El Jardín Indiano

Conquistar el trabajo es reconquistar la vida

Grupo de Cooperativas de las Indias

Por qué consumir no debería generar derechos

La centralidad de la producción nos trajo todas las utopías del trabajo y el comercio de los siglos XIX y XX. El ideal anticonsumista que se consolida en esta generación solo nos puede ofrecer distopías o lo que es casi peor, llevarnos de cabeza a una sociedad tan corporativa como distópica.

Prácticas en las Indias

vendimia
Hasta ahora, ya fuera para Adam Smith o para Karl Marx, para Quesnay o para Kropotkin, la producción se consideraba el centro de la actividad social. Porque producir no es un hecho aislado, algo que uno hace sin los demás.

germinalProducir en una estructura social es crear bienes y servicios que satisfacen las necesidades de otros. Así que ser un «productor» generaba también una posición, un reconocimiento necesario: todo el mundo entendía que el que trabajaba no trabajaba solo para si, que el hecho de trabajar implicaba aportar a la bolsa común de riqueza de una sociedad. Dicho mal y pronto: al PIB. Luego nos mataríamos por ver cómo se dividía, pero estaba claro que los que creaban riqueza aportaban más que los otros y merecían una consideración especial, se llamara «dignidad del trabajo» u «orgullo de clase». Les debíamos algo porque eran los que «ponían la comida sobre la mesa» de todos los demás.

Por eso, lo que genera «derechos sociales» es participar o haber participado de ese esfuerzo productivo. La asistencia sanitaria, las pensiones o los subsidios de desempleo, eran para los trabajadores. Y dado que los trabajadores eran el producto de una unidad productiva muy particular, la familia, sus derechos se hacían extensivos a los miembros de esas familias. Solo cuando el sistema económico empezó a mostrarse incapaz de dar trabajo a todo el que lo buscaba, algunos de esos derechos pasaron a ser universales. La idea es que beneficiaran a todas las clases trabajadoras, pudieran acceder o no a un puesto de trabajo. Pero si la cobertura pasó a ser universal, no así su fundamentación. Estaba claro de dónde salía el dinero que la pagaba: de las cuotas de seguridad social de autónomos, empleados, cooperativistas y empresarios. Porque a las finales, la producción pagaba y sigue pagando la fiesta de la cohesión.

La generación consumista

colas iphoneSin embargo la crisis ha dejado una sociedad en la que buena parte de los (no tan) jóvenes ha entrado en contacto con el aparato productivo fundamentalmente a través del consumo. Consumo que en su mayor parte, además, no está formado por bienes de primera necesidad. Estos, como son provistos por padres y abuelos, se perciben como gratuitos y no como el resultado de la actividad productiva de otros miembros de la familia. Como además el discurso anticonsumista anglo se ha convertido en mediático en los países Mediterráneos, muchos en la generación 15M sienten que a lo que se les orienta, que su «aporte» a la familia y a la sociedad es… consumir.

Y así, se instala la idea de que lo que te hace un miembro valioso de la sociedad no es lo que aportas -es decir lo que produces- para los demás, sino lo que utilizas de lo que los demás aportan, lo que consumes. Y por tanto es tu consumo lo que debería convertirse en origen de tus derechos como miembro de la sociedad. Por eso aparecen propuestas como la «Pensión por consumo» o un «ingreso universal básico» derivado de la participación en beneficios de las marcas que compramos por el hecho de comprarlas.

Comunidad de trabajo, comunidad de consumo

reunion trabajo pensar neal jacinto cris pensar indianosEl peligro de que esa línea argumental lleve a desigualdades salvajes es obvio. En general, la ética al mismo tiempo egocéntrica y culpógena en la que se asienta no lleva a nada bueno. Pero lo que me gustaría subrayar es la definición de comunidad que surge de esta mirada y que se manifiesta más allá de experiencias turistificadas como el coliving.

Y es que la comunidad de trabajo -en la que se basaron las ideologías sociales de los siglos XIX y XX- y la comunidad de consumo tienen naturalezas profundamente diferentes. La relación con los compañeros de trabajo es personal y orientada a un objetivo común. El compromiso es alto: es un esfuerzo diario. Alrededor del puesto de trabajo se genera una comunidad real.

apple storeAlrededor del consumo de una serie de bienes o en una serie de espacios, el compromiso es bajo, y la comunidad se concibe como un grupo de clientes fidelizados, una comunidad imaginada… lo que ha de encantar a unas marcas cuya publicidad se basa en la gran mayoría de los casos en asociar «estilos» a los productos.

