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Por qué deberías llevar el Go a la escuela de tus hijos

El Go está convirtiéndose en un fenómeno en las escuelas norteamericanas. Los científicos apuntan que mejora el desarrollo intelectual y la «función ejecutiva de los niños», los pedagogos que reduce la violencia y la frustración. Pero además, aporta algo aún más valioso que todo eso.

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jugando go
ganadoraEn Europa, el éxito creciente de los campeonatos europeos juveniles y estudiantiles apunta a un desarrollo del juego en edades cada vez más jóvenes gracias a los primeros programas en las escuelas.

En Francia, la ciudad de Estrasburgo fue pionera en 2008 con un programa de formación en tres escuelas. El programa no solo sigue funcionando hoy, sino que ha generado una vibrante liga escolar local. Los profesores relatan cómo la práctica del juego ha mejorado el comportamiento de los niños, reduciendo las riñas entre ellos y ayudándoles a ganar capacidad de concentración.

Pero es en EEUU donde ahora triunfan los programas escolares de Go impulsados por la USGO y la evidencia que asocia la práctica del juego en secundaria a mejores resultados en el acceso a la Universidad. Además, con el apoyo de la Fundación Americana de Go ha surgido una liga infantil continental y un campeonato norteamericano con niños mexicanos, estadounidenses y canadienses que se nutre de los cada vez más numerosos equipos escolares.

¿Qué vieron las escuelas francesas y americanas en el Go?

irvington-go-groupLa más famosa de las leyendas chinas que explican el nacimiento del juego atribuye su creación al mítico emperador Yao (2100 a.E.C.). El emperador quería nombrar heredero a su hijo mayor, Danju, pero este era desorganizado, tenía dificultad para llevar las cosas hasta el final y por lo que cuentan las historias, poquita resistencia a la frustración. Así que el rey diseñó un juego que justamente enseñara a su hijo a ganar capacidad de propósito, facilidad para concentrarse y serenidad en la vida.

Es solo una leyenda, pero no deja de resultar interesante que el mito presente el juego como una intervención educativa. Porque la verdad es que algo muy parecido es lo que señalan los estudios científicos. La neurología nos habla de la función ejecutiva del cerebro, encargada precisamente de darnos capacidad de concentración y cálculo, capacidad para desarrollar propósitos y perspectiva a largo plazo. La buena noticia es que esta función puede desarrollarse mediante ejercicio y que las pruebas demuestran que reduce la frustración y la violencia, aumentando la capacidad de autocontrol de los niños.

Lo que la neurología nos dice

edmonton¿Cuál sería el mejor ejercicio? Desde luego, el ajedrez da muy buenos resultados en los estudios de actividad con resonancia magnética. Pero cuando en 2003 los mismos neurólogos estudiaron el efecto del Go, llegaron a un resultado sorprendente: no solo movilizaba más zonas cerebrales, sino que «lateralizaba» más y de forma distinta al ajedrez. Dicho a lo bruto: jugar Go ayuda a conectar entre sí las distintas funciones de nuestro cerebro. Aun más interesantes fueron los resultados de un conocido estudio realizado por neurólogos coreanos en 2013 comparando la actividad cerebral de jugadores sometidos a entrenamiento profesional con amateurs. Según este estudio, jugar al Go regularmente «recablearía» nuestro cerebro, permitiéndo una mayor integración de las distintas funciones, mejorando no solo la función ejecutiva, sino el «pensamiento intuitivo», o sea, el reconocimiento automático de patrones ante situaciones nuevas.

Con este marco, en 2011 se creó en Japón un protocolo para estudiar el impacto de la inclusión del Go como actividad extraescolar sobre la función ejecutiva de los niños, bajo la hipótesis de que desarrollarían un «mejor control emocional y del comportamiento». Los resultados en la práctica parecen avalar esta idea. De momento, el resultado de los estudios empíricos nos dice que el Go mejora la función cognitiva, la actividad cerebral en niños con desorden de déficit de atención e hiperactividad (ADHD).

Una historia emocionante

yasuda1Y es que la inclusión del Go en los colegios japoneses venía de atrás y tenía nombre propio: Yasuda Yasutoshi. Yasutoshi era jugador profesional de Go. Llegó al noveno dan, la más alta calificación, en 1998. A principios de 1993 le conmovió una noticia: un niño había muerto en el gimnasio de su colegio ahogado por una soga «mientras jugaba». Yasuda maldijo el bullying: «Hay algo que funciona terriblemente mal en Japón», pensó. Y sintió impotencia.

Compartió su rabia con sus amigos, en su mayoría jugadores profesionales como él, miembros de una generación que por entonces estaba enfrentando el arrollador «nuevo estilo» del baduk coreano con su entorno de partidas televisadas y su énfasis en la velocidad.

En cierto momento me obsesioné con que había que hacer algo contra el problema social —el bullying— mas allá de simplemente popularizar el Go.

yasuda3Y Yasuda comenzó a enseñar como voluntario «atari Go», una versión simplificada del juego, en parvularios. La magia de la unión de juego y un mínimo de ritualización —los saludos antes de la partida, el agradecimiento al oponente al terminar— empezó a dar sus frutos casi de inmediato. Los maestros observaban que los niños ampliaban su círculo de relaciones. Más niños jugaban, más allá del tablero, con los demás. Su capacidad de concentración aumentaba. Contra todo pronóstico, niños de cuatro a seis años eran capaces de mantener la atención durante más de una hora.

Una partida de Go nunca sigue el mismo patrón que otra. Así que los niños desarrollan la capacidad de concentración mientras intentan anticiparse a los movimientos del contrario. Parece que este tipo de actividad no había existido hasta ahora en la educación infantil.

