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Por la Banda Oriental

Me está gustando moverme. Y es que estos días, si algo he hecho, ha sido moverme y tomar los más variados medios de transporte.

Llegué al aeropuerto de Barajas el miércoles por la tarde, Terminal 4. Después de facturar y pasar el control de seguridad (y rehacer la mochila que sus absurdas medidas te obligan a deshacer) tomé el trenecito monorail que te lleva a la terminal satélite. Ahí tomé un avión a Londres. Me encantó British Airways y su mantenimiento de las viejas tradiciones, como tomar un gin-tonic con galletitas de queso y orégano o el sentir que si quisieras, podrías vengarte del maltrato británico en congresos y episodios varios con esos azafatos que parecen polite-robots

Anyway… en Heathrow (que debe ser de grande como Alcobendas) tomé dos autobuses (uno de ellos con trayecto de 15 minutos) y otro tren para llegar a la puerta de embarque que me llevaría a Buenos Aires. Allá tomé un autobús en el aeropuerto que me llevó a una estación donde entré en una furgoneta que me llevó a la terminal de Buquebus de Puerto Madero.

Ahí tomé un barco que me dejó en Colonia del Sacramento, donde esperaba otro autobús hasta Tres Cruces, la estación de buses de Montevideo, donde ya esperaba David y un taxi que nos llevaría a casa.

Al día siguiente, Gerardo y Héctor vinieron a buscarnos en coche para ir a Paysandú. Nunca había estado en el interior del Uruguay. Paysandú fue un polo industrial importante (telas de lana, cueros, cerveza, agroalimentaria…) que fue perdiendo peso. Yo lo vi muy vivo y con actividad pero según me contaron en su momento era una auténtica pasada.

Una de las últimas pérdidas, se dio cuando AmBev compró La Norteña, la tradicional fábrica de cerveza de Paysandú de gusto alemán, se quedó con la maltera y cerró la planta de cerveza.

Y efectivamente, nuestro amor por la cerveza y nuestra filosofía de fabricar objetos portadores de mundos, tienen mucho que ver en este viaje.

Visitamos el Club de Golf de Paysandú donde disfrutamos de un estupendo asado con tres representantes de La Norteña interesados en armar un nuevo proyecto en torno a una cerveza con calidad e identidad. La cosa promete.

Héctor (aka Camello), que es de Paysandú, nos consiguió habitación en el Hotel Jardín, un lugar encantador, cuidado hasta el mínimo detalle y con un jardín de ensueño.

El dueño nos mimó todo lo que pudo y hasta nos regaló una de las tartas galesas que vendían en el hall y que tienen la peculiaridad de durar hasta 7 meses envueltas en plástico gracias a la cantidad de licor que llevan…

Por la mañana fuimos hacia Colonia, pasando por kilómetros y kilómetros de pastos infinitos, bosques de eucaliptos, millones de vacas peludas, caballos, ovejas y unos lagos y ríos que quitan el aliento.

Y lo que dicen de Colonia es verdad, es una auténtica preciosidad, que cuenta además con museos, joyas históricas y unos hoteles y restaurantes de dejar la boca abierta.

Al llegar de nuevo al Prado Chico, me encontré con Carmencita y le pregunté por Felisberto Herández. Me dijo que hace días que no sabe de él y que no atiende al celular. Estoy un poco preocupada…

–Más fotos aquí

«Por la Banda Oriental» recibió 0 desde que se publicó el Sábado 30 de Julio de 2011 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por María Rodríguez.

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