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¿Por qué los ciberpunks queremos abolir el copyright?

El copyright y las patentes nunca se han considerado parte del derecho de propiedad, sino una corrección a un error de mercado que desincentivaba la innovacción. Los economistas en cambio aseguran hoy de forma generalizada que el error son las patentes, el copyright y la regulación de los derechos económicos de autor. ¿Qué ha pasado?. ¿No necesitamos ya patentes para asegurar que las farmaceúticas hagan nuevos medicamentos o copyrights para que salgan los periódicos o los músicos creen?

El copyright y las patentes nunca se han considerado parte del derecho de propiedad, sino una corrección a un error de mercado. ¿Cúal era este error y cúal la solución? Este es el argumento convencional a favor del copyright:

La creación artística o científica requerirían una inversión previa fuerte, sin embargo, la estructura de costes de la reproducción del bien asociado a la creación (desde fabricar pastillas que incorporan un medicamento a discos que incorporan la música), dejarían al creador sin ventajas significativas frente a alguien que sin crear nada nuevo simplemente se pusiera a “fabricar” copiando la fórmula, la partitura o lo que fuera. Por eso sería necesario establecer un monopolio temporal que permitiera durante un tiempo al creador explotar su creación en exclusiva a costa de aumentar los costes de reproducción mediante el pago de una patente o un copyright.

Pues bien, en primer lugar este argumento convencional ya ha sido desterrado del maletín de los economistas. Cito un artículo de Juan Urrutia y Michele Boldrin:

El argumento genérico es como sigue. Si la invención o idea creativa está incorporada en un producto (lo que es siempre el caso); si la reproducción o imitación o copia exige una cierta formación intelectual ó técnica que hace que la imitación nunca sea sin costes (lo que ocurre en general) y si hay límites a la capacidad de reproducción (lo que es bastante obvio en la mayoría de los casos), el valor descontado presente de las cuasi-rentas que recibe el creador inicial en ausencia de copyrights o patentes, es positivo. Pero es que, además, no solamente es positivo, sino que crece a medida que se reducen los costes de reproducir el producto en el cual la idea se incorpora.

Está claro que esto siempre fue así… sin embargo, todo parece apuntar que lo que ha pasado en las últimas décadas es que el cambio que las tecnologías de la información han supuesto en la producción han aumentado cuantitivamente esas cuasirentas de la creación hasta hacer que cubran sobradamente los costes de oportunidad. Dicho de otro modo, los cambios en la estructura productiva se han producido en un sentido que hace ya innecesario el copyright como forma de garantizar los incentivos a la creación. Lo que han hecho los economistas es símplemente invertir la carga de la prueba respecto al argumento convencional: quien quiera argumentar a favor del copyright, contra la “piratería” o contra el libre intercambio contenidos digitales, debería demostrar que los incentivos a la creación realmente desaparecerían si se eliminara el monopolio sobre la invención… porque todo parece indicar lo contrario: está demostrado que Kazaa incrementó los ingresos reales de los músicos e incluso de las discográficas y si lo pensamos, nunca hubo tales oportunidades para la “programación creativa” ni para los programadores en general como desde que existe el software libre. De hecho, hoy cabe entender que precisamente lo que hace Microsoft persiguiendo la piratería con una mano y alentando las copias “piratas” para uso personal por otro, es reconocer en los hechos lo que niega en el discurso y tratar de aprovecharse de los incentivos “naturales” sin soltar el monopolio artificial de la patente.

Pero hay algo más, al crecer los incentivos económicos a medida que se reducen los costes de reproducir el producto en el cual la idea se incorpora, cuanto más “digitalizable” sea una industria menos necesarias serán las patentes, derechos de autor y demás monopolios para asegurar la creación. ¿Ejemplos? La música, la creación literaria, el software, el periodismo… y la pornografía, el ejemplo favorito de los economistas a la hora de mostrar una gran industria contemporánea basada en la creación, en la que no funciona ningún tipo de copyright, altamente “digitalizada” y en la que -quien podría negarlo 😉 – la innovación campa por sus respetos. Hoy todas las industrias culturales aumentarían sus incentivos para la innovación si se eliminaran el copyright y las patentes

La enredadera contra la patente

Y es que todo este debate se produce en un marco de transformación económica y social radical: el desarrollo de la sociedad red. Como escribíamos en “Cómo una enredadera y no como un árbol“:

En un mundo en el que el componente científico y creativo es cada vez más importante en el valor de la producción, la producción misma tiende a organizarse al modo propio del trabajo intelectual: como la Academia, la República de las Letras… o la comunidad del software libre. En la medida que la evolución del sistema económico se mantenga por los mismos derroteros, movimientos como el GNU-Linux, el copyleft o el P2P musical, socavarán cada vez más profunda e irremediablemente el orden corporativo, jurídico y económico internacional, enfrentándose al poder de los estados y los monopolios y elevando nuevos valores sociales en conflicto con el poder establecido. Estamos en el nacimiento de un mundo nuevo. Un momento épico colectivo mediado por la tecnología que se desarrolla sobre el curso de una Historia acelerada

Y es que la abolición de las patentes y el copyright no es sólo una opción viable al no ser necesarias (como han demostrado los economistas), sino que con la actual evolución del sistema productivo es una necesidad: las patentes y el copyright, monopolios artificiales, son hoy la causa de una distribución ineficiente de recursos, un freno a la misma innovación y una fuente de desigualdad en el acceso a los mercados. De hecho suponen, como se ha visto con Palladium, un atentado generalizado contra la legítima propiedad y soberanía de las personas sobre sus propias vidas, de las empresas sobre sus recursos y de los estados sobre sus políticas.

Por eso, hoy las licencias libres son la única alternativa al desarrollo (como bien ha visto la dictadura china) y por eso la elección entre mantener el actual sistema de propiedad intelectual o incluso hacerlo más penoso (como está haciendo España, reformando el código penal) y símplemente abolirla, es la opción en realidad entre el privilegio monopolista y el mercado.

Pero este tipo de opciones en el que la ley trata de negar la realidad y el mercado tienen sus costes: mercados negros, mafias, corrupción… Y al fin, ¿no acabaran los innovadores y los netócratas (los que poseen acúmulos importantes de capital intelectual) marchando a “paraisos intelectuales” de un modo similar al que el los millonarios se llevan sus capitales a “paraisos fiscales”?. Más que nada porque, a diferencia de España a partir del 1 de octubre, en los paraisos intelectuales no te pueden meter un año y medio en la carcel por compartir una canción con un amigo a través de Kazaa…

«¿Por qué los ciberpunks queremos abolir el copyright?» recibió 0 desde que se publicó el sábado 17 de julio de 2004 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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