De hecho, estos sistemas replican esa lógica corporativa. En «Basic Income» por ejemplo, la novedad del proyecto estaría en que «te beneficias del resultado de toda la cadena de proveedores» de una marca. Resultado: una inevitable feudalización alrededor de los proveedores de bienes de consumo de masas, aquellos que más nos vale mantener porque, con sus cadenas de valor, soportan el ingreso social mínimo.

Producción de utopías, consumo de distopías

La centralidad de la producción nos trajo todas las utopías del trabajo y el comercio -el socialismo, el anarquismo, el mutualismo y el comunitarismo de los siglos XIX y XX. El ideal anticonsumista, creciente durante las últimas décadas, solo nos puede ofrecer distopías -como el «decrecimiento»- o lo que es casi peor, llevarnos de cabeza a una verdadera sociedad corporativa y distópica al estilo de Jennifer Gobierno.

«Por qué consumir no debería generar derechos» recibió 13 desde que se publicó el Lunes 20 de abril de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. lasindias dice:

    Por qué consumir no debería generar derechos http://lasindias.com/?p=83429 La centralidad de la producción nos trajo todas las utopías del trabajo y el comercio de los siglos XIX y XX. El ideal anticonsumista que se consolida en esta generación solo nos puede ofrecer distopías o lo que es casi peor, llevarnos de cabeza a una sociedad tan corporativa como distópica.

  2. david dice:

    Este fue el vídeo que, visto en la p2pf, me provocó este post https://www.youtube.com/watch?v=Yi4dc-HIlNo
    La evolución de pensionporconsumo.es de idea «post-15M» a startup de moda también me resultaba significativa.

    Pero sobre todo es la ética que hay debajo y la paradoja que comporta lo que me atraía: para los «anticonsumistas» el consumo es el centro del sistema productivo y lo que debería generar derechos sociales. Y seguramente una cosa se ligue a la otra: si no produces no puedes entender el consumo como una necesidad ni como el fruto de un esfuerzo colectivo, solo ves despilfarro y gasto innecesario porque la mayor parte de tu propio consumo, pagado por los padres, se te hace invisible (casa, comida, agua, electricidad, etc.).

  3. nat dice:

    @david Claro! para un montón de gente la producción es invisible, el algo que tiene lugar en algún sitio. Normalmente muy remoto. Es decir es ajeno. Sólo los servicios digitales comenzaron a integrar a sus usuarios en el proceso de producción, en el diseño de de productos a principios del año 2000. Y de alguna manera, ese proceso nuevamente se orientaba al consumo pues por ambas partes se buscaba adaptarse a los gustos y necesidades de los usuarios.

    Supongo que por eso también en los últimos años se viene gestando el mito de la producción agraria o de la fabricación de objetos que impulsa el mundo maker. Es la respuesta a la abrupta separación entre una gran masa de población que el resulta tan ajena la vida rural como la de la producción industrial.

  4. gustavo dice:

    @nat @lasindias @david Estoy más o menos de acuerdo en el diagnistico de tus primera frases del quitt, Nat, pero no en la cantidad de gente a la que es aplicable. Que la producción sea invisible para gente que no ha trabajado o tiene trabajo "de gestión" en alguna empresa en la que aporta cero, adolecentes y gente de bien, para los que las cosas nacen en los escaparates, sería la causa de poner el consumo en centro del sistema productivo para ese segmento de la población no demasiado numeroso. Por lo que debe haber otras causas para "la gran masa", que creo que debe ir más hacia que se sienten ajenos a lo que ellos mismo producen por no tener apenas control sobre el producto, trabajan solo por el salario, el cual sirve para el consumo, el cual debe ser visto como el último reducto de sentido. De ahí que también haya cada vez más que gente que sienta la necesidad de tomar más trozo del proceso productivo para generar sentido en sus vidas, otra forma de relacionarse en y con el trabajo.

