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¿Por qué los monjes Zen juegan al Go?

En el Go no se juega para ganar, sino para desarrollar una partida interesante de la que se pueda aprender y que merezca ser recordada por ello

shusakuHasta finales del siglo XIX los grandes jugadores japoneses de Go eran monjes budistas, ellos fueron los que enseñaron el juego a sus pupilos samurais convirtiéndolo en uno de los grandes fenómenos culturales nipones hasta hoy. ¿Por qué? ¿Qué vieron aquellos monjes en un sencillo juego de fichas que les hiciera considerarlo «un camino a la iluminación»?

Los monjes zen piensan que el diseño del juego enseña la idea de «Anatman», la «no existencia verdadera del yo». Si el Go fuera «algo personal» la tensión física entre los jugadores se haría insoportable: a escasos centímetros uno de otro, totalmente concentrados, la presencia competitiva o agresiva del otro sería como mínimo, turbadora. Pero no es así. De hecho es un comentario común cómo el juego transforma y aporta serenidad y distancia a los jugadores en todas las facetas de su vida.

Y es que en cualquier caso, aprender a jugar al Go es aprender a dejar a un lado el miedo, la avaricia y la angustia, las tres desgracias que llevan al jugador a la derrota más estrepitosa y cuya superación era considerada el objetivo de la enseñanza para los instructores budistas de los samurais.

De forma, creo, más interesante, en el Go no hay «procedures» ni «recetas» definitivas de juego, no hay una manera correcta de jugar. Nadie puede darte grandes certezas de qué estilo o forma de juego es mejor, ni siquiera de hacia dónde conducirá un determinado planteamiento de juego. Todo es aprendizaje y no existe ningún sistema, ninguna certidumbre que te convierta en un «buen jugador», al modo en que hay normas que te convierten en un buen gestor de empresas o un buen cocinero. Como escribe un famoso maestro norteamericano de Go, «uno aprende a deleitarse en la la relativa ausencia de poderes y estructuras establecidas en vez de frustrarse por el hecho de que no haya respuestas definitivas a qué es jugar bien».

Las piedras (piezas) valen en cada momento en función de lo que significan para las demás, por si mismas no tienen un significado predeterminado ni mayor o menor potencial que otras. Cada cual es lo que es en virtud de cómo desarrolla su relación e interdependencia con todos los demás, un concepto que los budistas llaman «pratityasamutpada»

En el Go los resultados no se miden en derrotas o victorias como una competición deportiva, sino en profundidad de lo aportado por los jugadores. Cuando ganas más de la mitad de tus partidas pasas a un nivel superior… donde tendrás un handicap mayor y frente a tus mismos contrincantes vendrás a ganar más o menos la mitad de las partidas. Tu incentivo es pues aprender más para poder jugar con mayor handicap. ¿Por qué? Porque en el Go no se juega para ganar, sino para desarrollar una partida interesante de la que se pueda aprender y que merezca ser recordada por ello.

«¿Por qué los monjes Zen juegan al Go?» recibió 2 desde que se publicó el miércoles 25 de septiembre de 2013 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

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