Dados los resultados, el programa se extendió rápidamente por los colegios de primaria de la región. Yasuda los visitaba haciendo una clase ejemplo para los profesores. Antes de un año, la experiencia ya era relativamente conocida en el mundo pedagógico y Yasuda recibía nuevas invitaciones con regularidad. Aparecieron entonces los primeros centros de educación especial. Primero, para niños con discapacidades psíquicas, y después, un centro para niños sordos.

yasuda2Y así, emergieron nuevos «milagros»: niños que mostraban comportamientos violentos y tendían a aislarse descubrían una vía de relación a través de la comunicación simbólica. Una forma tradicional de referirse al juego en japonés significa literalmente «hablar con las manos». Niños que no mostraban expresión, sonreían por primera vez frente a sus compañeros y tutores.

En mi tercera visita a Himawari-no-sato, Tsuru —un niño con discapacidad mental, habitualmente retraído, inexpresivo y con reacciones violentas— jugaba con otro niño mientras yo hacía lo mismo. Entonces me di cuenta de que Tsuru estaba intentando preguntarme algo mirándome fijamente a los ojos. En aquella época se había convertido ya en un buen jugador, de lejos el mejor jugador en el centro. Cuando miré a su tablero, era su turno para mover. Podía capturar las piedras de su oponente si quería. Me mandó un mensaje silencioso con los ojos: «¿Puedo comer esas piedras?». No dije nada, pero le indiqué un sí con los ojos y el procedió a capturarlas. Repetimos lo mismo tres veces. La cuarta vez Tsuru no capturó las piedras, aunque sabía que podía. En su lugar puso una piedra donde su oponente podía capturarla. El oponente capturó una piedra por primera vez y corrió por la habitación con alegría. Viendo la alegría de su oponente, Tusru también sonrió. Su cara mostraba que era feliz.

El programa se expandió después a centros de día y residencias de ancianos. Y empezaron a organizarse días de juegos entre niños de primaria y niños de centros especiales, entre niños y mayores, entre padres y niños, entre mayores de distintos centros… El proyecto de Yasuda estaba empezando a servir para crear vías de comunicación y espacios intergeneracionales que el desarrollo económico había arrasado. «Jugando Go con los mayores en el centro de día», cuenta la directora de una escuela de primaria, «los niños han aprendido a desarrollar amabilidad y atención hacia los otros. Cada uno de ellos parece más independiente y confiado en sí mismo que antes».

yasuda4En poco tiempo, más de 10.000 niños y mayores participaban regularmente en el proyecto iniciado por Yasuda y sus amigos. Y la experiencia se extendió después a Hungría, Chequia, Rumanía, Polonia… y EEUU, donde la Fundación Americana de Go regala el libro de Yasuda a los profesores que lo soliciten y facilita materiales pedagógicos extra a los colegios, en la convicción de que la enseñanza del Go aporta al desarrollo infantil.

Hoy el trabajo de Yasuda sirve incluso como base para el trabajo de los pedagogos con niños de minorías en peligro de exclusión en el interior estadounidense, y sigue extendiéndose sin necesidad siquiera de una ONG que le de soporte por Asia, Africa y Europa, solo a base de voluntarios que ofrecen clases de demostración a profesores, pedagogos y dinamizadores culturales, por todo el mundo. El sencillo método que creó para acercarse a los niños es ya mucho más que un un proyecto social.
estudiando

¿Qué aporta el Go?

Como apuntábamos cuando queríamos entender por qué tantos grandes emprendedores tecnológicos eran apasionados del Go,

esta capacidad para resistir la frustración, determinar propósitos, sostenerlos en el tiempo y adaptarse a las circunstancias para ejecutarlos, es lo que determina las probabilidades de éxito de todo el que quiera convertir una idea en proyecto. Y es exactamente eso lo que empieza cuando pones tu primera piedra sobre el tablero.

atariEs decir, los niños aprenden también, en un juego largo donde cada movimiento transforma completamente el futuro curso de las cosas, algo más: responsabilidad. Como comentábamos hablando sobre la relación entre el Go y el lenguaje, sobre esta idea escribió Takeo Kajiwara (1923-2009), un gran jugador profesional que centró el objetivo de su carrera precisamente en «encontrar la verdad entre las piedras»:

Cada vez que colocas una piedra sobre el tablero estás mostrando algo de ti mismo. No es solo una pieza de pizarra, concha o plástico. Has confiado a esa piedra tus sentimientos, tu individualidad, tu potencia, y una vez que la has jugado no hay marcha atrás. Cada piedra carga una gran responsabilidad en tu nombre.

estudiandoSeguramente la mayoría de los jugadores de Go coincidirían en que una de las cosas más fascinantes del juego es precisamente esa combinación de reto y diversión, con la práctica de una responsabilidad bien entendida. El otro jugador es para uno «un fenómeno de la Naturaleza», alguien con quien jugamos y de quien podemos aprender, pero a quien no podemos culpar de lo que hagamos mal o de nuestras derrotas.

Más allá de cómo mejore físicamente nuestro cerebro, de que nos haga más determinados e intuitivos, el Go enseña a enfrentar desde la serenidad un mundo impredecible, a entender al rival como alguien que lejos de estropear nuestras posibilidades, cuanto mejor sea, más nos ayudará a mejorar nuestro juego; el Go es además un mundo en el que entendemos nuestros gestos como decisiones con significado, como palabras que decimos a los otros. Y todo eso significa algo más importante que un entrenamiento mental. Para unas generaciones a las que se carga de angustia en la carrera por conseguir resultados, el Go significa una herramienta para algo completamente distinto: madurar y aprender a desarrollar la propia serenidad practicando un arte bello.

«Por qué deberías llevar el Go a la escuela de tus hijos» recibió 11 desde que se publicó el Viernes 18 de Abril de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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