  5. david dice:

    @nat y en ese marco, la producción agraria a pequeñísima escala tiene una «ventaja»: produce relaciones de muy poco alcance y por tanto un modelito social muy fácil, muy asequible sin esfuerzo intelectual alguno: la mayoría de la producción va para autoconsumo y el poco excedente se integra en la economía del regalo o todo lo más en el mercado local. Todo resulta manejable, cercano, seguro, fácil.

    La paradoja es que los que más claman por la cooperación y la colaboración, dejan fuera de cuadro el increíble de la cooperación social que genera el mercado. Demasiado complejo, prefieren la maqueta a la realidad.

    Lástima que no sea otra cosa que una réplica turistificada de la comunidad autárquica premoderna. Turistificada y confortable, con hospitales e internet… que una economía que funcionara así no podría sostener. Lo malo es cuando la maqueta simplificada y falseada se convierte en modelo social a imitar. Ahí es donde engancha el decrecionismo. Ejemplo reciente: http://www.elmundo.es/economia/2015/04/20/553436d622601d70418b4577.html

  6. david dice:

    @gustavo no es contradictorio tu aporte con el de @nat, tanto en un caso como en el otro, ambos perfiles concurrirán como presunta forma de rebeldía hacia lo mismo: la búsqueda desesperada de una experiencia controlable, turistificada, sendante… y una ideología que lo sostenga.

  7. gustavo dice:

    @david @nat y a mí todo eso de las ecoaldeas del antiguo regimen, en clave psicologica, me parece que entre otras cosas como culpa y miedo, también es por pereza. La pereza de no tener que pensar en la complejidad de un entorno tan cambiante como el mercado, es mucho más cómodo mentalmente tener un modelo simplificado que de una explicación a todo, realista o no, que enfrentarse a lo mucho desconocido…

  8. carolita dice:

    @david @gustavo @nat además, el trabajo alienado por parte de los trabajadores no manuales, de aquellos que tendrían que saber explicar por qué su trabajo es valioso… creo que es una manera más de evasión, de autoalienación, al igual que cuando se piden cosas al estado prefiriendo ignorar de donde salen esos recursos, otorgándole el poder de Gran Hermano que le legitima para vigilar o impedir procesos interesantes.
    Volví a leer el post ahora porque en mi primer lectura había algo que no me terminaba de cerrar y ahora veo que era mi imposibilidad de observar el papel dado al consumo/no consumo en el sistema producción/consumo actual.
    Excelente post, pone a la producción en el centro desde una nueva perspectiva.

  9. david dice:

    @carolita @gustavo @nat si, es un cambio cultural que ha sido muy rápido. Compara por ej los temas de este famoso espacio de reportajes de tve desde 2013 a hoy con los años anteriores http://www.rtve.es/alacarta/videos/documentos-tv/

  10. marfossatti dice:

    Al principio no me cerraba, sentía que me faltaba algo en el medio de la argumentación, pero leí el artículo sobre consumismo y anticonsumismo y ahí me cerró. Me gusta esta nueva serie de posts indianos a los que vengo llegando tarde, pero ya me hice mi cuenta en La Matriz para dejar un comentario de vez en cuando.

    Justo estos días estaba pensando en el tipo de activismo y en las diversas "causas" que se plantean desde el boicot a ciertas marcas o desde el "consumo responsable".

    Pensaba en que cuando ves una de esas "nuevas tendencias" de consumo que parecen mostrar un "cambio de consciencia", es que en ese rubro estamos en el horno. Por ejemplo, si vemos que Victoria Secret ya sacó su línea para "gorditas", es porque encontró otro nicho de mercado, sin más, pero no piensa dejar de explotar, ni arrepentirse en lo más mínimo, de la tendencia mayoritaria y en crecimiento que induce a la anorexia (mucho menos, piensa dejar de tercerizar su producción en terribles talleres textiles del otro lado del mundo).

    Si concebimos entonces el activismo como la presión que logrará luego una satisfacción como consumidores conscientes, poco vamos a hacer por cambiar realmente nada, no vamos a incidir en la porción "no responsable" del consumo, y mucho menos en el sistema de producción mayoritario. Así que, menos "toma de consciencia" y más búsqueda seria de nuevas formas de producción y trabajo.

  11. david dice:

    @marfossatti «menos "toma de consciencia" y más búsqueda seria de nuevas formas de producción y trabajo» Eso es!!

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