguir comunicándose directamente con ella. A fin de cuentas el modelo no es ya el de la emergencia y efervescencia conversacional que asustaba a los aparatos. Se ha convertido, y este es el gran mérito y peligro de Obama, en unidireccional. En una radio alternativa que el nuevo presidente pretende utilizar como Roosevelt utilizaba la radio. El país, el pueblo, se ha convertido en un recipientario homogéneo que escucha directamente al hombre que representa la esperanza y habla cada vez más con lenguaje papal, situándose discursivamente por encima de la política.

Modelo rooseveltiano o tal vez una nueva forma de populismo, ciberpopulismo, cuyas consecuencias últimas pueden resultar más bien peligrosas. Recordemos que si Roosevelt es recordado como el mejor presidente del siglo XX, sus epígonos en el uso de la radio son recordados como su peor horror.

«Políticos y redes: de la esperanza democrática al peligro populista» recibió 1 desde que se publicó el viernes 19 de junio de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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  1. […] o usar redes sociales no es una novedad que el ahora presidente Obama trajera a la política. Podemos remontar sin problemas el uso protagonista hasta 2003, un marco en el que el presidente norteamericano resulta, más bien, una coda poco […]

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